La Coctelera

Avalon

24 Marzo 2012

Grandes mitos de la política Española: La descentralización el mejor invento del mundo.

Básicamente la descentralización supone que un señor a cientos de kilómetros del lugar no decida  como hacer las cosas. Así de bien suena.

Pero España es siempre diferente, hemos llevado al absurdo el concepto de descentralización. Cómo no es justo que un señor en Madrid imponga nada, la persona que ha de decidir sobre la construcción de un hospital debe estar a 10 kilómetros del mismo, por lo tanto necesitamos 3.000 señores en toda España para esta tarea. Hemos pervertido tanto el espíritu de la descentralización que no sólo hemos duplicado competencias, las hemos triplicados; no descarto que en breve podamos ver un defensor del pueblo municipal, por supuesto un cargo de libre designación.

¿Porqué no parar esto? ¿Porqué no hay ningún partido político que se oponga? Pues porque no interesa. A más cargos públicos, más gente para colocar y dar trabajos con enchufismos y amiguismos. Por eso ningún partido político habla abiertamente de cerrar el grifo de las autonomías. El despilfarro es absoluto y está llevando a la ruina del país, las comunidades autónomas son actualmente las responsables de un déficit que no ha generado puestos de trabajo para las clases más desfavorecidas, en este caso la clase media. Porque la casta política sigue erre con erre con su chollo, puestos creados sin sentido pero con un buen sueldo por no hacer nada.

Cada vez que una autonomía absorbe competencias, el servicio de cara al ciudadano no funciona mejor, pero su coste se duplica. Actualmente en Europa se tiende a la convergencia de competencias a nivel comunitario ¿Le reclamará Bruselas competencias a Cataluña, Galicia o Murcia? Aceptará alguna comunidad concederlo independientemente de que estemos ante un gobierno nacionalista o no?

Los casos más típicos de Estados centralistas no han sido las dictaduras militares, como la sufrida en España, han sido regímenes como el estalinista u otros de corte marxista, precisamente porque era la mejor forma de prevenir la corrupción. ¿Sabrá esto IU?

La eliminación de las Comunidades Autónomas no debe ser ni mucho menos absoluta, aportan cosas buenas y la función descentralizadora resulta muchas veces hasta positiva. Pero de haber un cambio importante, la gestión de ciertas materias delicadas que sean vertebradoras ha de recuperarlas el Estado. No es normal que la Educación o la Sanidad funciona mejor o peor dependiendo de la Autonomía donde te ha tocado nacer. Me repugna ver como desde algunos partidos que quieren llamarse de izquierdas o sus diarios oficialistas se alaba un sistema que crea desequilibrios y ciudadanos de segunda. Pero todo tiene una explicación, la descentralización llena barrigas y da de comer a mucha gente sin preparación, auténtica lacra de nuestros partidos políticos.

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20 Enero 2010

Chávez acusa a EEUU de provocar el terremoto de Haití

En una nota de prensa publicada en la cadena estatal de televisión Vive, el Ejecutivo que dirige Hugo Chávez se hace eco de un reporte "preparado por la Flota Rusa del Norte que indica que el seísmo de Haití fue el claro resultado de una prueba de la Marina Estadounidense por medio de una de sus armas de terremotos".
La Flota del Norte, continúa el texto, "ha estado monitoreando los movimientos y las actividades navales estadounidenses en el Caribe desde 2008, cuando los estadounidenses anunciaron su intención de restablecer la Cuarta Flota disuelta en 1950, a lo que Rusia respondió un año después con otra encabezada por el crucero nuclear Pedro el Grande, comenzando sus primeros ejercicios en esta región desde finales de la Guerra Fría".
Este supuesto informe compara además "la experimentación de la Marina estadounidense de dos de estas armas de terremotos la semana pasada, cuando la prueba en el Pacífico causó un terremoto de magnitud 6.5 en la ciudad de Eureka, en California, sin víctimas, con su prueba en el Caribe, que causó ya la muerte de al menos 140 mil inocentes".
Según indica el citado texto ruso, "es más que probable" que Washington "haya tenido conocimiento total del catastrófico daño que esta prueba de terremoto podría tener potencialmente sobre Haití y había posicionado a su comandante del Comando del Sur, el general P.K. Keen, en la isla para supervisar las labores de ayuda si fuesen necesarias".
¿Con qué objetivo haría estas pruebas Washington? Pues según Moscú y Caracas, "en el resultado final de las pruebas de estas armas está el plan de los Estados Unidos de la destrucción de Irán a través de una serie de terremotos diseñados para derrocar a su actual régimen Islámico".
Por último, el gobierno de Chávez denuncia que "el Departamento de Estado, USAID y el Comando Sur de Estados Unidos comenzaron la invasión humanitaria al enviar al menos 10.000 soldados y contratistas para controlar, en lugar de la ONU, el territorio haitiano tras el devastador terremoto experimental".

