Categoría: a13 -____Edad Media
30 Septiembre 2007
El rey portugués Alfonso IV (apodado el bravo), estaba muy emocionado la mañana del 19 de abril de 1320, su esposa Beatriz de Castilla por fin le había dado un hijo varón, un sucesor para el trono con el que continuar la línea dinástica.
El príncipe Pedro creció y se convirtió en un hombre siguiendo siempre a su padre en los viajes que realizaba constantemente de las cortes de Lisboa y Coímbra, allí aprendió lo suficiente para convertirse en un futuro gran rey. Fue en alguno de estos palacios donde conoció a una joven de origen gallego, Inés de Castro.
Inés era hija de Pedro Fernández de Castro, jefe de una de las familias más antiguas e ilustres de Galicia, su padre era nieto del mismísimo Sancho IV de Castilla, su madre también podría presumir de linaje al ser descendiente del Rey Alfonso IV. De muy joven acude a vivir con su prima, Constanza Manuel, y de esta forma se preparan ambas para conseguir un buen matrimonio. Al lado de su prima contempla el ascenso social de Constanza, al casarse con el heredero al trono portugués entonces infante Pedro.
Inés sigue a su prima a las cortes de Lisboa y Coimbra para ocupar el puesto de dama de la nueva princesa. Desde el primer momento, el marido de su prima, el futuro Pedro I, pone sus ojos en ella y ambos jóvenes se enamoran. Pero Pedro estaba aún casado por lo que Inés termina recibiendo el título de prostituta real del infante y aguantado durante años la situación. Pedro quería a Inés, pero su mujer aún vivía y el divorcio no sería nada aconsejable además de tener que realizarse mediante alguna argucia del derecho canónico.
En 1345 Constanza está de nuevo embarazada, todo el reino de Portugal espera que por fin pueda darle un hijo varón a Pedro. El 13 de Noviembre de ese mismo año nace Fernando, futuro rey de Portugal con el título de Fernando I, pero Constanza muere el parto.
Con la muerte de su esposa, la situación entre Pedro e Inés cambia radicalmente, por fin pueden hablar abiertamente de planes de boda. Durante nueve largos años, Inés esperó el momento de poder darle el sí quiero al gran amor de su vida, atrás quedaban varios hijos que tenían la consideración de bastardos y muchos enfrentamientos con su difunta prima, a la que los celos de conocer la situación le llevaron a enfrentamientos directos con Inés.
Ante el obispo de Guarda y algunos de los servidores de Pedro, se bendice la unión de ambos en sagrado matrimonio, pero quizás por problemas con su padre, el todavía rey Alfonso IV, no existían documentos que recogieran aquella unión, teniendo el matrimonio un carácter clandestino. El viejo monarca no quería Inés como esposa para su heredero, ese puesto era demasiado apetitoso y sería mucho mejor otorgarlo a una familia poderosa que en ese momento conviniera agradar en busca de futuras alianzas. No obstante, ante el temor de represalias con los hijos del primer matrimonio, la forma de matrimonio secreto serviría para proteger de esta manera los derechos dinásticos de los hijos del primer matrimonio y sobre todo calmar a la nobleza que no veía la unión con muy buenos ojos.
Inés de Castro no conseguía de esta forma un reconocimiento pleno pero por otro lado había conseguido ser la mujer legal del gran amor de su vida. Mientras tanto el padre de Pedro, Alfonso IV, recibía visitas constantes de enemigos de la familia de Castro, la unión de esa familia con la realeza suponía una manipulación para influir en la corte portuguesa y de ese matrimonio no podía salir nada bueno. La familia de Inés tenía en ese momento lazos con la corona castellana y portuguesa ¿Hasta dónde llegarían sus ambiciones? Estaba claro que aunque Inés no era reconocida como princesa, con la muerte del viejo monarca y la llegada al trono de su hijo Pedro la situación cambiaría.
Los tres nobles, Alonso Gonzálvez, Pedro Coelho y Diego López Pacheco se reunieron con el Rey y en una discreta reunión decretaron el destino de Inés de Castro, debía morir. El Rey dudaba, por un la estaba convencido del peligro que corría su nieto, el hijo de Constanza, a su muerte creía que la familia de Inés intentaría quitárselo de en medio para colocar en el futuro trono a uno de los hijos nacidos de la unión con Inés. La razón estaba en que Fernando, el hijo del primer matrimonio de Pedro, era un niño enfermizo y bastante débil, en cambio los hijos d Inés se encontraban más saludables y parecían tener una mayor inteligencia. En la otra cara de la moneda se encontraba la idea de asesinar cruelmente a una mujer inocente de toda culpa, si realmente había manipulaciones e intrigas palaciegas, Inés estaba totalmente al margen. Finalmente tras sopesar todas las posibilidades decidió dar la orden.
