La Coctelera

Avalon

Categoría: a20 -__Historia de España

27 Agosto 2008

99 Curiosidades de la Historia: La desidia de España en la guerra con EEUU

En el transcurso del gran viaje de Fernando de Magallanes para circunnavegar el globo, el intrépido portugués arribó a las costas de la isla de Guam el 6 de Marzo de 1521. A su llegada los habitantes de la isla, creyeron que los españoles también comerciaban como ellos y acudieron a su encuentro con mercancías. Tras comprobar las verdaderas intenciones de los exploradores robaron alguna de las naves y todo lo que pudieron saquear a su paso. Magallanes ordenó entonces tomar represalias contra la población autóctona de Guam, conocidos como chamorros, y bautizó al nuevo territorio como Islas de los Ladrones. Con la llegada a la isla del primer misionero, el jesuita Diego Luis de San Vitores rebautizó al archipiélago con el nombre de las Marinas en honor a la reina Mariana de Austria, viuda entonces del rey de España Felipe IV.
Poco más destacable puede mencionarse en la historia de este perdido enclave en el Pacífico durante los siglos posteriores. Las islas Marianas fueron siempre un lugar de para obligada en los viajes de los galones que cubrían la ruta Acapulco – Filipinas. De su valor estratégico da buena cuenta el contingente con el que EEUU se presentó ante la isla el 20 de Junio de 1898, en una operación enmarcada de la guerra Hispano-Estadunidense.
En el año en el que comienza el conflicto las posesiones españoles en Oceanía estaban totalmente abandonadas a su suerte. La presencia de tropas y españoles en las islas eran simplemente testimonial y los historiadores no dudan en hablar de total desidia, incompetencia militar e ineptitud política a la hora de defender las posesiones desde la Península. La conquista de Guam roza a partes iguales lo esperpéntico y lo cómico y es el perfecto ejemplo del nivel de inoperancia del mando español durante la guerra.
La isla de Guam tenía una pequeña guarnición compuesta por unos 60 hombres aproximadamente, una nimiedad dada el alto valor estratégico de la isla. El parque de artillería era aún más calamitoso, unos pocos cañones en pésimo estado que apenas se sostenían en pie y con más de un siglo de vida. De otra posesión española, Manila, partió la flotilla americana con refuerzos la toma Guam. Así comienza uno de los episodios más bochornosos de la historia militar española.
La mañana del 20 de Junio de 1898 aparecieron en la bahía Agaña, capital de la isla, cuatro buques guerra de la armada estadounidense. El General Juan Mariana del ejército español recibe la información de la presencia de un bue americano aproximándose a la costa y que ha realizado varios disparos de cañón a modo de saludo. Inmediatamente, soldados españoles acuden hacia el buque de guerra para en primer lugar disculparse por no haber recibido las salvas de rigor.
Al subir al crucero Charleston, son recibidos por el capitán del navío, Henry Glass que les invita a tomar asiento. Allí mismo, en una improvisada mesa instalada en la cubierta son informados de las intenciones americanas de tomar posesión de la isla por estar las dos naciones en guerra. Asombrados, los españoles respondieron que nada sabían, la última comunicación con el exterior databa del 14 de Abril y en ella no se informaba de ningún incidente con los EEUU. Efectivamente la guerra se había declarada oficialmente el 25 de Abril pero la escalada en la tensión entre ambos países venía de mucho antes. Como los soldados no habían acudido a rendir la isla, el capitán preguntó cuál era entonces el motivo de la visita, su sinceridad quedó entonces fuera de toda duda. Los españoles explicaron que creyeron estar siendo saludados por los americanos pero que no pudieron disparar los cañones de los fortines del puerto por tener estos más de un siglo y temer que al ser disparados tras tanto tiempo el salitre y el oxido hiciera que estos reventaran. Los americanos también fueron claros ante tanta honradez, ellos no conocían el estado de los cañones y sólo su mala puntería y la fortuna hizo que sus cañonazos no impactasen contra las defensas de España.
En vista de la situación, los españoles preguntaron cuáles eran las fuerzas con la que los americanos contaban para tomar la isla, la respuesta no pudo ser más contundente: Un crucero protegido, con más de 20 cañones y 600 hombres, tres transatlánticos de apoyo que además conducen una división del ejército americano al mando del General Anderson.
Tras ser informado en tierra firme el capitán Duarte sopesó la situación de la isla, sin hombres, fortificaciones y contra miles de soldados americanos, además como ni siquiera se les había comunicado el estado de guerra poco esperanza se podía tener en la llegada de refuerzos. Así pues a la mañana siguiente un bote con bandera blanca comunicó a Glass la rendición en treinta minutos de la isla. Esa misma mañana tuvo lugar el acto formal de ocupación con el izado de la bandera norteamericana. Los soldados españoles fueron llevados hechos prisioneros y llevados a borde los distintos barcos con destino a Filipinas. Así perdía tras casi cuatro siglos España la posesión de la isla, eso sí, como Estados Unidos no había dejado ninguna guarnición en la isla (se ve que adquirieron pronto las costumbres españoles de desatenderla) un grupo de civiles españoles retiró la enseña americana y volvió a colocar la española que seguiría ondeando hasta el fin de la contienda.
Diferente fue el caso de los héroes de Baler, más conocidos como los últimos de Filipinas. Durante casi un año un grupo de soldados españoles aguantó las envestidas de los insurgentes filipinos atrincherados en una Iglesia, desconocía en ese momento que la paz ya había sido firmada. En este tiempo aguantaron toda clase de penurias y enfermedades así como ataques constantes hasta que las fuerzas flaqueaban de tal manera que amenazaban con terminar con todo el regimiento. Finalmente capitularon y fueron recibidos por los propios sitiadores con toda clase de honores, después de su perseverancia y concepto del honor dejó a más de un enemigo asombrado. Lamentablemente a su vuelta a España no obtuvieron el reconocimiento merecido. De haber nacido en EEUU hoy estaríamos hablando de una historia superior al mítico Álamo.
De esta forma tan calamitosa finalizó la presencia española en Asia y el Pacífico, no es de extrañar por tanto que nos encontremos ante el “Desastre del 98”. Aunque no terminan aquí las lapsus de gestión de España. En la firma del Tratado de París que pone fin a la guerra con los Estados Unidos quedaron dos islas sin asignar, Cagayán y Sibutú. Ni siquiera España recordaba que formaban parte de sus posesiones de ultramar por lo que en 1900 hubo de firmarse otro nuevo Tratado de cesión.