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20 Agosto 2009

101 Curiosidades de la Historia: El curioso caso de Violet Jessop

En el año 1850 fue fundada en Liverpool  la White Star Line con la idea de dedicarse al negocio del transporte entre Gran Bretaña y Australia. Tras un incidente con uno de sus barcos, el Tayleur, la White Star Line pone sus ojos en el transporte de pasajeros entre Liverpool y Nueva York, una excelente oportunidad de hacer dinero por la excesiva demanda que en ese momento existía en la costa Este de inmigrantes europeos.
Ya en 1902 la empresa es adquirida por el americano J.P. Morgan que llega a la compañía con nuevas ideas y sobre todo la intención de catapultar a la empresa a lo más alto del mercado del transporte de pasajeros.  Es ahora cuando entra en escena Thomas Andrews Jr. Ya en 1907 había comenzado con los planes para crear una serie de barcos de gran capacidad para la White Star Line, la serie Olympic. El primero de esos tres barcos recibiría el nombre de Olympic y fue botado el 20 de Octubre de 1910, mientras su hermano gemelo, el Titanic estaba al 30% de su construcción.  El Olympic fue en su tiempo el barco más imponente y grande del mundo, título que perdió y volvió a recuperar tras el hundimiento de su hermano el Titanic.
Toca ahora hablar de una mujer cuya existencia no pasaría jamás a la historia sino fuera por los avatares del destino que la obligan a estar en el peor lugar en el momento más equivocado. Violet Jessop nacida en Argentina pero de ascendencia británica era la mayor de cinco hermanos, durante su infancia una turberculosis estuvo a punto de terminar con su; aunque los médicos no eran muy optimistas el cielo tuvo que esperar. Tras la muerte de su padre regresa a Inglaterra donde comienza a trabajar camarera para la White Star Line aunque como siempre reconoció, se mareaba con frecuencia y no le gustaba el mar.
Uno de los primeros destinos de Violet Jessop fue para formar parte de la tripulación del Olympic. Realizando las tareras propias de su puesto, el 20 de septiembre de 1911 la nave choca contra un crucero británico, el Hawke, por culpa del barco de pasajeros, por suerte no hubo que lamentar la pérdida de ninguna vida humana aunque el choque dejó tocados a ambos barcos. Violet seguía confiando en su suerte después del susto.
Con el Titanic ya terminado, el barco más lujoso del mundo preparó su viaje inaugural para zarpar en Abril de 1912, no sin antes estar a punto de chocar con el crucero Hawke como sí había hecho su hermano el Olimpic. Debido a su experiencia Violet fue seleccionada para embarcarse en el Titanic y el 14 de Abril estaba durmiendo en su camerino cuando el gigante de los mares colisionó contra un iceberg. La joven pudo llegar hasta un bote salvavidas donde organizó junto con sus compañeras la evacuación de los pasajeros. 
Mientras era evacuada en el bote un oficial del barco le entregó un bebé abrigado por una manta. Desde su bote pudo ver como el Titanic era tragado literalmente por el océano Atlántico y tras una tensa espera de ocho horas fueron rescatados por el Carpathia. Al abandonar el barco una mujer le arrebató al bebé y se fue corriendo con él. Según explicaría Violet más tarde, la mujer debió dejar un momento el barco en la cubierta y cuando regresó el oficial se lo había entregado ya a ella. En todo caso, la presunta madre huyó tan rápido del lugar que no fue capáz ni de agradecerle el hecho de haberlo tenido apretado fuertemente contra su pecho durante horas para no evitarle una hipotermia. De cualquier modo la camarera del Titanic podía estar agradecida a los cielos, esta vez el barco de Violet se había hundido pero ella había sobrevivido, la muerte le había pasado de nuevo muy cerca.

