Categoría: a14 -____Edad Antigua
9 Diciembre 2007
Buscando un día en FNAC "El Arte de la Guerra" me encontré con varios libros que habían usado la inmortal obra de Sun Tzu para desarrollar diversos temas. Me parecía asombroso no ser capaz de encontrar en toda la tienda la obra original, tal y como el
genial estratega chino la había diseñado.
Lo bien que se puede aplicar El Arte de la Guerra a diferentes aspectos de la vida ha hecho que el original pase desapercibido así que me armé de paciencia y conseguí una copia de una buena traducción china, investigué su historia y su impacto en la concepción de la estrategia de diferentes campos para así dotarla de un buen prólogo. De esta forma he editado la mejor forma de adentrarse en el mundo de Sun Tzu, su libro
tal y como él lo escribió. Me parece un error intentar aplicar sus conocimientos
al Deporte, a la Economía o al Derecho sin haberlo leído primero como una
primera lectura relajada, más que fijando conceptos dejando como su lógica
aplastante te llegue directamente al cerebro a través de los ojos.
"El Arte de la Guerra constituye un caso único en la historia de la
literatura universal, diferentes generaciones han ido descubriendo el texto y
otorgándole distintas interpretaciones. La grandeza del libro estriba en que
aglutina en trece capítulos una inagotable fuente de distintas visiones para
casi cualquier ámbito de la vida. El Arte de la Guerra, transciende así su
cometido de tratado sobre estrategia militar y hoy se adentra en campos como la economía, la filosofía, las leyes o la psicología, cada lector extraerá algo positivo y único de su lectura lo que se otorga la categoría de obra maestra atemporal. Tras más de 2300 años desde su publicación, Sun Tzu y sus ideas siguen siendo igual de necesarias al ensañarnos que el arte de la guerra se basa en el engaño y el fin último de todo conflicto ha de ser someter al enemigo sin luchar."
VER LIBRO
servido por moises
2 comentarios
compártelo
9 Septiembre 2007
Atila rey de los hunos, era considerado por los cristianos como el azote de Dios, algunos iban más allá y lo consideraban el mismísimo anticristo del Nuevo Testamento. Había nacido en el año 395 y heredado a la edad de 39 años el trono de su padre, eso sí, tuvo primero que deshacerse de su hermano.
En el momento que Atila llega al poder su pueblo estaba asentado en la actual Hungría, pero aspiraba a mucho más que a un reducto en Europa Central. Atacó a Bizancio a la que obligó a pagar un gran tributo en oro para después poner sus ojos sobre el reino visigodo de Tolosa donde sufrió su más dolorosa derrota en la batalla de los Campos Cataláunicos.
Quizás por esto su siguiente objetivo fue arrasar el norte de Italia y buena cuenta de ello dieron ciudades como Milán o Padua. Pero el mayor peligro estaba aún por llegar porque años más tarde Atila iba a reclamar su matrimonio con la hermana del Emperador Atila. Mientras tanto en la capital el temor al azote de Dios hacía a la gente huir en masa, no se recordaba semejante situación desde Alarico, el Rey godo que hace poco más de 40 años había saqueado la capital del imperio. El Emperador Valentiniano III huyó de Rávana y el mismísimo Papa León I tuvo que salir al encuentro del huno.
Allí se reunieron los dos personajes más influyentes de su época y pactaron la retirada de Atila a cambio de oro. Algunas crónicas de la época hablan que León I, que pasaría al historia con el sobrenombre del Magno, recordó a Atila la maldición que perseguía a quienes osaban saquear Roma. Quizás por esto, por la intervención divina de San Pedro y San Pablo, por lo debilitado que se haya su ejército en ese momento o por el suculento botín de oro Atila dio media vuelta y regresó a su reino cerca del Danubio donde planeó nuevas operaciones contra Constantinopla, y una vez con la excusa de exigir tributo.
