La Coctelera

Avalon

20 Agosto 2009

101 Curiosidades de la Historia: El curioso caso de Violet Jessop

En el año 1850 fue fundada en Liverpool  la White Star Line con la idea de dedicarse al negocio del transporte entre Gran Bretaña y Australia. Tras un incidente con uno de sus barcos, el Tayleur, la White Star Line pone sus ojos en el transporte de pasajeros entre Liverpool y Nueva York, una excelente oportunidad de hacer dinero por la excesiva demanda que en ese momento existía en la costa Este de inmigrantes europeos.
Ya en 1902 la empresa es adquirida por el americano J.P. Morgan que llega a la compañía con nuevas ideas y sobre todo la intención de catapultar a la empresa a lo más alto del mercado del transporte de pasajeros.  Es ahora cuando entra en escena Thomas Andrews Jr. Ya en 1907 había comenzado con los planes para crear una serie de barcos de gran capacidad para la White Star Line, la serie Olympic. El primero de esos tres barcos recibiría el nombre de Olympic y fue botado el 20 de Octubre de 1910, mientras su hermano gemelo, el Titanic estaba al 30% de su construcción.  El Olympic fue en su tiempo el barco más imponente y grande del mundo, título que perdió y volvió a recuperar tras el hundimiento de su hermano el Titanic.
Toca ahora hablar de una mujer cuya existencia no pasaría jamás a la historia sino fuera por los avatares del destino que la obligan a estar en el peor lugar en el momento más equivocado. Violet Jessop nacida en Argentina pero de ascendencia británica era la mayor de cinco hermanos, durante su infancia una turberculosis estuvo a punto de terminar con su; aunque los médicos no eran muy optimistas el cielo tuvo que esperar. Tras la muerte de su padre regresa a Inglaterra donde comienza a trabajar camarera para la White Star Line aunque como siempre reconoció, se mareaba con frecuencia y no le gustaba el mar.
Uno de los primeros destinos de Violet Jessop fue para formar parte de la tripulación del Olympic. Realizando las tareras propias de su puesto, el 20 de septiembre de 1911 la nave choca contra un crucero británico, el Hawke, por culpa del barco de pasajeros, por suerte no hubo que lamentar la pérdida de ninguna vida humana aunque el choque dejó tocados a ambos barcos. Violet seguía confiando en su suerte después del susto.
Con el Titanic ya terminado, el barco más lujoso del mundo preparó su viaje inaugural para zarpar en Abril de 1912, no sin antes estar a punto de chocar con el crucero Hawke como sí había hecho su hermano el Olimpic. Debido a su experiencia Violet fue seleccionada para embarcarse en el Titanic y el 14 de Abril estaba durmiendo en su camerino cuando el gigante de los mares colisionó contra un iceberg. La joven pudo llegar hasta un bote salvavidas donde organizó junto con sus compañeras la evacuación de los pasajeros. 
Mientras era evacuada en el bote un oficial del barco le entregó un bebé abrigado por una manta. Desde su bote pudo ver como el Titanic era tragado literalmente por el océano Atlántico y tras una tensa espera de ocho horas fueron rescatados por el Carpathia. Al abandonar el barco una mujer le arrebató al bebé y se fue corriendo con él. Según explicaría Violet más tarde, la mujer debió dejar un momento el barco en la cubierta y cuando regresó el oficial se lo había entregado ya a ella. En todo caso, la presunta madre huyó tan rápido del lugar que no fue capáz ni de agradecerle el hecho de haberlo tenido apretado fuertemente contra su pecho durante horas para no evitarle una hipotermia. De cualquier modo la camarera del Titanic podía estar agradecida a los cielos, esta vez el barco de Violet se había hundido pero ella había sobrevivido, la muerte le había pasado de nuevo muy cerca.