Tras la gran tragedia del Titanic que conmocionó al mundo entero, la línea Olympic recibió una nueva creación, en este caso se trataba del Britannic. Aunque su nombre original era el Gigantic los dueños decidieron cambiarlo por su parecido al malogrado Titanic. En esencia el Britannic era una versión mejorada de este en cuanto a medidas de seguridad, además de reforzarse el casco poseía espacio para los grandes responsables de la tragedia del segundo hijo de la línea Olympic, los botes salvavidas.
El Britannic no llegó a transportar pasajeros, con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, la armada británica requisó el navío y fue transformado en un impresionante barco hospital.  Al ser mayor que el Titanic pudo albergar hasta 3.300 camas hospitalarias. Nuevamente Violet Jessop ocupó un papel en esta historia, esta vez trabajando como enfermera de la Cruz Roja.
A finales de 1915 el Britannic fue destinado al Mediterráneo Oriental en la zona cercana a la turca península de Gallipoli a la entrada de los Dardanelos donde se libró una de las más sangrientas batallas de toda la primera Guerra Mundial. De haber triunfado los aliados occidentales hubieran podido conseguir acceso al Mar Muerto para suministrar armas a Rusia. Las últimas estimaciones hablan de más de 300.000 soldados muertos o heridos por parte del bando aliado y una cifrar similar por parte de los otomanos.
En este contexto la tarea del Britannic sería de la evacuar al máximo número de heridos para trasladarlos hasta la cercana Grecia. Según el “ius in bello” o reglas de la guerra, el buque británico podría realizar sus tareas de salvamento sin miedo a ser atacado por otro navío siempre y cuando se utilizara exclusivamente como embarcación de salvamento, no pudiendo trasportar ni refuerzos ni suministros sino quería ser atacado. Lamentablemente un mando austríaco comunicó a sus superiores que el Britannic estaba embarcando tropas en Egipto. Este fue el detonante de su posterior ataque. En menos de 45 minutos el mediterráneo fue testigo del hundimiento del hermano mayor del Titanic, aunque en el momento de su hundimiento se encontraba sin heridos en su interior un incidente en la evacuación de los botes salvadidas con las hélices del barco ocasionó 30 muertos y varios heridos, entre los  más graves estaba Violet que fue golpeada con un bote y perdió el conocimiento; antes de que su cuerpo inerte se hundiera totalmente pudo ser rescatada y llevada a tierra donde sólo hubo que realizarle unos cuantos puntos de sutura.
Las verdaderas causas o motivos del hundimiento del Britannic se mueven de nuevo entre la bruma de la leyenda. En primer lugar se desconoce si fue atacado por una submarino alemán o chocó con una mina abandonada, otra polémica es que, de haber sido un ataque de las potencias centrales, el motivo no fue como represalia por no respetar las normas de la guerra sino para eliminar un futuro competidor en el negocio del trasporte de pasajeros a América al acabar la guerra. A día de hoy sigue sin conocerse la causa exacta y todo son elucubraciones.
Violet Jessop vio terminar la guerra alejada ya de la primera línea del conflicto, atrás había dejado sus años de servicio primero en el Olympic, luego en el Titanic y finalmente en el Britannic, sobreviendo a todos los incidentes que a lo largo de su vida habían sufrido estos tres transatlánticos.  El primero de ellos el Olympic todavía seguía en servicio y como si de una maldición se tratara buscó de nuevo intentar emular el destino de sus hermanos mayores, el fondo del mar.
Como parte de esta condena a la línea Olympic, Violet tenía que ocupar su lugar volviendo de nuevo a formar parte de la tripulación del primero de la serie. El Olympic realizaba la línea de transporte con Nueva York hasta que en 1934 y por culpa de la espesa niebla colisionó con el barco-faro Nantucket. Producto del choque el Nantucket se partió a la mitad y murieron siete de sus once tripulantes,  en esta ocasión el caso del Olympic aguantó y no terminó hundiéndose. De nuevo Violet Jessop llegó sana y salva a la costa, preguntándose de nuevo si debía o no seguir dedicada a cualquier actividad que tuviera que ver con el mar.
Aunque las medidas de seguridad no eran las mismas que en la actualidad, los choques y hundimientos de barcos no ocurrían con tantísima frecuencia; de la línea Olimpic se habían hundido ya dos barcos y el que llevaba el nombre de la serie parecía destinado a seguir el mismo camino aunque hasta ahora solo el azar lo había impedido, justamente lo contrario que habría ocurrido con los otros dos. Existían rumores en la White Star Line de la maldición de la clase Olypmic ¿Sería el momento de deshacerse del primero de ellos? En Marzo de 1935, tras 24 años de servicio, con muchas historias y daños a sus espaldas fue retirado del servicio y vendido por 100.000 libras a Sir John Javir para su desguace. Como si existiera una conexión, ese mismo año la White Star Line fue absorbida por su competidora la naviera Cunard debido a sus graves problemas financieros.
Quién no quiso retirarse fue Violet que siguió trabajando en otras empresas realizando servicios en cruceros hasta 1950, eso sí, sin demasiados incidentes. Murió en su casa de Suffolk (Inglaterra) en 1971 de un ataque al corazón.  Cuentan sus allegados que una noche en su casa descolgó el teléfono y alguien le preguntó si era ella Violet Jessop, la mujer que hacía 50 años había salvado un bebe en el Titanic, al preguntar Violet por la identidad de la persona esta simplemente contestó “Yo soy ese bebe” colgando después el teléfono. Violet escribió una biografía donde cuenta como ella no había contado jamás aquella historia a nadie.