En el año 453, Atila se dedica en ese año a pacificar las fronteras de su gran reino. Mientras tanto él seguía siendo igual de poderoso y su maquinaria bélica perfectamente engrasada para futuras aventuras. En el fondo todos en Roma sabían que volvería pero el destino quiso que como en todas las grandes historias de la humanidad, apareciera una mujer, aunque en este caso y por mucho que terminara en boda veremos que de amor hubo más bien poco.
Allí entre un grupo de bractianos que tiene como rehenes (otras fuentes apuntan a godos), se fija en una joven de 17 años rubia de ojos azules, Ildico, una de las tantas princesas retenidas por los hunos. Atila se encapricha de ella y decide casarse, no sin antes tener un bonito gesto con su futuro suegro, también rehén, y cortarle la cabeza. Ildico estaba atemorizada, ha visto a su padre morir a manos del que muchos dicen ser el mismo demonio y comienza a rezar pidiendo al cielo que castiguen tanta crueldad, parece ser que sus plegarias fueron oídas.
Como en toda celebración del pueblo huno, el alcohol corrió por la mesa, y Atila que tenía algún que otro problema a la hora de controlarse festejó su boda por todo lo alto. Mientras tanto su mujer la esperaba en una tienda de campaña resignada su suerte.
Ildico se encuentra en ese momento cara a cara con el asesino de su padre y sus dos hermanos, el huno la mira y sonríe sabedor que pronto será suya pero de repente la sangre empieza a salir por su nariz a borbotones, empieza a tambalearse y rápidamente cae al suelo delante de los pies de su breve esposa que observa atónita la escena, el hombre más temido del mundo yace ahora tendido sobre un gran charco de sangre.
A la mañana siguiente los generales de Atila entran en la tienda y encuentran el cuerpo de su líder, Ildico permanece escondida y temblando tras una de las pieles que decoraban la instancia. Rápidamente es apresada para darle muerte allí mismo pero uno de los lugartenientes de Atila paró la ejecución. Eran muchos los que sabían que Atila sufría continuas hemorragias nasales y que cada vez que estas se repetían con mayor frecuencia, su gente dio por buena la historia y respetó la vida de la princesa.
A la muerte del gran Rey los soldados comenzaron a cortarse la piel con sus propias espadas, puesto que el más grande de los guerreros no podía ser llorado con lágrimas sino con sangre. Tras enterrarlo en un lugar secreto y siguiendo una costumbre de la época entre los pueblos del Norte, los soldados que habían buscado un lugar secreto para el entierro aceptaron gustosas suicidarse y así no desvelar jamás la ubicación de la tumba. Hoy en día aún sigue siendo un misterio donde está enterrado Atila.
Tras su muerte, todos los pueblos sometidos por los hunos se rebelaron al conocer la muerte del gran líder y en pocos años el antaño gran imperio se desmembró, mezclándose con los ostrogodos. Los siglos posteriores borrarían las huellas del paso de este pueblo siendo muy difícil encontrar restos de sus asentamientos. No obstante, la historia del más grande de ellos siguió viva en la vieja Europa formando parte del imaginario popular, la gente seguía temiendo a aquel del que se decía que “donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba”.
servido por moises
sin comentarios
compártelo
19 Agosto 2007

Filipo de Macedonia, padre de Alejandro Magno, ordenó transpostar los víveres y las armas en carros especialmente acondicionados para ellos. De esta forma rompía con la costumbre de ver como esa labor era llevada a cabo los criados. Fue sin duda un punto de inflexión, al que seguro su hijo debería estar muy agradecido. Pero deberíamos esperar dos siglos más para asistir a una gran revolución en los usos y costumbres militares.
Nada podía hacernos presagiar que la carrera política de Cayo Mario dejaría una honda huella en la civilización occidental. Cuando llega al ocupar el puesto de Cónsul romano, el pueblo tenía grandes esperanzas en él.
Una larga guerra de dos años en África, estaba desgastando al ejército y cansado a la población de la capital. Dos años sin perder ninguna batalla pero sin conseguir derrotar al Rey de Numidia. En este clima Mario llega al poder. Consciente de que la República necesita refuerzos pero los ciudadanos elegibles son muy pocos debido a las sangrías de las guerras anteriores, era hora de actuar.