Pedro permanecía en todo momento con su esposa ajeno al terrible futuro de esta, aprovechando una oportuna cacería del infante, el Rey se dirige al Monasterio de Santa Clara donde Inés y sus hijos esperaban la vuelta de Pedro. Antes de la llegada de Alfonso IV, Inés conoce la noticia de las intenciones que mueven el viaje de su suegro y sale arropada por sus hijos a recibirlo. Arrodillada ante él le pide clemencia entre lloros y gritos lo que conmueve profundamente al monarca hasta el punto de perdonarle la vida. Pero el Rey no había viajado solo, Gonzálvez, Coelho y López Pacheco se encontraban a unos kilómetros esperando la buena nueva, al llegar el Rey les explica lo sucedido, ha sido incapaz de ver como matan a una mujer inocente. El poder de estos nobles, era bastante grande en Portugal, consiguen hacer entender al Rey del error cometido, el trono portugués y todo el país está ahora en peligro, ante la muestra de debilidad los enemigos del reino verán la oportunidad perfecta para atacar. Finalmente el Rey no se opone y los tres caballeros parten de nuevo al lugar donde se encuentra Inés, a la que sin mediar palabra la apuñalan en el vientre, corría el año 1349.
Al enterarse de la noticia, Pedro se puso al frente un ejército y devastó el país entre el Duero y el Miño tras declarar abiertamente la guerra a su padre, pasaron ocho hasta que en 1357 se reconcilió con su padre poniendo una condición, jamás volvería a casarse. Un par de meses después moría Alonso IV, puede que la reconciliación no fuese más que una maniobra para ocupar el trono portugués sin ser discutido por nadie.
Pedro era ahora Pedro I de Portugal, el ahora nuevo Rey continuó con su venganza y castigó a los que habían asesinado de forma tan miserable al amor de su vida. Hasta aquí podemos hablar de completa fidelidad a la historia real, desde este punto se mezclan leyendas portuguesas con la literatura de la época que idealizó la venganza. Si sabemos que Pedro ordenó matar a los tres principales instigadores del crimen, además es muy posible que el castigo para Pedro Coelho y Diego López Pacheco hubiese sido después de la ejecución la extracción de su corazón.
Tras la muerte de Inés, y ya con Pedro como Rey de Portugal, ordenó que Inés figurase como su reina, algo totalmente inusual al no haber estado ella jamás casada con un Rey en vida. Según las crónicas de la época, que no podemos tomar como fidedignas, mandó exhumar el cadáver de su amada para que ambos fueran coronados como reyes en la misma ceremonia.
Las tumbas de ambos se pueden encontrar en Alcobaça, a diferencia de las demás tumbas de maridos que están reposando juntos imitando a un lecho matrimonial, las tumbas de ambos se encuentran una en frente de la otra tocándose los pies, Pedro I quiso que esto fuera así esperando que el día de la resurrección lo primero que viese al levantarse fuese a su amada Inés.

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2 Septiembre 2007

Su lugar de nacimiento sigue aún hoy siendo una incógnita, pero tras surcar el océano Atlántico por primera vez ya nada fue igual. Aunque ni siquiera el título de de descubridor de América deja de estar libre de la polémica. Actualmente es algo, más o menos aceptado, la llegada de los Vikingos a la actual Terranova (Canadá) sobre el Siglo XII.
Diferente es el caso de la exploración China del continente americano, sus argumentos y pruebas no son fácilmente sostenibles. Según estos, un Eunuco de nombre Zheng He, exploró y cartografió todo el continente americano con una precisión asombrosa, 75 años antes de la llegada de Colón. Cuesta creer que a principios del Siglo XV, alguien pudiera llegar a las costas de la Antártida, y recorrer América desde Alaska hasta Groenlandia pasando por el Cabo de Hornos.
No cabe duda por tanto, que el viaje de Cristobal Colón pudo no ser el primero pero sí el más importante tras la gran migración de población siberiana a través del estrecho de Bering miles de años antes de la llegada de los europeos. Con el descubrimiento de América el 12 de Octubre de 1492 se constaba la idea de una Tierra esférica, pero no fue una revolución como muchos piensan.