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22 Febrero 2009

McDonalds y la economía

Un bien día Thomas Friedman, columnista de The New York Times, enunció en sus páginas una idea que todavía no se le había ocurrido a nadie.

"Nunca ha habido dos países, ambos con McDonald´s, que hayan tenido una guerra desde que McDonald´s se instaló en ellos"

Lógicamente lo primero que un loco de los datos comienza a hacer es buscar países con restaurantes de comida rápida que hayan tenido guerras, y la verdad sólo nos aparece uno. Yugoslavia 1994, aunque los partidiarios de esta teoría argumentan que no fue una guerra entre países sino contra una organización, la OTAN.

Lástima que la teoría parece volver a hacer aguas con la guerra abierta entre Georgia y Rusia. Sin embargo no podemos dudar que el tres veces ganador del premio Pulitizer tenga algo de razón. En los países donde se ha desarrollado el libre mercado y desarrollado de alguna manera las libertades públicas ha terminado implantándose la franquicia americana. Entendemos por lo tanto que la abertura de un nuevo McDonalds es una buena señal de salud democrática. Aunque tampoco negaré que detrás de esta teoría subyace en el fondo una defensa férrea del capitalismo.

Y no es esta la única teoría que tiene como protagonista al Ronald McDonald (¿Alguien más odia a este payaso y prefiere a Krusty?"  Más conocido es el índice Big Mac que permite comparar el poder adquisitivo entre los diferentes países que venden este menú.

La elaboración del índice corresponde al prestigioso semanario The Economist y consiguen de esta forma saber si una moneda está sobrevalorada o no respecto al dólar estadouniendense. Si al cambio el menú costara 1 dólar o 5 la moneda estaría sobrevalorada o infravalorada.