Tras la gran tragedia del Titanic que conmocionó al mundo entero, la línea Olympic recibió una nueva creación, en este caso se trataba del Britannic. Aunque su nombre original era el Gigantic los dueños decidieron cambiarlo por su parecido al malogrado Titanic. En esencia el Britannic era una versión mejorada de este en cuanto a medidas de seguridad, además de reforzarse el casco poseía espacio para los grandes responsables de la tragedia del segundo hijo de la línea Olympic, los botes salvavidas.
El Britannic no llegó a transportar pasajeros, con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, la armada británica requisó el navío y fue transformado en un impresionante barco hospital.  Al ser mayor que el Titanic pudo albergar hasta 3.300 camas hospitalarias. Nuevamente Violet Jessop ocupó un papel en esta historia, esta vez trabajando como enfermera de la Cruz Roja.
A finales de 1915 el Britannic fue destinado al Mediterráneo Oriental en la zona cercana a la turca península de Gallipoli a la entrada de los Dardanelos donde se libró una de las más sangrientas batallas de toda la primera Guerra Mundial. De haber triunfado los aliados occidentales hubieran podido conseguir acceso al Mar Muerto para suministrar armas a Rusia. Las últimas estimaciones hablan de más de 300.000 soldados muertos o heridos por parte del bando aliado y una cifrar similar por parte de los otomanos.
En este contexto la tarea del Britannic sería de la evacuar al máximo número de heridos para trasladarlos hasta la cercana Grecia. Según el “ius in bello” o reglas de la guerra, el buque británico podría realizar sus tareas de salvamento sin miedo a ser atacado por otro navío siempre y cuando se utilizara exclusivamente como embarcación de salvamento, no pudiendo trasportar ni refuerzos ni suministros sino quería ser atacado. Lamentablemente un mando austríaco comunicó a sus superiores que el Britannic estaba embarcando tropas en Egipto. Este fue el detonante de su posterior ataque. En menos de 45 minutos el mediterráneo fue testigo del hundimiento del hermano mayor del Titanic, aunque en el momento de su hundimiento se encontraba sin heridos en su interior un incidente en la evacuación de los botes salvadidas con las hélices del barco ocasionó 30 muertos y varios heridos, entre los  más graves estaba Violet que fue golpeada con un bote y perdió el conocimiento; antes de que su cuerpo inerte se hundiera totalmente pudo ser rescatada y llevada a tierra donde sólo hubo que realizarle unos cuantos puntos de sutura.
Las verdaderas causas o motivos del hundimiento del Britannic se mueven de nuevo entre la bruma de la leyenda. En primer lugar se desconoce si fue atacado por una submarino alemán o chocó con una mina abandonada, otra polémica es que, de haber sido un ataque de las potencias centrales, el motivo no fue como represalia por no respetar las normas de la guerra sino para eliminar un futuro competidor en el negocio del trasporte de pasajeros a América al acabar la guerra. A día de hoy sigue sin conocerse la causa exacta y todo son elucubraciones.
Violet Jessop vio terminar la guerra alejada ya de la primera línea del conflicto, atrás había dejado sus años de servicio primero en el Olympic, luego en el Titanic y finalmente en el Britannic, sobreviendo a todos los incidentes que a lo largo de su vida habían sufrido estos tres transatlánticos.  El primero de ellos el Olympic todavía seguía en servicio y como si de una maldición se tratara buscó de nuevo intentar emular el destino de sus hermanos mayores, el fondo del mar.
Como parte de esta condena a la línea Olympic, Violet tenía que ocupar su lugar volviendo de nuevo a formar parte de la tripulación del primero de la serie. El Olympic realizaba la línea de transporte con Nueva York hasta que en 1934 y por culpa de la espesa niebla colisionó con el barco-faro Nantucket. Producto del choque el Nantucket se partió a la mitad y murieron siete de sus once tripulantes,  en esta ocasión el caso del Olympic aguantó y no terminó hundiéndose. De nuevo Violet Jessop llegó sana y salva a la costa, preguntándose de nuevo si debía o no seguir dedicada a cualquier actividad que tuviera que ver con el mar.
Aunque las medidas de seguridad no eran las mismas que en la actualidad, los choques y hundimientos de barcos no ocurrían con tantísima frecuencia; de la línea Olimpic se habían hundido ya dos barcos y el que llevaba el nombre de la serie parecía destinado a seguir el mismo camino aunque hasta ahora solo el azar lo había impedido, justamente lo contrario que habría ocurrido con los otros dos. Existían rumores en la White Star Line de la maldición de la clase Olypmic ¿Sería el momento de deshacerse del primero de ellos? En Marzo de 1935, tras 24 años de servicio, con muchas historias y daños a sus espaldas fue retirado del servicio y vendido por 100.000 libras a Sir John Javir para su desguace. Como si existiera una conexión, ese mismo año la White Star Line fue absorbida por su competidora la naviera Cunard debido a sus graves problemas financieros.
Quién no quiso retirarse fue Violet que siguió trabajando en otras empresas realizando servicios en cruceros hasta 1950, eso sí, sin demasiados incidentes. Murió en su casa de Suffolk (Inglaterra) en 1971 de un ataque al corazón.  Cuentan sus allegados que una noche en su casa descolgó el teléfono y alguien le preguntó si era ella Violet Jessop, la mujer que hacía 50 años había salvado un bebe en el Titanic, al preguntar Violet por la identidad de la persona esta simplemente contestó “Yo soy ese bebe” colgando después el teléfono. Violet escribió una biografía donde cuenta como ella no había contado jamás aquella historia a nadie.

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22 Febrero 2009

McDonalds y la economía

Un bien día Thomas Friedman, columnista de The New York Times, enunció en sus páginas una idea que todavía no se le había ocurrido a nadie.

"Nunca ha habido dos países, ambos con McDonald´s, que hayan tenido una guerra desde que McDonald´s se instaló en ellos"

Lógicamente lo primero que un loco de los datos comienza a hacer es buscar países con restaurantes de comida rápida que hayan tenido guerras, y la verdad sólo nos aparece uno. Yugoslavia 1994, aunque los partidiarios de esta teoría argumentan que no fue una guerra entre países sino contra una organización, la OTAN.

Lástima que la teoría parece volver a hacer aguas con la guerra abierta entre Georgia y Rusia. Sin embargo no podemos dudar que el tres veces ganador del premio Pulitizer tenga algo de razón. En los países donde se ha desarrollado el libre mercado y desarrollado de alguna manera las libertades públicas ha terminado implantándose la franquicia americana. Entendemos por lo tanto que la abertura de un nuevo McDonalds es una buena señal de salud democrática. Aunque tampoco negaré que detrás de esta teoría subyace en el fondo una defensa férrea del capitalismo.