La leyenda nos habla de un Cristobal Colón visionario, que tras investigar durante años llegó a la conclusión que la Tierra era esférica y no plana como se creía. Esto es algo totalmente falos, en aquella época este hecho era algo más que aceptado.
El Almirante presentó su proyecto primero a la Corte portuguesa, esta unos años antes había mandado ya una expedición hacia el Oeste que jamás regreso. Nadie creyó que las embarcaciones se habían precipitado al abismo simplemente que no habían conseguir regresar.
El verdadero debate era la distancia que separaba la tierra firme más próxima. Colón tenía en su mente los 4300 kilómetros, algo bastante alejado de los 19500 que separaban Europa de América. Colón se había basado en algo tan poco científico como la teología. El profeta Esdras afirmó que Dios había secado seis partes de Tierra, así que sólo una séptima parte debía ser agua. La idea no resulta muy descabella si pensamos que aquella época, la mayor parte del agua conocida y perfectamente explorada correspondía al Mediterráneo. Los grandes océanos habían sido navegados usando la técnica del cabotaje, es decir, sin perder de vista la costa.
Si a eso le sumamos las diferentes estimaciones sobre la circunferencia de la Tierra, no extraña que tarde o temprano alguien se lanzara a la aventura. En el siglo II Ptolomeo consideraba que la Tierra medía 30.000 kms, años más tarde Eratóstenes falló en sólo 90 kms con respecto a los aproximadamente 40.000 reales. Pero las ideas de Ptolomeo pasaron a la historia y tuvieron mucho calado en la Edad Media, en cambio, Eratóstenes pasó bastante desapercibido. Las ideas sobre geografía y cálculo matématico de Ptolomeo fueron aceptadas ampliamente, esto llevó a Colón a creer haber llegado a Asia y no una tierra intermedia.
Como vemos, quizás Colón usó los datos que mejor se acomodaban a su sueño de abrir una nueva ruta hacia las especies y la seda. Quizás esto le cegó, y no tardó en modificar muchos datos, todo con la intención de acortar aún más las distancias. Por ejemplo, utilizó un mapa del cosmólogo florentino Toscanelli, según el cuál Marco Polo había afirmado que la distancia entre la costa de China y Japón era de más de dos mil quinientos kilómetros. Sumando todos los datos y haciendo numerosas restos, con el objetivo de aligerar las distancias, Japón se encontraría en el lugar donde hoy está Cuba.
No de extrañar por tanto que su loca idea fuera rechazada en Portugal, además el Rey Juan II de Portugal tenía otras preocupaciones y suficientes colonias que defender como para prestarle algo más de atención. Tuvo que esperar el insigne marino hasta enero de 1486 para ser recibido por la reina de Castilla Isabel I. Esta pidió, tras escuchar a Colón, un dictamen sobre la viabilidad del proyecto.
En la reunión celebrada en la Universidad de Salamanca, no se discutió jamás sobre si la Tierra era plana o redonda. Para calcular la distancia se tomaron las correctas mediciones de Eratóstenes, por lo tanto la distancia hasta las Indias era excesivas y hacía inviable cualquier plan de viaje, si a esto sumamos las exigencias económicas de Colón, podríamos habernos encontrado con el fracaso de esta gran empresa sin ni siquiera haber salido de puerto.
Tras intentar vender su idea de nuevo a Portugal y al Duque de Medinaceli conseguió por fin una promesa de la reina. Tras la conquista de Granada prepararían el viaje. Finalmente Cristobal Colón terminó las negociaciones y pudo a acudir la Villa de Palos y buscar una tripulación para la aventura.
Por suerte para él, aunque sus cálculos siempre fueron erróneos se encontró con lo inesperado, una enorme masa de tierra firme que formaba el continente americano y no Cipango (Japón) ni las Indias. Cuando Colón partía rumbo a su destino, nadie con un mínimo de cultura en Castilla dudaba de la posibilidad de circunvalar la Tierra, lo que no creían es que fuera posible hacerlo al ser la distancia tan grande.
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24 Agosto 2007
Para la iglesia católica el mayor castigo posible es la excomunión. Si a través del bautismo las personas se unen a Cristo y su Iglesia, la excomunión es el mecanismo contrario y excluye a los sancionados de la recepción y administración de los sagrados sacramentos.