En el año 107 A.C Cayo Mario inicia las reformas que transformaría totalmente la estructura militar para la posteridad. Su misión al principio no era otra más que derrotar al actual enemigo de Roma, pero su reforma de gran calado removió totalmente los cimientos de la sociedad romana.
Antes de poner patas arriba a los cimientos del ejército encargado de defender la República romana, los requisitos para formar parte del ejército era muy exigentes. Podían formar parte del ejército los miembros de de la quinta clase del censo o superior y se debían de tener propiedades valoradas en al menos 3000 sestercios (un obrero ganaba al año unos 1000 sestercios). Además, al no ser el ejército una institución estable cada soldado debía aportar su propio armamento. Aunque en efecto era una dura carga, también los antiguos romanos veían esto como una obligación moral a la vez que un gran honor.
Cuando una amenaza se cernía sobre Roma, los cónsules reclutaban de entre la población a los ciudadanos que podían ser soldados. Forman la hueste en su mayor parte los voluntarios que el cónsul era capaz de conseguir.
La primera medida tomada por Mario fue la obligación de servir a la patria de las personas sin tierra ni propiedades, estás por fin podrían alistarse. Lógicamente eran personas pobres, labradores o pequeños arrendatarios que no podían costearse sus propias armas. Desde Mario, el Estado suministraría armas, si bien al principio pasarían a manos de los propietarios que deberían pagarlas a plazos.
Mario también creía que Roma debería tener un ejército estable, no era buena idea formar uno al sentirse la ciudad amenazada. Se convertía así la vida militar en una salida profesional para los estratos más bajos de la sociedad romana. Este particular contrato de trabajo se suscribía por 25 años.
Las razones de Mario no sólo eran militares, también económicas. En las que guerras que la primigenia Roma llevaba a cabo, terminaba quedándose en el campo de batalla toda la clase media. No morir en batalla no suponía un alivio económico, al volver a casa sus campos o negocios habían estado sin atender.
También debemos a Mario mucha de la parafernalia militar, algo que los regímenes totalitarios del siglo XX supieron imitar a la perfección.
El águila constituía un símbolo, un objeto a defender con la vida. No es de extrañar que en tiempos del emperador Augusto, la pérdidas de estos tres símbolos militares causara una gran depresión al “primero de los ciudadanos”.
Al ser ahora el Estado suministrador del ejército, podían sentarse las bases del armamento a usar. Escudos, jabalinas o armas cortas eran ahora iguales y se intentaba que estuvieran todos en perfecto estado, además de ser más fácilmente reemplazables. Las nuevas legiones romanas entrenaban durante todo el año, ya no eran ciudadanos sin ninguna experiencia inexpertos en el campo de batalla.
La condición física de los soldados y su disciplina militar hacían de este momento a las legiones el mejor ejército de la antigüedad.
Hasta las reformas, un ciudadano romano regresaba a su casa e intentaba continuar con su vida a la espera de volver a ser llamado a filas. A partir de ahora los soldados jubilados recibirían una pensión vitalicia y tierras en alguna zona conquistada. Para los más pobres, el ejército lo era todo. Además de tener una salida para la miseria, podían conseguir en el campo de batalla el reconocimiento que en el sistema clasista romano les negaba. Incluso a los habitantes de la península itálica que no eran ciudadanos romanos, podían sirviendo en el ejército alcanzar la plena ciudadanía. Tras la batalla de
Cuando Mario terminó la que él mismo calificó como la gran obra de su vida. Roma había sentado las bases de su futuro dominio militar. El cónsul no necesitaba reclutar a ciudadanos mal armados y sin experiencia, muchos de ellos indolentes e indisciplinados. Con las tierras otorgadas a los veteranos, Roma se aseguraba población fiel en los territorios conquistados.