Y no es esta la única teoría que tiene como protagonista al Ronald McDonald (¿Alguien más odia a este payaso y prefiere a Krusty?"  Más conocido es el índice Big Mac que permite comparar el poder adquisitivo entre los diferentes países que venden este menú.

La elaboración del índice corresponde al prestigioso semanario The Economist y consiguen de esta forma saber si una moneda está sobrevalorada o no respecto al dólar estadouniendense. Si al cambio el menú costara 1 dólar o 5 la moneda estaría sobrevalorada o infravalorada.

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15 Septiembre 2008

Las dos crisis

¿Cuándo comienza una crisis de verdad? El día que quiebre un banco, justo lo que hoy ha ocurrido. ¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Qué hemos hecho mal?
En primer lugar nos encontramos ante una crisis nacional y otra internacional; la nacional se veía venir y la internacional tocaba ya.
Pero vayamos por partes e intentemos no ser alarmistas. La quiebra de Lehman brothers es importante precisamente porque es un banco muy importante, pero no deja de ser un banco de inversión con un modelo de negocio muy diferente al de los banco españoles. El año pasado sin ir más lejos algunas de nuestras entidades financieras con más solera presentaron beneficios récord, y estamos hablando de beneficios, no de ingresos o facturación, ellos han seguido ganando dinero porque sus ingresos son algo más que las hipotecas.
Es indudable también que el petróleo está por las nubes. El crudo ha subido de los 30 dólares a los 150 en un par de años, no obstante el precio de la gasolina no se ha multiplicado por cinco porque esto respondía más a una especulación del mercado. Ese el precio de vender petróleo pero Repsol saca su propio crudo y lo transforma en sus refinerías, el precio del mercado le importa pero no en demasía. No obstante no deja de ser buena noticia que con esta crisis energética se comienza a pensar más en fabricar coches más ecológicos o en productos que ahorran energía, una cosa es no consumir y otra muy distinta derrochar.
Pero terminamos con el problema más español que tenemos, el ladrillo. La bonanza económica en España ha sido durante los últimos gobiernos del PP y PSOE totalmente irreal, o mejor dicho real pero sostenida por una base muy frágil. España fue durante los 80 y los 90 un país gris en el empleo, teníamos poco parados y poca actividad económica, con el boom de la construcción conseguimos poner mucho dinero y empleo en marcha pero no hicimos reformas para que cuando tocara a su fin pudiéramos seguir igual de bien. Y así estamos, España no cae, España vuelve a donde debería estar sin construcción porque no hemos generado nada nuevo para cuando este sector fallara. Es hora de preguntarles a nuestros gobernantes porque no han penalizado esta dependencia y han apostado por otros sectores en lugar de seguir primando a lo que da dinero a largo plazo.
Cada uno puede elegir el modelo que más le guste pero habría que preguntárselo ¿Mejor crear dos empleos temporales o uno indefinido?

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4 Septiembre 2008

100 Curiosidades de la Historia: ¿Son las claves de Waterloo? Segunda Parte.

La otra historia que pudo cambiar el rumbo de la batalla fue magistralmente explicada por el premio Nobel polaco Stefan Zweig en sus “Momentos estelares de la humanidad”. Antes y durante la batalla la obsesión de Napoleón fue impedir que los ejércitos prusianos e ingleses se unieran para combatir juntos contra las tropas francesas. Para impedirlo decidió separar a una parte de sus tropas para que salieran al paso del ejército prusiano que intentaba unirse a las tropas inglesas. Al mando de este importante destacamento coloca a Emmanuel de Grouchy. Un jefe de caballería muy experimentado y curtido en mil batallas aunque sin dotes de liderazgo. Ante la falta de de sus grandes estrellas para el mando Napoleón confía en Grouchy, un hombre ante todo sensato y de confianza.
Rápidamente le son entregadas las órdenes el 17 de Junio. El Emperador combatirá a Wellington y él perseguirá a los prusianos. Y vaya si realizó su tarea, a la mañana siguiente reciben la confirmación de que se están produciendo combates entre Napoleón y las tropas inglesas. Grouchy es un mar de dudas ¿Debe ir en ayuda de su Emperador o continuar cumpliendo sus órdenes y encontrar a los prusianos? Su oficiales lo tienen claro, debe ayudar a la otra parte del ejército francés que seguramente estará en apuros. Grouchy nunca había tenido iniciativa y en un momento en el que la historia es testigo de sus actos decide comportarse igual que siempre, no cambiará sus planes.
En la mañana decisiva Napoleón ordena a Grouchy regresar pero sus enviados son incapaces de dar con él. Aliviado observa más tarde como un ejército se dirige contra los ingleses, por fortuna parece que Grouchy ha infligido sus órdenes y acude en su rescate, justo lo que en ese momento requería la situación. La lluvia hace acto de presencia en el escenario de la batalla y Bonaparte se da cuenta que no son sus tropas sino las de Von Blücher, el general prusiano ¿Dónde está Grouchy?
Durante toda el día Grouchy ha intentado salir al encuentro de los prusianos, finalmente el día 19 Junio logra atacarlos por su retaguardia. Asombrados por sus dotes de mando, los oficiales que días antes le habían pedido volver al lado de Napoleón agachan la cabeza. Tras su victoria contra los prusianos buscan contactar con su Emperador para darle la buena nueva. Pálidos comprobaran que la gran batalla de Waterloo había terminado el día anterior con la total derrota del ejército de Francia, los prusianos habían conseguido contactar con los ingleses y juntos habían derrotado al gran estratega francés. Grouchy había cometido un grave error al no dar la vuelta y aún cumpliendo su misión había fracasado estrepitosamente, ni siquiera su gran victoria de ese día tendrá algún efecto.
Estos dos detalles podrían haber cambiado el rumbo de la batalla pero quizás no el de la historia. La victoria de Napoleón sobre las tropas inglesas y prusianas no habría hecho más que retardar su fin. Los ejércitos de Austria y Rusia no llegaron a Waterloo por falta de tiempo. La unión de las cuatro naciones hubiera creado una desproporción enorme de fuerzas y se hubiera repetido de nuevo la batalla de Leipzig donde Napoleón fue derrotado. El Emperador francés hubiera ganado tiempo pero no la guerra.
Tras la caída del Imperio Francés, Inglaterra obtiene carta blanca para su expansión marítima, ya nadie se opondrá a sus ansias de conquistas coloniales. A partir de Waterloo entramos de lleno en el Siglo XIX inglés con su edad de oro.