Precisamente esto tiene su relación con una historia acaecida en el siglo XV. El 19 de Octubre de 1469 contraían matrimonio Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en Valladolid. Nadie diría por el escaso número de asistentes y el poco calor con el que transcurrió la ceremonia, que estaban asistiendo los allí presentes a un hecho transcendental para la historia universal. Podríamos calificar a la boda como secreta. Isabel y Fernando estaban contradiciendo lo pactado por Isabel con su hermano, Enrique IV, en ese momento Rey de Castilla.
El Rey de Castilla había contraído matrimonio con Juana de Portugal. Su primer matrimonio fue anulado por el Papa al comprobarse, según los textos de la época, su no consumación. Mucho se ha hablado sobre el misterio que envuelve a Enrique IV, para muchos historiadores era impotente y otros en cambio opinan que sus problemas conyugales se debían a su homosexualidad. De este segundo matrimonio nació una hija, Juana, a la postre conocida como Juana la Beltraneja por ser, supuestamente, hija de Beltrán de la Cueva y no del Rey. Por lo tanto el Rey, a ojos de la oposición no tenía hijos legítimos. Presionado por las deudas y los peligros de revuelta firmó un tratado por el que nombra a su hermano Alfonso como heredero del trono castellano. Alfonso muere y aparece en escena Isabel, esta llevaba tiempo conspirando y sus partidarios extendieron las sospechas sobre las infidelidades de la reina. Isabel fue nombrada heredera, pero con una condición, necesitaría la aprobación del Rey.
La unión con Fernando era demasiado jugosa e Isabel supo verlo rápidamente. El Rey no lo hubiera aceptado y al enterarse de la violación del acuerdo tuvo la excusa perfecta para desheredar a Isabel y nombrar sucesora al trono a su hija Juana, jurando públicamente que era ella era su hija legítima.
Isabel había cometido un acto ilegal, Enrique IV tenía la excusa perfecta para poder de nuevo acosar a su hermana que se había ganado el favor de la pequeña nobleza castellana. Además consiguió la excomunión de los contrayentes. Isabel y Fernando eran primos y por tanto necesitaban una dispensa papal. Existiendo este grado de consanguinidad la dispensa preceptiva necesitaba el visto bueno del Rey, algo que por supuesto no se iba a dar.
Pero lo más curioso fue que el Papa Paulo II recibió una carta del Rey solicitando la autorización del matrimonio, era una falsificación. Irritado el Pontífice la negó y en poco tiempo llegó a sus oídos que la joven pareja estaba usando una bula papal falsificada. La paciencia del Papa llegó a su fin y decretó la excomunión de los futuros reyes católicos.
El futuro Papa Borgia consiguió con su influencia levantar la sanción eclesiástica y más tarde nombraría Rey Católico a Fernando II. La historia transformó otorgó también ese título a Isabel aunque esta no lo recibió. Es necesario recordar que en ese momento el Rey de Francia ha conseguido también del futuro Papa Alejandro VI el título de Rey Cristianísimo y esta fue una forma de compensar al gran valedor del Papa.
Los que serían considerados por todos como dos de los más grandes defensores de la fe católica, fueron durante un tiempo prófugos de la Iglesia. La pena de la excomunión aplicada a herejes o personas que crean un cisma cayó sobre los hombres de los futuros Reyes Católicos.
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7 Agosto 2007
Antes del descubrimiento de América, la isla de Sicilia poseía una posición estratégica en el Mediterráneo excelente. Además su potencial económico la convertía en deseo de muchos gobernantes europeos y norteafricanos.
Federico II era emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, consiguió el dominio sobre Sicilia pero también sobre el Sur de Nápoles gracias a una serie de herencias que recayeron sobre su familia la casa de Hohenstaufen. Los enfrentamientos con el Papa fueron constantes. Gregorio IX llegó a excomulgarlo por no acudir a las Cruzadas como penitencia por su matrimonio. Al final acude pero Gregorio IX no lo perdona por estar previamente excomulgado, además el Papa se encuentra sitiando su isla por lo que Federico II vuelve rápidamente a Sicilia donde derrota a las fuerzas papales y es perdonado por Gregorio IX. No sería la última vez que Federico II es excomulgado por este Papa o por otro.
Federico II fue un monarca muy poderoso al que los sucesivos papas fueron incapaces derrotarlo. A su muerte el Papa consideraba a Sicilia un reino vasallo suyo por haber estado involucrado el Papado en la invasión de los normados en el Siglo XI. Propuso el reino a varios candidatos pero finalmente fue Carlos de Anjou, hermano de Luis IX de Francia, quien aceptara el trono. Así en 1266 Carlos fue coronado en Roma rey de Sicilia.