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13 Agosto 2008

98 Curiosidades de la Historia: La historia de Alfonso y Ena

Un 17 de Mayo del año 1886 venía al mundo Alfonso XIII, meses antes había muerto su padre sin llegar a conocerlo víctima de la tuberculosis. El hijo póstumo de Alfonso XII vivió el desastre el 98 sin haber llegado aún al poder, tuvo que esperar a 1902 para con 16 años ser declarado mayor de edad y asumir las funciones constitucionales del Jefe de Estado.
No tardía mucho Alfonso XIII en ser requerido para ejercer sus deberes como soberano de los españoles entre los que se encontraban uno muy importante, casarse. Y la cuestión resultaba de vital importancia, su padre había muerto con 27 años, sus otras dos hermanas María de las Mercedes y María Teresa habían fallecido con 24 y 30 años respectivamente, parecía como si existiera un componente hereditario en la frágil salud de los Borbones. Ante este panorama urgía la llegada de sucesores, el Siglo XVIII vio la llegada de la Casa Borbón al trono español tras la muerte sin descendencia de Carlos II y la consecuente Guerra de Sucesión, en el XIX la muerte sin descendiente varón de Fernando VII trajo consigo las Guerras Carlistas de las que aún a principios del Siglo XX quedaban rescoldos, debía evitarse que el nuevo Siglo hiciera renacer de nuevo los viejos fantasmas de las Guerra Sucesorias.
El 17 de mayo de 1904 coincidiendo con su 18 cumpleaños una comisión de diputados felicitó al Monarca recordándole de paso la urgencia de su boda y negándose éste en rotundo a una boda que no fuera por amor. En aquella época lo habitual eran los noviazgos entre la realeza previos a que los futuros contrayentes se conociesen siquiera. Por este motivo desde hacía tiempo se estaba trabajando en buscar una buena candidata para el Rey.
Desde el principio se establecieron dos caminos. Por un lado el marcado por la madre del Rey y hasta hacía poco Regente María Cristina de Habsburgo, partidaria de encontrar una princesa alemana como ella, con lazos familiares y católica. El Gobierno en cambio se decantaba más por buscar una inglesa que acercara a España a la primera potencia mundial en ese momento.

Como la Reina Madre llevaba tiempo intentando ser apartada de la vida política su opinión tuvo muy poco peso. El entonces Ministro de Exteriores el Marqués de Villaurrutia eligió como futura reina de España a la princesa Patricia de Connaught, nieta del rey Eduardo VII. En un viaje oficial a Inglaterra programado para tal efecto, Alfonso conoció a la princesa. Lamentablemente esta se hallaba locamente enamorada de otro por lo que la relación no pudo prosperar. Habría que sumar a esto el hecho de que Alfonso XIII no era especialmente agraciado, a diferencia de su padre, él había heredado los rasgos de su madre, la cuál era muy poco atractiva.