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31 Agosto 2008

100 Curiosidades de la Historia: ¿Son las claves de Waterloo? Primera Parte.

Para Friedrich Nietzsche la pregunta ¿Qué hubiera pasado si tal no hubiera ocurrido? Era considerada de forma unánime de forma negativa; sin embargo para él era esta precisamente la pregunta fundamental. Para este existencialista si resulta interesante jugar con la historia, por ello es interesante analizar los errores o pequeñas claves que pudieron inclinar la balanza en la famosísima batalla de Waterloo. ¿Podría haber ganado Napoleón de no haberse producido tal hecho? ¿Qué peso tuvieron en el resultado final de la contienda?
Pero vayamos por partes y retrocedamos un poco en el tiempo antes de la batalla. Tras la entrada triunfal en París del emperador Napoleón, el entonces rey Luis XVIII abandona el país. La noticia corre como la pólvora por toda Europa y no tarda mucho en formarse una nueva coalición para detener al corso. Austríacos, Rusos, ingleses y prusianos comienzan a desplegarse en los Países Bajos. Mientras tanto Napoleón intenta detenerlos antes de que estos consigan unir todos sus ejércitos, por eso se produce la batalla y es tan importante.
La batalla de Waterloo incluye todos los combates que van desde los primeros combates entre franceses y prusianos el 15 de junio hasta la retirada final francesa tres días más tarde. La batalla fue bautizada por Wellington no sin cierta polémica con Blücher, general prusiano. Wellington tenía la tradición de nombrar a las batallas con el nombre del lugar donde había dormido la noche anterior a la misma, y este lugar había sido Waterloo. Un detalle menor en una confrontación que puso de nuevo en jaque a toda Europa.
Las claves de la derrota son tantísimas que merecerían por si sólas un tratado sobre este batalla como de hecho existen ya. Podríamos citar quizás los más conocidos. Napoleón no relegó a algunos de sus mejores mariscales a tareas políticas y administrativas además de haber muerto otros muchos. Finalmente confió el grueso de las operaciones a Michel Ney y Emmanuel de Grouchy. Resulta también un poco chocante la actitud del Emperador durante la batalla porque a diferencia de lo ocurrido en otras ocasiones en Waterloo delegó demasiado en sus subalternos por estar enfermo, dejando demasiadas cosas a la improvisación.
Estos y otros errores son los que de una forma descarnada y pura se consideran habitualmente como causas de la derrota pero existen dos teorías que desde el mismo fin de la guerra han hecho volar la imaginación de historiadores y estudiosos de las guerras napoleónicas.
La primera y más curiosa es para muchos autores decisiva, tanto que incluso tiene su propio nombre, “La teoría de los clavos”. Durante la batalla, las tropas francesas consiguieron hacerse con decenas de cañones británicos que permanecían en lo alto de una ladera. El botín era muy suculento porque de esta forma conseguían capturar unas armas con un alto poder destructivo y que además por su situación estaban haciendo mucho daño a las líneas francesas. Este golpe de efecto parecía inclinar la balanza del lado de francés así que solo era necesario inutilizar los cañones y continuar la lucha en otro lugar, para ello se introducían unos clavos por el oído del cañón y de esta forma el tubo por donde salía la bala quedaba totalmente inservible. Desgraciadamente para el bando napoleónico nadie llevaba consigo ni clavos ni martillos para clavar. Los británicos volvieron a contraatacar y recuperaron los cañones que además están perfectamente colocados en formación y listos para disparar. Al seguir estos en servicio volvieron a abrir fuego contra los franceses en retirada y causaron una auténtica matanza, sin los cañones el número de bajas en el contraataque hubiera sido insignificante.
¿Qué hubiera ocurrido si Napoleón hubiera contado con muchas más tropas y los ingleses sin la potencia de sus cañones? Algunos historiadores lo tienen claro, hubiera podido ganar o desde luego su derrota se hubiera pagado más cara.