Pero los sucesores de Federico II seguían en la isla. El heredero del rey germano había muerto de fiebres, un hijo ilegítimo de Federico ocupó su lugar pero fue derrotado en la batalla de Benevento que enfrentó a partidarios de la casa de Hohenstaufen contra Carlos de Anjou. Por si fuera poco la resistencia para impedir que un francés llegará al trono siciliano se orquestó alrededor de un nieto de Federico II que también fue capturado, siendo finalmente decapitado por orden de Carlos. Ya no quedaba nadie para hacerle frente por lo que Carlos se convirtió en amo y señor de Sicilia y de Nápoles.
Rápidamente colocó a franceses en los puestos claves de la administración, subió los impuestos y trasladó la capital de Palermo a Nápoles. Aún quedaban sucesores de Federico II para seguir reclamando el trono que según ellos les pertenecía por herencia. Buscaron refugio en la nueva potencia emergente en el Mediterráneo, Aragón. Al frente, Jaime I, acogió a los refugiados.
Carlos de Anjou por su parte se preparaba a invadir Constantinopla y luchar contra el Imperio de Bizancio. Se entera a punto de partir que Sicilia se ha rebelado. La explosión de violencia en Palermo es total y al grito de ¡Muerte a los franceses!, mueres más de 2000 galos en pocos días. La chispa encendida en la capital siciliana se extiende por toda su isla. Aunque al principio creen necesario crear un gobierno republicano al estilo de las ciudades Estado del centro y norte de Italia, pero necesitan un aliado fuerte sí que ofrecen la corona al rey aragonés.
Era la oportunidad perfecta para expandir por el Mediterráneo. En la península ibérica ya sólo quedaba Granada y esa era tarea de Castilla aunque siguiera contando con la ayuda de los reinos hispanos. El Papa era partidario de la familia Anjou y no podía consentir que de nuevo sus planes fracasaran así que excomulgó a Pedro. Además decretó que la lucha por liberar Sicilia de los aragoneses tenía carácter de cruzada, los que participaran en ella disfrutarían de los privilegios concedidos a los que luchaban en Tierra Santa, una indulgencia papa por los pecados, más los botines obtenidos en el saqueo. Francia se dispuso a invadir Aragón pero la armada siciliano-aragonesa derrotó totalmente a los franceses. Tras una larga lucha sin un claro vencedor se firmó la paz de Caltabellotta. Aragón obtenía Sicilia pero como reino independiente y Carlos de Anjou el reino de Nápoles.
En medio de esta larga y costosa guerra tuvo lugar un suceso único en la historia medieval europea. A finales de 1282 Carlos de Anjou y Pedro de Aragón mantenían sus posiciones firmes, la lucha en el campo de batalla parecía no dejar un vencedor claro y todo parecía indicar que la situación se alargaría durante mucho más tiempo.
Carlos seguía empeñado en invadir Bizancio, realmente ese era su sueño y Sicilia no era más que una forma de proveerse de recursos y hombres para su futura empresa. Quiso por tanto acabar con la guerra de una forma rápida así que propuso a Pedro una extravagancia, no recordada desde los tiempos de la antigua Grecia. La posesión de Sicilia se decidirá a través de un combate, espada en ristre, entre los dos monarcas. Por increíble que pueda parecer, el rey Pedro aceptó el combate.
Cuando el Papa se enteró de lo que su protegido Carlos había propuesto a Pedro estalló en cólera. No podía entender como Carlos había sido tan estúpido, en su opinión la guerra estaba inclinándose del lado francés y esa lucha estaba al 50%. Pero Carlos no tenía marcha atrás, por estúpida que fuera la idea, echarse atrás significaba un mancha en el honor del monarca muy dura de borrar.
Quizás Pedro esperaba lo mismo, o se arrepintió de aceptar el duelo pero al igual que Carlos, ya no podía echarse para atrás. Hubo unas negociaciones previas donde se fijaron las condiciones. Finalmente la tan esperada lucha de monarcas se sustituiría por una batalla entre 100 caballeros por cada bando, se eligió Aquitania como territorio neutral al pertenecer en ese momento a Eduardo de Inglaterra. El 1 de junio de 1283 ambos reyes se presentarían en el lugar.
Pedro llegó por la mañana con sus 100 caballeros, no se encontró con nadie por lo que proclamó su victoria y rápidamente abandonó el lugar. Más tarde Carlos se presentó e hizo exactamente lo mismo. ¿Quizás un pacto secreto para no quedar mal y no hacer el ridículo?