Tras este pequeño o gran traspiés depende como se mire, Alfonso fue el invitado de honor de una cena de gala en el palacio de Buckingham, allí conoció a Victoria Eugenia de Battemberg, nieta de la reina Victoria y sobrina de Eduardo VII. Como su padre se había casado con una condesa ella carecía en ese momento de tratamiento de Alteza Real, nada que no pudiera solucionarse más adelante. Ena para los amigos, tenía los ojos azules y el pelo prácticamente blanco además de ser muy agraciada de cara, tras los primeros contactos en la cena comienzan a cartearse.
No pondremos en duda el amor a primera vista que pudo sentir Victoria Eugenia por Alfonso XIII, desde luego no se puede negar que era lo que se llama un buen partido. De golpe, Ena podría encontrarse no sólo con recuperar el honor de su familia maltrecho tras la boda de su padre con su madre, sino que además optaría al título de Reina de España. Pero como siempre en los matrimonios de Estado se organizaron dos bandos, los que apoyaban la relación y los que intentarían a toda costa ponerle trabas. Gracias a la campaña orquestada por el ABC Victoria Eugenia era ya la candidata favorita por los españoles, en cambio el Ministro de Exteriores no olvidó con facilidad la humillación de Patricia de Connaught y mandaba constantemente informes en contra de la nueva novia del Rey. La madre y la hermana del Rey estaban también en contra de la relación, suspiraban porque Alfonso entrara en razón y realizara una gira por Austria y Alemania en busca de una princesa católica. Y es que el mayor fallo de Ena no era que no tuviera el suficiente rango real o que era portadora de la hemofilia (algo que traería gravísimas consecuencias en la saluda de sus descendientes) sino el hecho de ser protestante.
Pero el Rey seguía en sus treces, hasta Madrid tuvo que trasladarse el hermano mayor de la novia para formalizar el noviazgo. Por fin los novios volvieron a verse tras aquella primera cita en el palacio de Buckingham, esta vez la pareja se encuentra en San Sebastián. Alfonso solicitó entonces formalmente a la madre de la novia la mano de su hija y le regaló a ésta una joya de gran valor, un corazón de rubíes rodeado de unos brillantes de gran valor.
Ahora venía la parte más dura, Ena vuelve a separarse de Alfonso y se traslada a Francia, concretamente al Palacio de Versalles, ahí recibe la catequesis para poder confirmarse y convertirse al catolicismo. Un obispo inglés se encarga de la tarea y la ceremonia tiene lugar el 7 de marzo en ausencia de cualquier miembro de la Casa Real inglesa por estar ante una abjuración de la fe anglicana. Quien en cambio no tuvo más remedio que asistir fue el jefe del Gobierno español en ese momento, Segismundo Moret, un masón reconocido que cumplió no obstante con sus obligaciones. A la nueva católica se le añadió el nombre de Cristina para intentar calmar el enfado de su suegra, quien seguía sin aceptar a la inglesa.
Con Victoria Eugenia ya preparada para ser Reina de España, Eduardo VII le concede el tratamiento de Alteza Real y título de Princesa, pero en cambio por adjurar de la Iglesia de la Iglesia de su patria no recibió dote alguna y por supuesto, su nuevo status no le permitía obtener derechos sucesorios al trono de Inglaterra, después de todo la concesión no era más que una formalidad para la boda.
Comienzan así los preparativos de la gran boda real, un acontecimiento que situará a Madrid en el centro informativa de toda Europa. No era una boda de un simple heredero al trono, sino que el contrayente era el mismísimo Rey de España, como consorte, la que entonces presumía ser la princesa más bella de Europa. Sin con todo esto la expectación era máxima, había que sumar a todo lo dicho el seguimiento que por parte de la prensa se había realizado del noviazgo, como consecuencia de ello muchos españoles se sentían identificados con la pareja.