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27 Agosto 2008

99 Curiosidades de la Historia: La desidia de España en la guerra con EEUU

En el transcurso del gran viaje de Fernando de Magallanes para circunnavegar el globo, el intrépido portugués arribó a las costas de la isla de Guam el 6 de Marzo de 1521. A su llegada los habitantes de la isla, creyeron que los españoles también comerciaban como ellos y acudieron a su encuentro con mercancías. Tras comprobar las verdaderas intenciones de los exploradores robaron alguna de las naves y todo lo que pudieron saquear a su paso. Magallanes ordenó entonces tomar represalias contra la población autóctona de Guam, conocidos como chamorros, y bautizó al nuevo territorio como Islas de los Ladrones. Con la llegada a la isla del primer misionero, el jesuita Diego Luis de San Vitores rebautizó al archipiélago con el nombre de las Marinas en honor a la reina Mariana de Austria, viuda entonces del rey de España Felipe IV.
Poco más destacable puede mencionarse en la historia de este perdido enclave en el Pacífico durante los siglos posteriores. Las islas Marianas fueron siempre un lugar de para obligada en los viajes de los galones que cubrían la ruta Acapulco – Filipinas. De su valor estratégico da buena cuenta el contingente con el que EEUU se presentó ante la isla el 20 de Junio de 1898, en una operación enmarcada de la guerra Hispano-Estadunidense.
En el año en el que comienza el conflicto las posesiones españoles en Oceanía estaban totalmente abandonadas a su suerte. La presencia de tropas y españoles en las islas eran simplemente testimonial y los historiadores no dudan en hablar de total desidia, incompetencia militar e ineptitud política a la hora de defender las posesiones desde la Península. La conquista de Guam roza a partes iguales lo esperpéntico y lo cómico y es el perfecto ejemplo del nivel de inoperancia del mando español durante la guerra.
La isla de Guam tenía una pequeña guarnición compuesta por unos 60 hombres aproximadamente, una nimiedad dada el alto valor estratégico de la isla. El parque de artillería era aún más calamitoso, unos pocos cañones en pésimo estado que apenas se sostenían en pie y con más de un siglo de vida. De otra posesión española, Manila, partió la flotilla americana con refuerzos la toma Guam. Así comienza uno de los episodios más bochornosos de la historia militar española.
La mañana del 20 de Junio de 1898 aparecieron en la bahía Agaña, capital de la isla, cuatro buques guerra de la armada estadounidense. El General Juan Mariana del ejército español recibe la información de la presencia de un bue americano aproximándose a la costa y que ha realizado varios disparos de cañón a modo de saludo. Inmediatamente, soldados españoles acuden hacia el buque de guerra para en primer lugar disculparse por no haber recibido las salvas de rigor.
Al subir al crucero Charleston, son recibidos por el capitán del navío, Henry Glass que les invita a tomar asiento. Allí mismo, en una improvisada mesa instalada en la cubierta son informados de las intenciones americanas de tomar posesión de la isla por estar las dos naciones en guerra. Asombrados, los españoles respondieron que nada sabían, la última comunicación con el exterior databa del 14 de Abril y en ella no se informaba de ningún incidente con los EEUU. Efectivamente la guerra se había declarada oficialmente el 25 de Abril pero la escalada en la tensión entre ambos países venía de mucho antes. Como los soldados no habían acudido a rendir la isla, el capitán preguntó cuál era entonces el motivo de la visita, su sinceridad quedó entonces fuera de toda duda. Los españoles explicaron que creyeron estar siendo saludados por los americanos pero que no pudieron disparar los cañones de los fortines del puerto por tener estos más de un siglo y temer que al ser disparados tras tanto tiempo el salitre y el oxido hiciera que estos reventaran. Los americanos también fueron claros ante tanta honradez, ellos no conocían el estado de los cañones y sólo su mala puntería y la fortuna hizo que sus cañonazos no impactasen contra las defensas de España.
En vista de la situación, los españoles preguntaron cuáles eran las fuerzas con la que los americanos contaban para tomar la isla, la respuesta no pudo ser más contundente: Un crucero protegido, con más de 20 cañones y 600 hombres, tres transatlánticos de apoyo que además conducen una división del ejército americano al mando del General Anderson.
Tras ser informado en tierra firme el capitán Duarte sopesó la situación de la isla, sin hombres, fortificaciones y contra miles de soldados americanos, además como ni siquiera se les había comunicado el estado de guerra poco esperanza se podía tener en la llegada de refuerzos. Así pues a la mañana siguiente un bote con bandera blanca comunicó a Glass la rendición en treinta minutos de la isla. Esa misma mañana tuvo lugar el acto formal de ocupación con el izado de la bandera norteamericana. Los soldados españoles fueron llevados hechos prisioneros y llevados a borde los distintos barcos con destino a Filipinas. Así perdía tras casi cuatro siglos España la posesión de la isla, eso sí, como Estados Unidos no había dejado ninguna guarnición en la isla (se ve que adquirieron pronto las costumbres españoles de desatenderla) un grupo de civiles españoles retiró la enseña americana y volvió a colocar la española que seguiría ondeando hasta el fin de la contienda.
Diferente fue el caso de los héroes de Baler, más conocidos como los últimos de Filipinas. Durante casi un año un grupo de soldados españoles aguantó las envestidas de los insurgentes filipinos atrincherados en una Iglesia, desconocía en ese momento que la paz ya había sido firmada. En este tiempo aguantaron toda clase de penurias y enfermedades así como ataques constantes hasta que las fuerzas flaqueaban de tal manera que amenazaban con terminar con todo el regimiento. Finalmente capitularon y fueron recibidos por los propios sitiadores con toda clase de honores, después de su perseverancia y concepto del honor dejó a más de un enemigo asombrado. Lamentablemente a su vuelta a España no obtuvieron el reconocimiento merecido. De haber nacido en EEUU hoy estaríamos hablando de una historia superior al mítico Álamo.
De esta forma tan calamitosa finalizó la presencia española en Asia y el Pacífico, no es de extrañar por tanto que nos encontremos ante el “Desastre del 98”. Aunque no terminan aquí las lapsus de gestión de España. En la firma del Tratado de París que pone fin a la guerra con los Estados Unidos quedaron dos islas sin asignar, Cagayán y Sibutú. Ni siquiera España recordaba que formaban parte de sus posesiones de ultramar por lo que en 1900 hubo de firmarse otro nuevo Tratado de cesión.