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15 Septiembre 2008

Las dos crisis

¿Cuándo comienza una crisis de verdad? El día que quiebre un banco, justo lo que hoy ha ocurrido. ¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Qué hemos hecho mal?
En primer lugar nos encontramos ante una crisis nacional y otra internacional; la nacional se veía venir y la internacional tocaba ya.
Pero vayamos por partes e intentemos no ser alarmistas. La quiebra de Lehman brothers es importante precisamente porque es un banco muy importante, pero no deja de ser un banco de inversión con un modelo de negocio muy diferente al de los banco españoles. El año pasado sin ir más lejos algunas de nuestras entidades financieras con más solera presentaron beneficios récord, y estamos hablando de beneficios, no de ingresos o facturación, ellos han seguido ganando dinero porque sus ingresos son algo más que las hipotecas.
Es indudable también que el petróleo está por las nubes. El crudo ha subido de los 30 dólares a los 150 en un par de años, no obstante el precio de la gasolina no se ha multiplicado por cinco porque esto respondía más a una especulación del mercado. Ese el precio de vender petróleo pero Repsol saca su propio crudo y lo transforma en sus refinerías, el precio del mercado le importa pero no en demasía. No obstante no deja de ser buena noticia que con esta crisis energética se comienza a pensar más en fabricar coches más ecológicos o en productos que ahorran energía, una cosa es no consumir y otra muy distinta derrochar.
Pero terminamos con el problema más español que tenemos, el ladrillo. La bonanza económica en España ha sido durante los últimos gobiernos del PP y PSOE totalmente irreal, o mejor dicho real pero sostenida por una base muy frágil. España fue durante los 80 y los 90 un país gris en el empleo, teníamos poco parados y poca actividad económica, con el boom de la construcción conseguimos poner mucho dinero y empleo en marcha pero no hicimos reformas para que cuando tocara a su fin pudiéramos seguir igual de bien. Y así estamos, España no cae, España vuelve a donde debería estar sin construcción porque no hemos generado nada nuevo para cuando este sector fallara. Es hora de preguntarles a nuestros gobernantes porque no han penalizado esta dependencia y han apostado por otros sectores en lugar de seguir primando a lo que da dinero a largo plazo.
Cada uno puede elegir el modelo que más le guste pero habría que preguntárselo ¿Mejor crear dos empleos temporales o uno indefinido?

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4 Septiembre 2008

100 Curiosidades de la Historia: ¿Son las claves de Waterloo? Segunda Parte.

La otra historia que pudo cambiar el rumbo de la batalla fue magistralmente explicada por el premio Nobel polaco Stefan Zweig en sus “Momentos estelares de la humanidad”. Antes y durante la batalla la obsesión de Napoleón fue impedir que los ejércitos prusianos e ingleses se unieran para combatir juntos contra las tropas francesas. Para impedirlo decidió separar a una parte de sus tropas para que salieran al paso del ejército prusiano que intentaba unirse a las tropas inglesas. Al mando de este importante destacamento coloca a Emmanuel de Grouchy. Un jefe de caballería muy experimentado y curtido en mil batallas aunque sin dotes de liderazgo. Ante la falta de de sus grandes estrellas para el mando Napoleón confía en Grouchy, un hombre ante todo sensato y de confianza.
Rápidamente le son entregadas las órdenes el 17 de Junio. El Emperador combatirá a Wellington y él perseguirá a los prusianos. Y vaya si realizó su tarea, a la mañana siguiente reciben la confirmación de que se están produciendo combates entre Napoleón y las tropas inglesas. Grouchy es un mar de dudas ¿Debe ir en ayuda de su Emperador o continuar cumpliendo sus órdenes y encontrar a los prusianos? Su oficiales lo tienen claro, debe ayudar a la otra parte del ejército francés que seguramente estará en apuros. Grouchy nunca había tenido iniciativa y en un momento en el que la historia es testigo de sus actos decide comportarse igual que siempre, no cambiará sus planes.
En la mañana decisiva Napoleón ordena a Grouchy regresar pero sus enviados son incapaces de dar con él. Aliviado observa más tarde como un ejército se dirige contra los ingleses, por fortuna parece que Grouchy ha infligido sus órdenes y acude en su rescate, justo lo que en ese momento requería la situación. La lluvia hace acto de presencia en el escenario de la batalla y Bonaparte se da cuenta que no son sus tropas sino las de Von Blücher, el general prusiano ¿Dónde está Grouchy?
Durante toda el día Grouchy ha intentado salir al encuentro de los prusianos, finalmente el día 19 Junio logra atacarlos por su retaguardia. Asombrados por sus dotes de mando, los oficiales que días antes le habían pedido volver al lado de Napoleón agachan la cabeza. Tras su victoria contra los prusianos buscan contactar con su Emperador para darle la buena nueva. Pálidos comprobaran que la gran batalla de Waterloo había terminado el día anterior con la total derrota del ejército de Francia, los prusianos habían conseguido contactar con los ingleses y juntos habían derrotado al gran estratega francés. Grouchy había cometido un grave error al no dar la vuelta y aún cumpliendo su misión había fracasado estrepitosamente, ni siquiera su gran victoria de ese día tendrá algún efecto.
Estos dos detalles podrían haber cambiado el rumbo de la batalla pero quizás no el de la historia. La victoria de Napoleón sobre las tropas inglesas y prusianas no habría hecho más que retardar su fin. Los ejércitos de Austria y Rusia no llegaron a Waterloo por falta de tiempo. La unión de las cuatro naciones hubiera creado una desproporción enorme de fuerzas y se hubiera repetido de nuevo la batalla de Leipzig donde Napoleón fue derrotado. El Emperador francés hubiera ganado tiempo pero no la guerra.
Tras la caída del Imperio Francés, Inglaterra obtiene carta blanca para su expansión marítima, ya nadie se opondrá a sus ansias de conquistas coloniales. A partir de Waterloo entramos de lleno en el Siglo XIX inglés con su edad de oro.