Entre los invitados a tan alto acontecimiento se encontraban representantes de las principales Casas Reales europeas. Por parte de Inglaterra asistiría el futuro Rey Jorge V, entonces Príncipe de Gales, el heredero al trono del Imperio Austrohúngaro Francisco Fernando, la familia Real de Baviera, el Gran Duque de Rusia y los herederos de Portugal, Bélgica o Mónaco entre otros. Todos tuvieron que alojarse en las mansiones de diferentes nobles madrileños o empresarios al tener en aquella época Madrid solamente un hotel en toda la ciudad. El Conde de Romanones organizó a las grandes familias de la zona para surtir de alojamiento a los invitados.
El momento estelar del día sería el desfile del cortejo nupcial, algo inédito hasta la fecha. De esta forma aunque el pueblo llano no pudiera acceder a la Iglesia de los Jerónimos podría saludar y felicitar a los nuevos Reyes al paso de las carrozas. Y no sólo Alfonso y Ena desfilarían, soldados y caballos con sus vestidos de gala y también Grandes de España en impresionantes carrozas.
El recorrido incluía buena parte de la capital de España, desde la Iglesia hasta el Palacio Real. Al paso por la Calle Mayor, uno de los tantos ramos de flores arrojados al paso del cortejo desde el cuarto piso del número 88 contenía en su interior una desagradable sorpresa, dos bombas de fulminato de mercurio con ácido sulfúrico en su interior altamente explosivo. Mateo Morral, un anarquista catalán, llevaba días preparando minuciosamente el atentado pagando incluso 25 pesetas de la época por la habitación. Pero el destino quiso que sus planes no se cumplieran, al arrojar la bomba desde el balcón ésta se golpeó contra el tendido del tranvía y salió desviada hacia el público en lugar de hacia la comitiva. El balance final arrojó 24 muertos y 104 heridos muchos de ellos parte del séquito. Milagrosamente y pese a la violencia de la explosión los Reyes salieron indemnes.
La nueva Reina de España estaba horrorizada, su impoluto vestido blanco estaba totalmente manchado con la sangre de las víctimas, el Rey en cambio intentó controlar la situación de desconcierto creada y ordenó al chófer continuar hacia Palacio sin acelerar el ritmo. Como es lógico el banquete nupcial fue suspendió aunque si continuaron las corridas de toros programadas.
Por el otro lado, Mateo Morral consiguió huir de Madrid hasta Torrejón de Ardoz donde fue reconocido por varias personas. Un guarda de seguridad de nombre Fructuoso Vega consiguió detenerlo pero tras una lucha entre los dos hombres de camino al cuartelillo, Mateo disparó hiriendo de muerte al guarda, acto seguido decidió suicidarse. Posteriormente, los demás implicados en el intento de magnicidio entre los que se incluían José Nakens, un conocido periodista republicano hasta la médula, fueron encarcelados y más tardes indultados por el Gobierno de Antonio Maura.
Tras el nacimiento de sus siete hijos la pareja comenzó a distanciarse aunque no llegaron a separase mientras permanecen en el trono, algo muy típico en una España tan tradicional. Además de los continuos escarceos de Alfonso, buena prueba de ello son los tres hijos extramatrimoniales, el Rey llegó a mantener incluso una relación con una prima de Ena.
Cuando se conocen los resultados de las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931, Victoria presiona a su marido para abandonar el país. Teme que la situación termine precipitando los acontecimientos y puede desembocar en su arresto y posterior fusilamiento como había ocurrido en Rusia con los Zares, donde el propio Alfonso XIII hizo cuanto estuvo en su mano a través de la diplomacia para evitarlo. Así pues, el 14 de Abril la Familia Real partía al exilio.
Su primer destino fue Francia para más tarde instalarse en Italia donde ya no había motivos para seguir manteniendo la convivencia. De vuelta a Inglaterra con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la antigua Reina de España instala su residencia Lausana, Suiza, tras ser invitada a abandonar su antigua patria al dejar de pertenecer a la Familia Real. Por su parte Alfonso pasó los últimos años de su vida en Roma, tras intentar sin éxito la restauración de la monarquía en España al lograr el General Franco la victoria en la contienda civil.
La última ocasión en que Ena y Alfonso se encontraron fue 1940 en Roma, durante el bautizo del futuro Rey de España Juan Carlos de Borbón donde Victoria actuó como madrina. Tras la muerte de su marido en 1941 regresó a España fugazmente para un nuevo bautizo, esta vez el de su bisnieto Felipe de Borbón donde nuevo ejerció de madrina. Moriría un año después en 1969 en su residencia suiza. Sus restos responsan junto a los de Alfonso XIII en el Monasterio del Escorial.