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13 Agosto 2008

98 Curiosidades de la Historia: La historia de Alfonso y Ena

Un 17 de Mayo del año 1886 venía al mundo Alfonso XIII, meses antes había muerto su padre sin llegar a conocerlo víctima de la tuberculosis. El hijo póstumo de Alfonso XII vivió el desastre el 98 sin haber llegado aún al poder, tuvo que esperar a 1902 para con 16 años ser declarado mayor de edad y asumir las funciones constitucionales del Jefe de Estado.
No tardía mucho Alfonso XIII en ser requerido para ejercer sus deberes como soberano de los españoles entre los que se encontraban uno muy importante, casarse. Y la cuestión resultaba de vital importancia, su padre había muerto con 27 años, sus otras dos hermanas María de las Mercedes y María Teresa habían fallecido con 24 y 30 años respectivamente, parecía como si existiera un componente hereditario en la frágil salud de los Borbones. Ante este panorama urgía la llegada de sucesores, el Siglo XVIII vio la llegada de la Casa Borbón al trono español tras la muerte sin descendencia de Carlos II y la consecuente Guerra de Sucesión, en el XIX la muerte sin descendiente varón de Fernando VII trajo consigo las Guerras Carlistas de las que aún a principios del Siglo XX quedaban rescoldos, debía evitarse que el nuevo Siglo hiciera renacer de nuevo los viejos fantasmas de las Guerra Sucesorias.
El 17 de mayo de 1904 coincidiendo con su 18 cumpleaños una comisión de diputados felicitó al Monarca recordándole de paso la urgencia de su boda y negándose éste en rotundo a una boda que no fuera por amor. En aquella época lo habitual eran los noviazgos entre la realeza previos a que los futuros contrayentes se conociesen siquiera. Por este motivo desde hacía tiempo se estaba trabajando en buscar una buena candidata para el Rey.
Desde el principio se establecieron dos caminos. Por un lado el marcado por la madre del Rey y hasta hacía poco Regente María Cristina de Habsburgo, partidaria de encontrar una princesa alemana como ella, con lazos familiares y católica. El Gobierno en cambio se decantaba más por buscar una inglesa que acercara a España a la primera potencia mundial en ese momento.

Como la Reina Madre llevaba tiempo intentando ser apartada de la vida política su opinión tuvo muy poco peso. El entonces Ministro de Exteriores el Marqués de Villaurrutia eligió como futura reina de España a la princesa Patricia de Connaught, nieta del rey Eduardo VII. En un viaje oficial a Inglaterra programado para tal efecto, Alfonso conoció a la princesa. Lamentablemente esta se hallaba locamente enamorada de otro por lo que la relación no pudo prosperar. Habría que sumar a esto el hecho de que Alfonso XIII no era especialmente agraciado, a diferencia de su padre, él había heredado los rasgos de su madre, la cuál era muy poco atractiva.