Ninguno de los dos monarcas mostró el más mínimo interés por denunciar la cobardía del otro rey o repetir de nuevo el experimento. Se decidió correr un tupido velo y olvidar rápidamente el suceso como si no hubiera pasado nada. Ambos se consideraban ganadores del combate y por tanto estaban satisfechos con el resultado.
Al final pudo decirse que el vencedor de la guerra fue Pedro de Aragón, que ganó Sicilia sin tener años antes ninguna posibilidad de ello. Quizás de haberlo sabido, Carlos hubiera madrugado la mañana del 1 de junio para encontrase con Pedro y luchar.
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6 Agosto 2007
En el año 683, Constantino IV (emperador de Bizancio) era aún joven, tenía sólo 34 años pero fue previsor. Ordenó cortar la lengua a sus hermanos Heraclio y Tiberio que eran co-emperadores con él en el trono de Bizancio. El emperador murió dos años después de disentería tras haber parado la ascensión del Califato Omeya y defendido las fronteras del Imperio Bizantino.
Con sus inhabilitados para ejercer el poder, fue su hijo Justiniano II quien llegó al trono imperial. La crueldad que su padre demostró con sus hermanos en vida, sería vengada en su hijo años más tarde.
Su primer reinado parecía comenzar bastante bien. Las fronteras eran seguras y el Califa pagaba un tributo mayor. Esta estabilidad le brindó la posibilidad de intentar expandir sus fronteras a los Balcanes, algo que consiguió al someter a los búlgaros.
Dedicó parte de su tiempo en reasentar a grandes poblaciones y así repoblar zonas que habían quedado devastadas tras las guerras con los árabes como Anatolia. Fue todo un éxito ya que la economía y el comercio se reactivaron, además Justiniano disponía así de nuevas
Pero a las buenas campañas exteriores había que sumar las reformas interiores. Justiniano propició un auge importante del campesinado a los que otorgaba pequeñas tierras para su cultivo, fueron los campesinos libres los que se convirtieron en el puntal de la política de defensa del Imperio Bizantino.
Esta nueva política no fue del agrado la aristrocracia. Podemos decir que Justiniano II tuvo unas decisiones claramente antiaristrocráticas además de cambios muy bruscos en leyes lo que para algunos resultaba muy provocador. Justiniano no titubeaba si era necesario usar la violencia, llegó incluso a amenazar con aniquilar totalmente a la aristocracia sino se avenían a su política imperial.
Fue este el fin de Justiniano. Comenzó a construir suntuosas edificaciones, no podía soportar vivir a la sombra del gran emperador Justiniano I que llevó al Imperio a su máximo esplendor. Para estas construcciones sus recaudadores se pusieron manos a las obras. Entre ellos estaba Estaban, un eunuco persa, que no dudaba en recurrir a la tortura con el fin de procurarse el dinero necesario para las obras. No corrían mejor suerte los trabajadores, los cuáles eran torturados y recibían latigazos en caso de retraso. El palacio imperial lucía un aspecto inmejorable pero no así su popularidad.
En el año 695 el pueblo de Constantinopla se amotinó. Y el estratega Leoncio fue proclamado emperador. Su eunuco Esteban fue arrastrado por las calles de Constantinopla y finalmente linchado.
Mientras tanto un mandatario del emperador se dirigía a la mismísima Roma para detener al Papa y llevarlo ante el Emperador, no pudo cumplir su objetivo y por medicación del Papa no perdió su vida. Justiniano II había sido ya depuesto pero no olvidaría esta afrenta.
Mientras tanto Justiniano intentó huir de la ciudad y fue capturado. El nuevo operador actuó al igual que el padre de Justiniano, Constantino IV, aunque esta vez no fue la lengua sino la nariz por lo que se le conocería para siempre como "Rhinotmetos" o nariz cortada. Además fue desterrado a Crimea con la creencia de que nadie con esa grotesca apariencia podría volver a gobernar. Su aspecto causaba miedo y repugnancia a los que se encontraron con él de camino a su destierro. Sin duda sus ojos ya debían estar inundados por el oído e pensaba ya en su futura venganza.
Durante años Justiniano vagó por las fronteras de Asia, del Mar de Azov al Mar Negro siempre huyendo. En Constantinopla se sentían inquietos antes sus movimientos y reclamaron a los reyezuelos donde era acogido su entrega inmediata. El rey de los Khazaros le acogió y le entregó como esposa a su hija a la que dio el nombre de Teodora.