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29 Abril 2008

93 Curiosidades de la Historia: Las ciudades vedadas para los occidentales - 1ª parte

Hoy en el Siglo XXI los ojos del mundo están puestos en el espacio, hacia los lugares más recónditos de nuestra galaxias se dirigen nuestras próximas aventuras aunque aún quedan por explorar las profundidades marinas. Hace menos de dos siglos, la superficie de nuestro planeta seguía albergando increíbles misterios sumergidos en la leyenda y en la fascinación de lo prohibido, lo vedado para la mirada de los extraños.
Podrían contarse infinidad de historias sobre ciudades ocultas, civilizaciones perdidas e importantes hallazgos arqueológicos, pero hay dos viajes que tienen algo en común, fueron las primeras visitas de occidentales a lugares vetados para ellos.
Domènec Badia i Leblich nació en Barcelona en el año 1767 y pasaría la historia por ser el primer europeo en visitar la Kaaba (en la Meca). Esta piedra de negra es según la tradición islámica un aerolito que el Ángel Gabriel entregó a Abraham, las cinco oraciones de todo musulmán se dirigen hacia este lugar de la tierra. Badia sintió desde joven fascinación por la aventura y el mundo árabe a raíz de su traslado a Córdoba, allí comienza a estudiar la lengua y se rodea de de moriscos que habían vuelto a la tierra de sus antepasados (hay que recordar que fueron expulsados en 1609).
Desde su puesto de funcionario entra en contacto con el hombre más poderoso de la España de la época, Manuel Godoy, Primer Ministro de Carlos IV y auténtico gobernante de la nación. Domènec le convence para financiarle un viaje por el África musulmana, Godoy obtendría así información sobre como una posible invasión de Marruecos. En aquel momento, el Sultán había roto las relaciones con la corona española y los barcos de nuestro país no tenían puertos seguros donde atracar, era por tanto necesario obtener alguna plaza en la costa atlántica.
Para preparar semejante aventura Badía intenta transformarse totalmente en un musulmán, se circuncisa, se deja crecer la barba al estilo árabe y se vista con sus ropas; por supuesto su operación estática no fue vista con buenos ojos por la sociedad católica de la época. Esta aventura científica y de exploración ponía a España a la misma altura de las empresas que Francia e Inglaterra estaban realizando. No obstante la vida de Badía corría peligro, podía en cualquier momento ser descubierto, su atrevimiento se castigaba con la muerte. Godoy no tuvo mejor idea para mantener la identidad de este intrépido catalán en el anonimato que publicar su salida del país en el Diario de Madrid el 28 de Noviembre de 1801 con todos los detalles sobre la misión. Por suerte, no llegaron copias al Magreb.
En cuanto llegó a Marruecos, Domingo Badía cambió su nombre cristiano por el de Alí Bey el Abbasy, descendiente de la familia del profesta Mahoma. Esto hecho le dio renombre le granjeó la amistad del mismísimo Sultán y los nobles de la corte. Con su nueva personalidad viaja hasta Arabia, allí consigue lo que ningún otro cristiano había hecho antes, entrar en la Meca y besar la Kaaba.
Aún hoy en día sigue siendo requisito para visitar la Meca o la ciudad de Medina la condición de musulmán. Continuos carteles en un llamativo color rojo recuerdan al viajero el peligro de saltarse tal regla. Este hecho ha convertido a la Meca en una ciudad que vive exclusivamente del turismo generado por la peregrinación que todo musulmán debe hacer al menos una vez en la vida a este lugar sagrado. En la época en que Domènec visitó la ciudad era requisito saber hablar árabe, hoy en día ya no es necesario puesto que muchos de los peregrinos son de origen asiático. Si sigue vigente, y los policías islámicos pueden pedírnoslo, la obligación de conocer la Fatiha (algo así como el Padrenuestro de los musulmanes) y algún que otro texto importante dentro del Corán, sin olvidar por supuesto el estar circuncidado.
Así fue como este aventurero del Siglo XIX pudo rodear siete veces la Kaaba, tocar la Piedra Negra y finalmente beber del Pozo de Zamzam como manda la tradición.
Después de visitar la Meca decide emprender la localización de los restos de la Atlántida por el norte de África pero los acontecimientos que en esos momentos suceden en España le hacen regresar. Tras una reunión con Carlos IV sale tan decepcionado por el tipo de persona con el que se encuentra que decide prestar sus servicios a Napoleón, que en esos momentos había invadido España. Tras varias misiones al servicio de los franceses, es enviado a Damasco bajo el nombre de Alí Othman donde en 1818 muere envenenado con por espías ingleses. En aquel momento ya se había convertido al islam.
Aunque su muerte le privó de vivir nuevas aventuras y de explorar más sobre un mundo hasta entonces cerrado a los occidentales, sus libros sobre las narraciones de sus aventuras fueron leídos por toda Europa, promoviendo la curiosidad por la cultura islámica. Uno de sus futuros lectores será el aventurero inglés Sir Richard Francis Burton que también lograría siguiendo minuciosamente el plan de Badía llegar también a la Meca sin ser descubierto y escribiría con mayor amplitud sobre lo allí visto.
Como toda carrera hacia un objetivo donde las pruebas son difusas, otro personaje lucha por ostentar el honor de ser el primer no musulmán en pisar la Meca, un italiano de nombre Ludovico di Barthema que podría haber llegado a la ciudad Santa a principios del Siglo XVI, aunque existen serias dudas sobre si pudo llegar a entrar o tocar la Kaaba.