Tras este pequeño o gran traspiés depende como se mire, Alfonso fue el invitado de honor de una cena de gala en el palacio de Buckingham, allí conoció a Victoria Eugenia de Battemberg, nieta de la reina Victoria y sobrina de Eduardo VII. Como su padre se había casado con una condesa ella carecía en ese momento de tratamiento de Alteza Real, nada que no pudiera solucionarse más adelante. Ena para los amigos, tenía los ojos azules y el pelo prácticamente blanco además de ser muy agraciada de cara, tras los primeros contactos en la cena comienzan a cartearse.
No pondremos en duda el amor a primera vista que pudo sentir Victoria Eugenia por Alfonso XIII, desde luego no se puede negar que era lo que se llama un buen partido. De golpe, Ena podría encontrarse no sólo con recuperar el honor de su familia maltrecho tras la boda de su padre con su madre, sino que además optaría al título de Reina de España. Pero como siempre en los matrimonios de Estado se organizaron dos bandos, los que apoyaban la relación y los que intentarían a toda costa ponerle trabas. Gracias a la campaña orquestada por el ABC Victoria Eugenia era ya la candidata favorita por los españoles, en cambio el Ministro de Exteriores no olvidó con facilidad la humillación de Patricia de Connaught y mandaba constantemente informes en contra de la nueva novia del Rey. La madre y la hermana del Rey estaban también en contra de la relación, suspiraban porque Alfonso entrara en razón y realizara una gira por Austria y Alemania en busca de una princesa católica. Y es que el mayor fallo de Ena no era que no tuviera el suficiente rango real o que era portadora de la hemofilia (algo que traería gravísimas consecuencias en la saluda de sus descendientes) sino el hecho de ser protestante.
Pero el Rey seguía en sus treces, hasta Madrid tuvo que trasladarse el hermano mayor de la novia para formalizar el noviazgo. Por fin los novios volvieron a verse tras aquella primera cita en el palacio de Buckingham, esta vez la pareja se encuentra en San Sebastián. Alfonso solicitó entonces formalmente a la madre de la novia la mano de su hija y le regaló a ésta una joya de gran valor, un corazón de rubíes rodeado de unos brillantes de gran valor.
Ahora venía la parte más dura, Ena vuelve a separarse de Alfonso y se traslada a Francia, concretamente al Palacio de Versalles, ahí recibe la catequesis para poder confirmarse y convertirse al catolicismo. Un obispo inglés se encarga de la tarea y la ceremonia tiene lugar el 7 de marzo en ausencia de cualquier miembro de la Casa Real inglesa por estar ante una abjuración de la fe anglicana. Quien en cambio no tuvo más remedio que asistir fue el jefe del Gobierno español en ese momento, Segismundo Moret, un masón reconocido que cumplió no obstante con sus obligaciones. A la nueva católica se le añadió el nombre de Cristina para intentar calmar el enfado de su suegra, quien seguía sin aceptar a la inglesa.
Con Victoria Eugenia ya preparada para ser Reina de España, Eduardo VII le concede el tratamiento de Alteza Real y título de Princesa, pero en cambio por adjurar de la Iglesia de la Iglesia de su patria no recibió dote alguna y por supuesto, su nuevo status no le permitía obtener derechos sucesorios al trono de Inglaterra, después de todo la concesión no era más que una formalidad para la boda.
Comienzan así los preparativos de la gran boda real, un acontecimiento que situará a Madrid en el centro informativa de toda Europa. No era una boda de un simple heredero al trono, sino que el contrayente era el mismísimo Rey de España, como consorte, la que entonces presumía ser la princesa más bella de Europa. Sin con todo esto la expectación era máxima, había que sumar a todo lo dicho el seguimiento que por parte de la prensa se había realizado del noviazgo, como consecuencia de ello muchos españoles se sentían identificados con la pareja.