No dudo el Rey de los Khazaros en entregarlo cuando Tiberio amenazó con una dura respuesta sino se entregaba a Justiniano. Su esposa pudo avisarle a tiempo antes de ser prendido y de nuevo huía. Sin lugar donde escapar, con un alto precio por su cabeza Justiniano decidió refugiarse con el gran khan de los búlgaros, su antiguo enemigo al que pidió ayuda a cambio de promesas de dinero y la entrega de una corona como César.
En el año 705, 10 años después de que fuera depuesto se presentó ante las puertas Constantinopla al frente de un ejército búlgaro-eslavo. Sin embargo las duras murallas de Constantinopla no iban a derrumbarse tan fácilmente. Gracias a un hueco en el acueducto que proveía de agua a la ciudad, consiguió penetrar en ella con un grupo de leales. Presa del pánico Tiberio huyó, los partidarios de la Justiniano que aún tenía en la ciudad salieron a su encuentro y pudo volver al trono por segunda vez.
La deformidad de Justiniano le marcó, era un hombre distinto. Si en su primer reinado no dudó en usar la violencia, ahora se había vuelto aún más vengativo. Mandó fabricar una prótesis nasal de oro y su mujer Teodora se trasladó a la capital junto con el pequeño hijo de ambos.
El terror del emperador sin nariz se extendía por todo el imperio. Mandó ejecutar a Tiberio colgando sus cabezas en picas de las murallas de ciudad. El patriarca de Constantinopla, Kallinikos I fue depuesto y le sacaron los ojos.
Opositores y sospechosos fueron perseguidos y exterminados, aplicando en muchos casos la mutilación que él mismo había sufrido. Tal era la ceguera que desatendió los problemas exteriores y consumió todas sus fuerzas en acabar con los enemigos internos, muchos reales pero la mayoría imaginarios. Esto fue aprovechado por los árabes que volvieron a la carga. El emperador prefirió vengarse de los que defendieron al Papa de Roma durante su primer reinado lo prácticamente terminó por desestabilizar completamente Constantinopla.
Justiniano, el hombre sin nariz, ahora reconocido como un tirano por sus conciudadanos. Un oficial armenio de nombre Bardanes, fue proclamado por el ejército como nuevo emperador. En ese momento Justiniano se encontraba camino de Armenia y no pudo volver a tiempo a la ciudad que recibió a Bardanes con todos los honores. Pronto el emperador fue capturado y se procedió a su ejecución. Finalmente su cabeza fue expuesta del mismo modo que él lo había hecho con la de sus enemigos. Ni siquiera su pequeño hijo pudo salvarse por mucho que la madre de Justiniano intentara esconderlo en una iglesia. Se ponía así fin con su muerte a la dinastía de los Heráclidas.
servido por moises
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3 Agosto 2007
Gengis Khan y sus hordas siguen hoy siendo objeto de tomar en Asia. Su forma de administrar los pueblos conquistados, así como la tolerancia religosa de la que hizo gala (todas la religiones eran iguales además de estar los religiosos de ellas exentos de pago de impuestos), su manera de promover el comercio con el Asia central, le llevaron a controlar en vida un basto imperio que llegaba desde el Océano Pacífico hasta el Mar Caspio.
Pero mientras que hoy la actual Mongolia lo considera el padre de la patria, las naciones que lo sufrieron como China, Afganistán o Irán, lo consideran un sanguinario monstruo.
Su despiada forma de atacar a los que no se sometían a él, no fue más que una parte de la táctica empleada para la conquista. Este huérfano de padre que en su infancia vagó por la estepa mongola en busca de alimento, y que su ambición llegó a convertirse en Gengis Khan (El señor universal). Fue pionero en lo que más tarde se conocería como guerra psicológica.
Si durante la Segunda Guerra Mundial, los aliados hacían pasar sus aviones una y otra vez sobra las ciudades de una Alemania derrotada buscando generar miedo en una población ya casi totalmente vencidad. Gengis Khan intentó que su simple nombre causara pánico, su fama de conquistar extremadamente cruel con el que se oponía a sus planes pero justo y caballeroso con el que colaboraba recorrieron los caminos del continente. Desde Siberia hasta la India, pasando por las orillas del Danubio o el Mar Amarillo, todo el mundo sabía que ocurría si Gengis Khan ambicionaba un territorio.