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20 Diciembre 2007

91 Curiosidades de la Historia: ¿Quién es el padre del heredero?

Con la muerte de Fernando VII en 1833, el hermano del Rey Carlos reclama la aplicación de la ley Sálica y su proclamación como Rey de España. Sin embargo, la ley había sido cambiada y debía ocupar el trono Isabel, su hija de 3 años. Durante este período ocuparía la regencia del país su madre María Cristina de Borbón.
Este hecho dio lugar a la Primera Guerra Carlista, cuando las tropas leales al infante Carlos principalmente en Navarra y el País Vasco se alzaron en armas. Mientras esto sucedía, la madre de la futura Reina se casaba en secreto con el sargento Agustín Fernando Muñoz y Sánchez, el 28 de Diciembre d 1833, unos meses después de la muerte de su marido. Se puede imaginar fácilmente el escándalo que supuso. 7 años después debería exiliarse tras entregar la regencia a Espartero.
Con semejante inestabilidad en el país, la pequeña Isabel II fue declarada mayor de edad con trece años. Tres años más tarde, se casaba con su primo Francisco de Asís de Borbón, una boda consensuada internacionalmente porque no se iba a permitir que un matrimonio rompiera el equilibrio europeo. Desde el principio la relación fue realmente mala, para muchos historiadores el Rey era homosexual y existe la leyenda, no confirmada, pero no deja de estar muy extendida, que comentando la noche de bodas Isabel II exclamó “¿Qué pensarías tú de un hombre que la noche de bodas tenía sobre su cuerpo más puntillas que yo?”.
Las infidelidades de la Reina fueron de sobra conocidas, extraña por tanto que no perdonara jamás a su madre por su matrimonio morganático (entre personas de rango social desigual) siendo ella tan liberal en sus relaciones afectivas. De hecho llegó a tener 10 hijos aunque se podrían incluir dos embarazos más que terminaron en aborto. De esos 10 hijos, los estudios más reciente atribuyen sólo dos a su marido legal y de ellos sólo la Infanta María de la Concepción llegó a vivir varios meses.
De su séptimo embarazo nacería el deseado heredero varón, después de dos Guerra Carlistas parecía que se cerraba ya una herida. Eso no impediría que años más tarde estallara una tercera.
El día 28 de Noviembre de 1857 21 salvas de cañón anunciaban la noticia esperada por todo Madrid. A los gritos de viva el príncipe se unieron también los de “¡Ha nacido el Puigmoltejo!”. El mote del heredero tenía una explicación, en ese momento todo el mundo consideraba al nuevo príncipe de Asturias hijo de Enrique Puigmoltó, y no de Francisco de Asís. La convivencia de la Reina con su amante era la comidilla de toda la capital del reino, pero el deseo de un hijo varón que pusiera fin a la sangría carlista bien podía hacer pasar por alto la identidad del padre.
La relación entre el Rey y la Reina jamás fue muy buena, Isabel II disponía de una larga legión de amantes entre militares, aventureros y playboys de la época. Quizás fuera esto lo mejor que le podía pasar a su descendencia, después de todo los hijos de los reyes tenían nada menos que 8 veces seguidas los apellidos Borbón y Borbón, los sucesivos matrimonios consanguíneos de la familia real habían producido una degeneración de los hijos sin precedentes. No debemos olvidar el caso de Carlos II (el hechizado), por este mismo problema de consanguinidad extrema nació raquítico, enfermizo, no podía resistir los viajes y lo peor de todo y que ocasionó una Guerra de Sucesión, estéril.
No obstante, aunque Francisco de Asís no apreciara excesivamente a su mujer, no consentiría tan alegremente las infidelidades. El primer niño varón de la pareja murió a las pocas horas y todo Madrid sabía que el padre seguramente era el Marqués de Bedmar, tanto es así, que la Gaceta de Madrid (antiguo Boletín Oficial del Estado) tuvo que emitir un comunicado para desmentir supuestas informaciones inventadas sobre “hechos absurdos”, aunque en ningún momento menciona a los Reyes ni los hechos. En un informe enviada a París, el embajador de Francia en Madrid contaba como el Rey había ordenado al pintor Federico Madrazo retratar la cara del niño y así buscar al verdadero padre.
El siguiente hijo varón si parece ser de Francisco de Asís, aunque lamentablemente falleció a los cinco minutos por los problemas antes mencionados. Con la primera hija de la Reina que llegó a la vida adulta, la Infanta Isabel (La Chata), no hay casi dudas, ni siquiera para el Rey pues era hija del comandante José Ruíz de Arana. Uno puede entender fácilmente en lo que se había convertido la corte, no es de extrañar por tanto que nueve grandes de España no asistieran al bautizo de la infanta, nadie quería existir a semejante espectáculo.
Cuando las burlas hacia la familia real no podían ya ir a más, fueron. En otro embarazo de la Reina las risas se extendían ya por todo el país, el Rey consorte estaba en París y el favorito de la Reina Enrique Puigmoltó fue nombrado en agradecimiento Vizconde de Miranda. En aquella época gobernaba Ramón de Narváez, un general que asistía atónito al espectáculo que se vivía en palacio, no es de extrañar que amenazara con presentar su dimisión sino desterraba al querido de la Reina, cosa a la que esta se negó.
Sólo la intervención de la Iglesia y la prohibición de recibir comunión sino entraba en razón consiguieron convencer a la Reina. En 1860 el padre del futuro Alfonso XII abandonaba palacio rumbo a Valencia, esto propició la vuelta de Francisco de Asís de Francia para cubrir las apariencias.
Fruto de todo esto Isabel II no fue nunca una Reina muy popular, siendo destronada en la Revolución de 1868 que traería consigo la llegada al trono de Amadeo I de Saboya y posteriormente la primera República, mientras tanto, exiliada a la Reina en París se separa de su marido y abdica a favor de su hijo Alfonso XII. Nunca más volvió la Reina a intervenir en política hasta su muerte en la capital gala el 9 de Abril de 1904.