Pero también abrió la caja de Pandora. Los generales romanos constituían ahora un nuevo poder en Roma. Al terminar las contiendas se negarán en el futuro a entregar el poder convirtiéndose en caudillos de un ejército personal a su servicio, este sería el germen de las posteriores guerras civiles que asolarían la República y terminaría con ella.
servido por moises
sin comentarios
compártelo
13 Agosto 2007
Cuando en el año 161 muere el emperador Marco Aurelio se desvanece la Pax Romana. Durante este período de la historia romana, que se inicia con la llegada al poder de César Augusto, continúan las luchas en las fronteras pero dentro de los límites del imperio se vive una relativa calma. Marco Aurelio es considerado por los historiadores como uno de los 5 mejores gobernantes que ha tenido Roma. Fue un hombre excepcional que procuró siempre dar lo mejor para su pueblo y además, entre batalla y batalla tuvo tiempo para cultivar la literatura, dejándonos para la posteridad su libro “Meditaciones”, reflejo del pensamiento estoico al que Marco Aurelio pertenecía. Predicaba por tanto el desprecio por el lujo y la vida mundana. Su gestión está llena de altos y bajos, quizás el no dejar zanjada correctamente su sucesión cambió la posterior historia de Roma, haciendo que el fantasma de las inestabilidad política hiciera acto de presencia.
Bajo el gobierno de Marco Aurelio, un legado de nombre Avidio Casio vio como su carrera militar sufría un ascenso imparable llegando casi a acariciar el poder imperial. Durante la guerra contra los partos capturó varias ciudades enemigas y su fama por todo el oriente del imperio creció.
El joven legado se granjeó de esta manera la amistad de Marco Aurelio y según cuentas las malas lenguas, también la de la mujer de este, Faustina la Joven. Muchos han sido los grandes emperadores romanos con una mujer conspirando por detrás y este fue un ejemplo de ello. Faustina comenzó a intrigar con Casio aunque este no tenía ninguna mala relación con el emperador y cierta forma lo idolatraba.
Avidio Casio vio durante su vida como sus éxitos y esfuerzos eran constantemente recompensados. Tras un éxito contra los iranís Marco Aurelio en el año 168 le confía el gobierno de Asia y Egipto. Egipto seguía siendo el granero de Roma y por tanto podemos darnos cuenta de la importancia de su gobierno. Avidio Casio aceptó encantado el ofrecimiento (había nacido en Siria y por lo tanto prefería residir allí), además gestionó con eficacia las provincias que se encontraban bajo su mando. No dudó en aplastar las revueltas que periódica y peligrosamente surgían en Egipto. Marco Aurelio y Casio tenían problemas personales y ambos se respetaban. El viejo emperador veía en Avidio Casio un gobernante eficaz y un genial estratega, pero Casio vio al final la oportunidad de dar un paso más en su carrera política. Las consecuencias de ello fueron por un lado, una borrachera por los éxitos cosechados y una contaminación por parte de la mujer de Marco Aurelio.
El futuro sucesor de Marco Aurelio sería su hijo Cómodo, si Marco Aurelio fue un gran emperador su hijo estaría en la lista de los más nefastos de la historia. Además la salud del Emperador no era buena por lo que la sucesión era inminente, Cómodo en cambio no llegaba en el año 175 a los 15 años. Su madre, Faustina no creía que su marido pudiera defender durante más tiempo a su hijo ni tampoco que Cómodo estuviera aún preparado para portar la toga púrpura. Así fue como Faustina buscó ayuda en Avidio Casio ocasionándole un problema que le costaría la vida.
Faustina se encuentra lejos de su marido y recibe noticias de la muerte del este mientras se encontraba luchando contra las tribus del Norte. El Emperador habría fallecido debido a su mala salud y Cómodo, un niño aún, tiene que asumir el poder. Algunas fuentes señalan que Faustina erró aún más, parece ser que los informes que recibió no fueron sobre la muerte Marco Aurelio sino sobre un empeoramiento en su salud. Lo cierto es sintió la necesidad de buscar la protección de Casio. Este, no tardó en proclamarse augusto y comenzar una revuelta sabedor de los apoyos con los que contaba en el ejército.