No extraña por tanto que muchas poblaciones, sabiendo que llegaba un mensajero del gran Khan salieran a su encuentro pidiendo clemencia y vasallaje al conquistador. Muchas surgiendo problemas entre quienes aceptaban lo inevitable y los que proponían luchar.
Todo ello debido a la táctica que el mongol más universal usó una y otra vez, que a la vista de las mastodónticas proporciones de su imperio, sabemos que dio resultado.
Ante un nuevo territorio Gengis Khan mandaba un contigente para dialogar. Una vez puesto en contacto con los jefes locales y siempre intentado que todos los estamentos de la sociedad escucharan la propuesta de pasar a ser controlados, daba su ultimátum. Si uno aceptaba la paz del Khan, la ciudad no eran atacada y se garantizaba su protección a cambio de recursos y hombres para futuras campañas.
Si la oferta era rechazaba, se procedía a la invasión de la ciudad así como pasar a cuchillo a la mayor parte de la población. La clave de esta opción consistía en dejar siempre con vida a un grupo de personas, las cuáles iban a las ciudades vecinas contando lo sucedido. Las atrocidades cometidas por el ejército enemigo así como la posibilidad ofrecida de una paz justa sin sangre. De esta manera era muy difícil que las autoridades de ese territorio consiguieran la colaboración local para hacerle frente. Gracias a táctica nació la oscura leyenda que rodea Gengis Khan, pero también se consiguió mucho territorio sin luchar.
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30 Julio 2007
Esteban VI (o VII en algunas cronologías) no
pasará a la historia como un gran Papa.
Su efímero papado, durante apenas unos meses, será recordado como el del el
“Concilio cadavérico” o “Sínodo del Terror”.
Su antecesor en el trono pontificio, Formoso,
había estado enfrentado al Emperador del Sacro Imperio Romano, que ahora
apoyaba la elección de Esteban VI. Al recuperar el trono el Emperador y ayudar
a Esteban VI pactan realizar un juicio contra el Papa anterior Formoso.
Para enjuiciar la labor de un Papa no era
necesaria su presencia, sobre todo si Formoso llevaba 8 meses enterrado. De forma
macabra Esteban ordenó exhumar su cadáver y someterlo a un macabro juicio. Se
celebró en la Basílica Constantiniana y para darle un carácter más oficial al
cadáver de Formoso se le revistió con los ornamentos papales y se le sentó en
un trono para que pudiera escuchar las acusaciones que pesaba contra él. La
principal de ellas era el hecho de que hubiese sido elegido obispo de Roma
siendo ya obispo de Porto. Se le encontró culpable y se declaró inválida su
elección como Papa, además se anularon todas las decisiones y nombramientos que
hubiese hecho durante su pontificado. Una vez leída la sentencia se pasó a su
ejecución se le despojó de sus vestiduras y le arrancaron los tres dedos con
los que impartía las bendiciones. No bastando con eso fue quemado su cadáver y
arrojado el río Tíber.
Este singular espectáculo así como la sentencia
tenían gran importancia. Esteba VI era obispo de Anagni cuando fue nombrado
obispo de Roma por lo que caía en la misma acusación por la que Formoso fue
condenado, de ahí que fuera necesario invalidar todos los nombramientos de
este.
Al enterarse el pueblo de Roma lo que se había
hecho una muchedumbre indignada y dirigida por antiguos partidarios de Formoso
fueron en busca de Esteban VI, quien sorprendido fue encarcelado y más tarde
ejecutado en Agosto de 897, según parece por estrangulamiento.
El sucesor de Esteban VI en la silla de Pedro fue
Romano, que invalidó todas las decisiones de su predecesor. Durante el
pontificado de Teodoro II los restos de Formoso fueron recuperados y hoy
descansan en la Basílica de San Pedro.
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15 Febrero 2007
Bernard de Thorenc luchó del lado de los católicos en la Batalla de Lepanto, sufrió cautiverio por su condición religiosa y vió como su país, Francia, se desengraba por culpa de discusiones doctrinales sobre quien era más cristiano. ¿Realmente es un historia del siglo XVI o una metáfora del mundo actual?.
Lo que si es seguro que es nos encontramos ante una historia muy bien trazada, con varias partes bien diferencias de la que destacaría la referente a las guerras de religión que sacudieron Francia en este siglo. Hugonetes y católicos reflejadas sus luchas con total crudeza, hasta una persona de moral tan recta y con una fe tan fuerte como Bernard, verá como su mundo se tambalea ante la sinrazón de la violencia por la violencia.
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