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8 Octubre 2007

88 Curiosidades de la Historia: El chamán español

En el año 1507 nacía en Jerez de la Frontera Álvaro Cabeza de Vaca dentro de una familia noble, como cualquier niño de su época los ecos de los descubrimientos que en América se estaba produciendo hicieron aflorar su imaginación, muy pronto él sería parte de esas interesantes exploraciones.
A diferencia de otros exploradores, Cabeza de Vaca tuvo la suerte de participar en dos aventuras bien diferenciadas. La primera comenzó en la actual Florida y la segunda en Argentina, ambas le hicieron vivir trepidantes aventuras y sobre todo legar para el futuro un sinfín de descubrimientos sobre los indígenas o sus costumbres.
En 1526 Pánfilo de Narváez era un tipo conocido en los ambientes que rodeaban todas expediciones, había intentado sin éxito detener a Hernán Cortés y terminó viendo como sus soldados pasaban a engrosar las filas del extremeño mediante la deserción. Ahora Pánfilo debía conquistar y gobernar Florida la cual se convertiría en el primer territorio de la actual EEUU bajo mando español. Entre los que se alistaron a esta nueva empresa figuraba un joven Álvaro Cabeza de Vaca que no contaba ni siquiera con 20 años.
Con cinco naves ponen rumbo al nuevo mundo con la intención de seguir los pasos de Ponce de León, que años antes había descubierto la península americana. Como en todo aquello en lo que participaba el pobre Pánfilo la expedición estuvo llena de desgracias y contratiempos empezando por una desastrosa climatología. Una vez en la Española, más de cien tripulantes desertaron lo que parecía estar convirtiéndose en algo ya habitual cada vez que Pánfilo echaba anclas.
Sin más contratiempos de los ya comentados, el 14 de Abril, Jueves Santo, arriban a las costas de Florida. El recibimiento no fue del todo cordial por parte de los nativos así que continuaron su camino más hacia al norte. Allí conocieron la existencia de oro en la zona y casi en el acto comenzó a hacer acto de presencia la codicia española, al igual que en otras ocasiones los indios americanos se inventaron una historia con el objetivo de que los españoles les dejaran de incordiar.
Según escuchó Pánfilo de Nárvaez, al norte de los Apalaches existían siete ciudades cuyos muros y paredes estaban totalmente recubiertas de oro.
Puede que esperar a la mañana siguiente o quizás ni eso, los españoles emprendieron rápidamente camino hacia al reino de Cíbola, como así lo hacían llamar los nativos. 300 españoles emprendieron camino hacia a la aventura.
En apenas cincuenta días llegaron a un poblado situado en el lugar marcado por los indios, pero en lugar de oro y riquezas encontraron chozas de adobe y paja junto con cosechas de maíz, ni rastro del oro.
Para terminar de rematar la historia, durante tres semanas fueron atacados constantemente por los guerreros de las tribus hasta que finalmente decidieron volver a la costa tras no conseguir nada. Ya en el mar decidieron construir cinco botes con los que proseguir su camino hacia el sur, pero poco esas precarias embarcaciones y el líder de la expedición, Pánfilo Narváez terminó sus días en el fondo del océano al ser golpeado por un golpe de mar.
Finalmente desembarcaron quince supervivientes en la costa del actual Estado de Texas. Allí fueron capturados por los indígenas que tras sufrir un duro cautiverio vieron reducido el grupo a cuatro personas. Cabeza de Vaca, los capitanes Alonso del Castillo y Andrés Dorantes, además se encontraba con ellos un criado negro de origen africano llamado Estebanico, posiblemente el primer africano en llegar en América. Durante siete años permanecieron esclavizados por los indios carancaguas y coahuiltecas en las orillas de río Grande.
Durante su cautiverio, Cabeza de Vaca comenzó a observar e intentar comprender las costumbres de sus captores así como sus ritos mágicos. Poco a poco fue descubriendo el idioma hasta que los convenció de tener poderes mágicos, de esta forma se convirtió en el chamán de la tribu. Con algunos rudimentarios conocimientos de medicina, se dedicó a curar haciéndoles creer en sus poderes de sanación.
Finalmente, aprovechando la llegada del verano planearon un plan para huir. Un día al alba hicieron acopio de todo lo imprescindible y partieron hacia el sur vadeando el río Grande. A través del actual México fueron llegando a distintas poblaciones donde fueron acogidos con gran entusiasmo por la población tras convencerles de sus poderes mágicos.
Tras su largo viaje contactaron con unos jinetes españoles en 1536, al escuchar la historia, el Gobernador de Nueva Galicia no podía dar crédito. Se calcula que pudieron haber recorrido unos dieciocho mil kilómetros durante más de diez años, gracias a su ingenio habían conseguido sobrevivir a cientos de adversidades y por fin estaban otra vez entre los suyos y en 1537 llegaron a España para solicitar nuevas exploraciones.
Desgraciadamente, después de comprobar con sus propios ojos la pobreza de los indios norteamericanos siguieron creyendo en la existencia de las siete ciudades de Cíbola donde las paredes estaban recubiertas de oro. El relato de estas riquezas ocasionó que en el futuro se siguieran organizando nuevas partidas en busca de tan suntuoso tesoro con desastrosos resultados económicos pero muy interesantes por las exploraciones realizadas.
Álvaro Cabeza de Vaca fue premiado con el puesto de gobernador del Río de la Plata. En su nuevo trabajo mucho en empeño en terminar con la corrupción y continuar explorando más hacia al Oeste pero las envidias y los rencores terminaron con su suerte siendo devuelto enjuiciado en España con falsos cargos. Con su imagen pública injustamente manchada terminó sus días en Sevilla pero antes de morir nos legó su libro “Naufragios” donde relató todo su periplo por el norte de México y sur de los Estados Unidos.