Pero la realidad era otra. Marco Aurelio no estaba ni mucho menos muerto por mucho que los rumores en todo el imperio fueran cada vez más numerosos. Casio recibió entonces un jarro de agua fría, consideraba a Marco Aurelio su amigo y su intención no era rebelarse contra él sino asumir el poder. Pero había llegado demasiado lejos y no había marcha atrás. Intentó seguir con sus planes y tomar el control absoluto de la situación.
Mientras tanto Marco Aurelio continuó con su campaña en el norte y al finalizar anunció lo que había ocurrido en Egipto. Se refirió siempre a Casio como un amigo muy querido y mantenía la esperanza de una salida negociada y en caso de deponer las armas sería misericordioso. Demasiado tarde, el Senado romano nombró a Casio enemigo público, si algún esclavo u hombre libre terminaba con su vida sería recompensado.
Casio mantuvo Egipto e intentó aumentar la extensión del terreno controlado. El Gobernador de Capadocia en la actual Turquía permaneció leal a Marco Aurelio y frenó el paso a Europa de Casio. Marco Aurelio seguía controlando más territorio y más legiones, la situación por tanto parecía controlada. Casio fue finalmente asesinado por un centurión y su cabeza enviada al emperador, que la rechazó y ordenó un funeral a la altura de un gran general.
El imperio de Casio duró 3 meses y seis días. Su ego le impidió echarse atrás y la equivocación cometida le costó la vida cuando tenía todo en su mano para seguir durante muchos años vivendo apaciblemente como gobernador a la sombra del sucesor de Marco Aurelio. Un sucesor que también terminó asesinado, en este caso por un esclavo, y con el pueblo cansado de su afición a disfrazarse de gladiador y al derroche del erario público.
servido por moises
sin comentarios
compártelo
27 Julio 2007
Hablar hoy de dictadores no tiene el mismo
significado que en la antigüedad. Roma se veía obligada a recurrir a ellos en
tiempos de crisis o cuando un peligro se cernía sobre la ciudad eterna. Quizás
el prototipo de estos dictadores sea Lucio Quincio Cincinato (519 A.C. – 439
D.C.). Su figura ha sido idealizada por los escritos clásicos de la República
pero no por ello debemos obviar como se comportaban realmente los dictadores en
este período.
Cincinato era contrario a recoger de manera
escrita las leyes, se retiró por esto y más diferencias con el Senado a su
finca en el campo sin hacer mucho ruido. Pero Roma estaba muy alterada por las
graves discusiones entre tribunos y plebeyos, el Senado conocedor del buen
juicio de Cincinato recurrió a él y lo nombró cónsul para mediar en el
conflicto.
En el año 458 el ejército romano se encuentra
en apuros contra las fuerzas invasores de ecuos, volscos y aqueos. De nuevo se
vuelve a recurrir a Cincinato que se dedicaba en cuerpo y alma a su finca. En
esta ocasión el Senado ante la gravedad del asunto volvió a recurrir a sus
servicios, se le otorgaron poderes absolutos y un mando total sobre las tropas.
La victoria fue total y la invasión quedó anulada, Roma volvía a respirar
tranquila. Cincinato rechazó todos los honores que se le concedieron y
simplemente pidió una cosa, volver a su casa lo más pronto posible pues llegaba
la época de arar el campo.
Un importante sector de la vida pública
romana consideraba que Cincinato era la persona más apropiada para dirigir la
república que seguía extendiéndose y cada vez se encontraba con más conflictos tanto
internos, los plebeyos aspiraban a conseguir cada vez más equipararse con los
patricios, como externos. Fue por ello que se incluso se barajó nombrarle
dictador vitalicio al gran Lucio Quincio Cincinato, salvador de Roma. Huelga
decir que por su humildad y sobre todo porque consideraba que no era bueno para
Roma rechazó tal ofrecimiento. No tardaría mucho Roma en conocer, de la mano de
la Sila, el verdadero terror de los dictadores.