Entre los invitados a tan alto acontecimiento se encontraban representantes de las principales Casas Reales europeas. Por parte de Inglaterra asistiría el futuro Rey Jorge V, entonces Príncipe de Gales, el heredero al trono del Imperio Austrohúngaro Francisco Fernando, la familia Real de Baviera, el Gran Duque de Rusia y los herederos de Portugal, Bélgica o Mónaco entre otros. Todos tuvieron que alojarse en las mansiones de diferentes nobles madrileños o empresarios al tener en aquella época Madrid solamente un hotel en toda la ciudad. El Conde de Romanones organizó a las grandes familias de la zona para surtir de alojamiento a los invitados.
El momento estelar del día sería el desfile del cortejo nupcial, algo inédito hasta la fecha. De esta forma aunque el pueblo llano no pudiera acceder a la Iglesia de los Jerónimos podría saludar y felicitar a los nuevos Reyes al paso de las carrozas. Y no sólo Alfonso y Ena desfilarían, soldados y caballos con sus vestidos de gala y también Grandes de España en impresionantes carrozas.
El recorrido incluía buena parte de la capital de España, desde la Iglesia hasta el Palacio Real. Al paso por la Calle Mayor, uno de los tantos ramos de flores arrojados al paso del cortejo desde el cuarto piso del número 88 contenía en su interior una desagradable sorpresa, dos bombas de fulminato de mercurio con ácido sulfúrico en su interior altamente explosivo. Mateo Morral, un anarquista catalán, llevaba días preparando minuciosamente el atentado pagando incluso 25 pesetas de la época por la habitación. Pero el destino quiso que sus planes no se cumplieran, al arrojar la bomba desde el balcón ésta se golpeó contra el tendido del tranvía y salió desviada hacia el público en lugar de hacia la comitiva. El balance final arrojó 24 muertos y 104 heridos muchos de ellos parte del séquito. Milagrosamente y pese a la violencia de la explosión los Reyes salieron indemnes.
La nueva Reina de España estaba horrorizada, su impoluto vestido blanco estaba totalmente manchado con la sangre de las víctimas, el Rey en cambio intentó controlar la situación de desconcierto creada y ordenó al chófer continuar hacia Palacio sin acelerar el ritmo. Como es lógico el banquete nupcial fue suspendió aunque si continuaron las corridas de toros programadas.
Por el otro lado, Mateo Morral consiguió huir de Madrid hasta Torrejón de Ardoz donde fue reconocido por varias personas. Un guarda de seguridad de nombre Fructuoso Vega consiguió detenerlo pero tras una lucha entre los dos hombres de camino al cuartelillo, Mateo disparó hiriendo de muerte al guarda, acto seguido decidió suicidarse. Posteriormente, los demás implicados en el intento de magnicidio entre los que se incluían José Nakens, un conocido periodista republicano hasta la médula, fueron encarcelados y más tardes indultados por el Gobierno de Antonio Maura.
Tras el nacimiento de sus siete hijos la pareja comenzó a distanciarse aunque no llegaron a separase mientras permanecen en el trono, algo muy típico en una España tan tradicional. Además de los continuos escarceos de Alfonso, buena prueba de ello son los tres hijos extramatrimoniales, el Rey llegó a mantener incluso una relación con una prima de Ena.
Cuando se conocen los resultados de las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931, Victoria presiona a su marido para abandonar el país. Teme que la situación termine precipitando los acontecimientos y puede desembocar en su arresto y posterior fusilamiento como había ocurrido en Rusia con los Zares, donde el propio Alfonso XIII hizo cuanto estuvo en su mano a través de la diplomacia para evitarlo. Así pues, el 14 de Abril la Familia Real partía al exilio.
Su primer destino fue Francia para más tarde instalarse en Italia donde ya no había motivos para seguir manteniendo la convivencia. De vuelta a Inglaterra con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la antigua Reina de España instala su residencia Lausana, Suiza, tras ser invitada a abandonar su antigua patria al dejar de pertenecer a la Familia Real. Por su parte Alfonso pasó los últimos años de su vida en Roma, tras intentar sin éxito la restauración de la monarquía en España al lograr el General Franco la victoria en la contienda civil.
La última ocasión en que Ena y Alfonso se encontraron fue 1940 en Roma, durante el bautizo del futuro Rey de España Juan Carlos de Borbón donde Victoria actuó como madrina. Tras la muerte de su marido en 1941 regresó a España fugazmente para un nuevo bautizo, esta vez el de su bisnieto Felipe de Borbón donde nuevo ejerció de madrina. Moriría un año después en 1969 en su residencia suiza. Sus restos responsan junto a los de Alfonso XIII en el Monasterio del Escorial.

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16 Julio 2008

Vuelven las mentiras de las balanzas fiscales

El Gobierno ha sucumbido de nuevo a los nacionalistas y ha vuelto a alimentarlos, finalmente ha publicado las balanzas fiscales. No han tardado mucho los partidos más radicales y alzar la voz ante el expolio creado en sus comunidades, los que se declaran de izquierdas y herederos del humanismo solidario del socialismo obrero se rasgan la vestiduras ante el robo que se comete.

Como ya comenté en su día, las balanzas fiscales no hacen más que falsear la realidad y crear una mentira que no se sostiene ante un análisis por pequeño que sea este.

En primer lugar me repetiría al explicar lo mismo que en un artículo anterior en su día. Básicamente diré que los territorios no pagan impuestos, los pagan las personas. Por lo tanto, es imposible que Cataluña page más impuestos y que reciba menos porque las cosas no funcionan así.

Otro punto muy importante que distorsiona las balanzas es que las empresas pagan dependiendo del lugar de su sede y esta suele estar en ciudades grandes, curiosamente las más perjudicadas, pero las grandes centrales eléctricas no están precisamente ahí. Esto no se ha calculado, una multinacional con su sede central en Valencia puede estar realizando obras en Extremadura por un alto precio. ¿Y qué ocurre si el año que se publican las balanzas se están realizando obras extremadamente caras en ese territorio? Por ejemplo la llegada del AVE.

Más mentiras, ¿Porqué no publicar las balanzas fiscales de las provincias? ¿O de los ayuntamientos? Ya puestos a romper la solidaridad rompámosla de golpe.

La caradura de los nacionalistas llega hasta extremos insospechados, cargarse la solidaridad interregional es tanto como decir que los ricos deben pagar menos impuestos y los pobres más, después de todo Emilio Botín paga más impuestos que yo y tiene las autopistas y el mismo servicio público en los hospitales que yo ¿Es justo que sea así? Su falta de miras es la misma que no les hace razonar y pensar que si un día ocurre una catástrofe y se necesita una fuerte inversión, la solidaridad de los demás territorios estará allí para echar una mano, quizás sea demasiado tarde.

P.D. Todavía no he oído nada sobre el verdadero expolio al Estado y todos sus regiones, el pufo vasco y el sistema que utilizada Navarra.

http://www.lacoctelera.com/moises/post/2005/11/03/las-mentiras-se-esconden-tras-problemas-financiacion

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