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31 Agosto 2008

100 Curiosidades de la Historia: ¿Son las claves de Waterloo? Primera Parte.

Para Friedrich Nietzsche la pregunta ¿Qué hubiera pasado si tal no hubiera ocurrido? Era considerada de forma unánime de forma negativa; sin embargo para él era esta precisamente la pregunta fundamental. Para este existencialista si resulta interesante jugar con la historia, por ello es interesante analizar los errores o pequeñas claves que pudieron inclinar la balanza en la famosísima batalla de Waterloo. ¿Podría haber ganado Napoleón de no haberse producido tal hecho? ¿Qué peso tuvieron en el resultado final de la contienda?
Pero vayamos por partes y retrocedamos un poco en el tiempo antes de la batalla. Tras la entrada triunfal en París del emperador Napoleón, el entonces rey Luis XVIII abandona el país. La noticia corre como la pólvora por toda Europa y no tarda mucho en formarse una nueva coalición para detener al corso. Austríacos, Rusos, ingleses y prusianos comienzan a desplegarse en los Países Bajos. Mientras tanto Napoleón intenta detenerlos antes de que estos consigan unir todos sus ejércitos, por eso se produce la batalla y es tan importante.
La batalla de Waterloo incluye todos los combates que van desde los primeros combates entre franceses y prusianos el 15 de junio hasta la retirada final francesa tres días más tarde. La batalla fue bautizada por Wellington no sin cierta polémica con Blücher, general prusiano. Wellington tenía la tradición de nombrar a las batallas con el nombre del lugar donde había dormido la noche anterior a la misma, y este lugar había sido Waterloo. Un detalle menor en una confrontación que puso de nuevo en jaque a toda Europa.
Las claves de la derrota son tantísimas que merecerían por si sólas un tratado sobre este batalla como de hecho existen ya. Podríamos citar quizás los más conocidos. Napoleón no relegó a algunos de sus mejores mariscales a tareas políticas y administrativas además de haber muerto otros muchos. Finalmente confió el grueso de las operaciones a Michel Ney y Emmanuel de Grouchy. Resulta también un poco chocante la actitud del Emperador durante la batalla porque a diferencia de lo ocurrido en otras ocasiones en Waterloo delegó demasiado en sus subalternos por estar enfermo, dejando demasiadas cosas a la improvisación.
Estos y otros errores son los que de una forma descarnada y pura se consideran habitualmente como causas de la derrota pero existen dos teorías que desde el mismo fin de la guerra han hecho volar la imaginación de historiadores y estudiosos de las guerras napoleónicas.
La primera y más curiosa es para muchos autores decisiva, tanto que incluso tiene su propio nombre, “La teoría de los clavos”. Durante la batalla, las tropas francesas consiguieron hacerse con decenas de cañones británicos que permanecían en lo alto de una ladera. El botín era muy suculento porque de esta forma conseguían capturar unas armas con un alto poder destructivo y que además por su situación estaban haciendo mucho daño a las líneas francesas. Este golpe de efecto parecía inclinar la balanza del lado de francés así que solo era necesario inutilizar los cañones y continuar la lucha en otro lugar, para ello se introducían unos clavos por el oído del cañón y de esta forma el tubo por donde salía la bala quedaba totalmente inservible. Desgraciadamente para el bando napoleónico nadie llevaba consigo ni clavos ni martillos para clavar. Los británicos volvieron a contraatacar y recuperaron los cañones que además están perfectamente colocados en formación y listos para disparar. Al seguir estos en servicio volvieron a abrir fuego contra los franceses en retirada y causaron una auténtica matanza, sin los cañones el número de bajas en el contraataque hubiera sido insignificante.
¿Qué hubiera ocurrido si Napoleón hubiera contado con muchas más tropas y los ingleses sin la potencia de sus cañones? Algunos historiadores lo tienen claro, hubiera podido ganar o desde luego su derrota se hubiera pagado más cara.