La ciudad norteamericana de Cincinnati, situada en el Estado
de Ohio lleva ese nombre en su honor. Es un pequeño guiño a George Washington
que también en su día rechazó con humildad más poder del que consideraba
merecer.
servido por moises
sin comentarios
compártelo
27 Julio 2007
Pirro está considerado uno de los más grandes estrategas de
la antigüedad. Fue rey de Epiro y durante su reinado conquistó zonas de
Macedonia y Tesalia. Finalmente tuvo que enfrentarse ante la nueva potencia
emergente en el Mediterráneo por el control de la Magna Grecia, Roma.
Consiguió derrotarlos en Heraclea, pero
dos años después en la batalla de Ausculum, ya en suelo de Italia, Pirrio
volvió a derrotar a los romanos. En ambas batallas su ejército sufrió graves e
importantes pérdidas, aunque especialmente en la expedición a suelo itálico.
Desde ese día a este triunfo se le denomina victoria pírrica, supuso para Pirro
un duro golpe a sus expectativas, había perdido en Ausculum la flor y nata de
su ejército. Pirro regresó a Epiro con
tan sólo la tercera parte de sus soldados. En esa época, un ejército debía
tener las mínimas bajas, pues era imprescindible para cualquier batalla
posterior. Fracasó también en una guerra contra Esparta, por lo que huyó a
Argos, donde fue asesinado.
Quizás Pirro debería ser más recordado por ser el primer griego en luchar
contra Roma que por el desgraciado adjetivo al que da nombre.
servido por moises
sin comentarios
compártelo
19 Abril 2007
Me acerqué a este libro buscando respuestas, quería un monográfico sobre los celtas en Asturias, saber por parte de un estudioso de la materia si realmente había habido celtas o no. Hoy puedo decir con base que si ha habido, y también explicar porque hay tanta discusión al respecto. Pero no puedo decir que el libro ha sido al 100% de mi agrado. Debo señalar que es corto, de hecho me lo he leído en 3 noches, una vez que cuenta cosas para mí muy interesantes, se pierde en detalles donde da demasiadas vueltas, orfebrería, construcciones castrenses o armas. Temas todos ellos muy interesantes pero, y aquí la culpa es exclusiva mía, buscaba más sobre organización social, migraciones europeas y asentamientos, además de su evolución histórica hasta su total integración con la masa de refugiados godos, pero como digo este fallo lo achaco en exclusiva a mi persona, tenía que haberme informado antes.
Como detalle curioso señalar lo díficil que se me hace leer un libro que está escrito en dos idiomas a la vez, el asturiano y el castellano son dos idiomas parecidos al venir del latín, pero eso no quiere decir que se pueda poner la toponimía en asturiano o ciertas palabras, porque el lector tiene que hacer un cambio rápido de chip en el cerebro, unas décimas de segundo para pensar la palabra, pero que hace la lectura no sea tan agradable.
servido por moises
sin comentarios
compártelo
27 Marzo 2007
El General Francisco Franco, dirigió con mano de hierro
durante casi 40 años los designios del país, en polo puesto, Dolores Ubárruri, más conocida como la
Pasionaria, luchaba en el exilio contra la dictadura. Dos maneras antagónicas
de entender España y la política, enfrentados a muerte pero con algún en común,
un personaje mítico en la Historia de España y de Portugal a al que los dos
declararon ser el personaje que más admiraban. Ese hombre era Viriato, el
pastor lusitano que con sus tácticas de guerrilla puso en jaque a la mayor
potencia militar de la antigüedad y al que sólo consiguieron matar con la traición.
Para Franco, Viriato era el líder indiscutible que representaba todo lo
bueno de la raza hispánica, un guerrero indomable, astuto y valiente. Para La
Pasionaria Viriato fue el primer español en alzarse contra el poder opresor que
quería imponerse en su patria, y que luchó por la libertad. Aún siendo ellos
tan diferentes, ambos tenían razón.
servido por moises
3 comentarios
compártelo