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27 Agosto 2008

99 Curiosidades de la Historia: La desidia de España en la guerra con EEUU

En el transcurso del gran viaje de Fernando de Magallanes para circunnavegar el globo, el intrépido portugués arribó a las costas de la isla de Guam el 6 de Marzo de 1521. A su llegada los habitantes de la isla, creyeron que los españoles también comerciaban como ellos y acudieron a su encuentro con mercancías. Tras comprobar las verdaderas intenciones de los exploradores robaron alguna de las naves y todo lo que pudieron saquear a su paso. Magallanes ordenó entonces tomar represalias contra la población autóctona de Guam, conocidos como chamorros, y bautizó al nuevo territorio como Islas de los Ladrones. Con la llegada a la isla del primer misionero, el jesuita Diego Luis de San Vitores rebautizó al archipiélago con el nombre de las Marinas en honor a la reina Mariana de Austria, viuda entonces del rey de España Felipe IV.
Poco más destacable puede mencionarse en la historia de este perdido enclave en el Pacífico durante los siglos posteriores. Las islas Marianas fueron siempre un lugar de para obligada en los viajes de los galones que cubrían la ruta Acapulco – Filipinas. De su valor estratégico da buena cuenta el contingente con el que EEUU se presentó ante la isla el 20 de Junio de 1898, en una operación enmarcada de la guerra Hispano-Estadunidense.
En el año en el que comienza el conflicto las posesiones españoles en Oceanía estaban totalmente abandonadas a su suerte. La presencia de tropas y españoles en las islas eran simplemente testimonial y los historiadores no dudan en hablar de total desidia, incompetencia militar e ineptitud política a la hora de defender las posesiones desde la Península. La conquista de Guam roza a partes iguales lo esperpéntico y lo cómico y es el perfecto ejemplo del nivel de inoperancia del mando español durante la guerra.
La isla de Guam tenía una pequeña guarnición compuesta por unos 60 hombres aproximadamente, una nimiedad dada el alto valor estratégico de la isla. El parque de artillería era aún más calamitoso, unos pocos cañones en pésimo estado que apenas se sostenían en pie y con más de un siglo de vida. De otra posesión española, Manila, partió la flotilla americana con refuerzos la toma Guam. Así comienza uno de los episodios más bochornosos de la historia militar española.
La mañana del 20 de Junio de 1898 aparecieron en la bahía Agaña, capital de la isla, cuatro buques guerra de la armada estadounidense. El General Juan Mariana del ejército español recibe la información de la presencia de un bue americano aproximándose a la costa y que ha realizado varios disparos de cañón a modo de saludo. Inmediatamente, soldados españoles acuden hacia el buque de guerra para en primer lugar disculparse por no haber recibido las salvas de rigor.
Al subir al crucero Charleston, son recibidos por el capitán del navío, Henry Glass que les invita a tomar asiento. Allí mismo, en una improvisada mesa instalada en la cubierta son informados de las intenciones americanas de tomar posesión de la isla por estar las dos naciones en guerra. Asombrados, los españoles respondieron que nada sabían, la última comunicación con el exterior databa del 14 de Abril y en ella no se informaba de ningún incidente con los EEUU. Efectivamente la guerra se había declarada oficialmente el 25 de Abril pero la escalada en la tensión entre ambos países venía de mucho antes. Como los soldados no habían acudido a rendir la isla, el capitán preguntó cuál era entonces el motivo de la visita, su sinceridad quedó entonces fuera de toda duda. Los españoles explicaron que creyeron estar siendo saludados por los americanos pero que no pudieron disparar los cañones de los fortines del puerto por tener estos más de un siglo y temer que al ser disparados tras tanto tiempo el salitre y el oxido hiciera que estos reventaran. Los americanos también fueron claros ante tanta honradez, ellos no conocían el estado de los cañones y sólo su mala puntería y la fortuna hizo que sus cañonazos no impactasen contra las defensas de España.
En vista de la situación, los españoles preguntaron cuáles eran las fuerzas con la que los americanos contaban para tomar la isla, la respuesta no pudo ser más contundente: Un crucero protegido, con más de 20 cañones y 600 hombres, tres transatlánticos de apoyo que además conducen una división del ejército americano al mando del General Anderson.
Tras ser informado en tierra firme el capitán Duarte sopesó la situación de la isla, sin hombres, fortificaciones y contra miles de soldados americanos, además como ni siquiera se les había comunicado el estado de guerra poco esperanza se podía tener en la llegada de refuerzos. Así pues a la mañana siguiente un bote con bandera blanca comunicó a Glass la rendición en treinta minutos de la isla. Esa misma mañana tuvo lugar el acto formal de ocupación con el izado de la bandera norteamericana. Los soldados españoles fueron llevados hechos prisioneros y llevados a borde los distintos barcos con destino a Filipinas. Así perdía tras casi cuatro siglos España la posesión de la isla, eso sí, como Estados Unidos no había dejado ninguna guarnición en la isla (se ve que adquirieron pronto las costumbres españoles de desatenderla) un grupo de civiles españoles retiró la enseña americana y volvió a colocar la española que seguiría ondeando hasta el fin de la contienda.
Diferente fue el caso de los héroes de Baler, más conocidos como los últimos de Filipinas. Durante casi un año un grupo de soldados españoles aguantó las envestidas de los insurgentes filipinos atrincherados en una Iglesia, desconocía en ese momento que la paz ya había sido firmada. En este tiempo aguantaron toda clase de penurias y enfermedades así como ataques constantes hasta que las fuerzas flaqueaban de tal manera que amenazaban con terminar con todo el regimiento. Finalmente capitularon y fueron recibidos por los propios sitiadores con toda clase de honores, después de su perseverancia y concepto del honor dejó a más de un enemigo asombrado. Lamentablemente a su vuelta a España no obtuvieron el reconocimiento merecido. De haber nacido en EEUU hoy estaríamos hablando de una historia superior al mítico Álamo.
De esta forma tan calamitosa finalizó la presencia española en Asia y el Pacífico, no es de extrañar por tanto que nos encontremos ante el “Desastre del 98”. Aunque no terminan aquí las lapsus de gestión de España. En la firma del Tratado de París que pone fin a la guerra con los Estados Unidos quedaron dos islas sin asignar, Cagayán y Sibutú. Ni siquiera España recordaba que formaban parte de sus posesiones de ultramar por lo que en 1900 hubo de firmarse otro nuevo Tratado de cesión.

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