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17 Septiembre 2007

85 Curiosidades de la Historia: El primer mestizo.

A comienzos del Siglo XVI los españoles comienzan a explorar las nuevas tierras descubiertas por Colón. En el año 1511 una flota al mando de Pedro de Valdivia regresa a la isla La Española (Santo Domingo), pero en el camino de vuelta naufragan delante de la costa del Yucatán. De toda la tripulación sólo 20 españoles consiguieron salvar su vida, entre ellos se encontraban el Capitán Valdivia, el fraile de la expedición y Gonzalo Guerrero.
Una vez en tierra firme deambularon durante días hasta que fueron hechos prisioneros por un cacique local de nombre Halach Uinik. La tribu maya decidió que los hombres blancos serían un excelente sacrificio para los dioses. Poco antes y gracias a un despiste de los captores el fraile Gerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero consiguen escapar y adentrase de nuevo en la selva. Sin conocimiento del terreno o de la situación política de la zona vuelven a ser capturados por otra tribu maya. El nuevo cacique local Xamanhá decide convertirlos en esclavos, salvándose de esta forma de ser inmolados a los dioses. El cautiverio parece ser ahora más llevadero y los dos españoles pueden demostrar rápidamente poseer unos conocimientos más avanzados en ingeniería. Pronto la fama de los hombres blancos se extendió por la zona y Gonzalo Guerrero fue entregado al jefe maya Nachan Can. En el nuevo poblado obtuvo mucho más libertad de movimientos y pronto se ganó la confianza del cacique y comenzó a conocer las costumbres y el idioma de sus anfitriones. En 1514 Guerrero tenía ya el estatus de nacom o jefe militar maya, estaba al frente de las milicias locales a los que adiestraba siguiendo tácticas europeas.
Poco a poco Gonzalo Guerrero comenzó a integrarse en el mundo maya, empezó a vivir y hablar como ellos. Los mayas se interesan por todo lo que Guerrero les cuenta convirtiéndose en el centro de atención y un personaje respetado. Su amigo Nachan Can le ofrece a su hija, de esta forma entra a formar parte de la nobleza indígena, sus hijos pueden considerarse los primeros mestizos de la historia de México.
Pero Guerrero sabía que a miles de kilométros de su apacible poblado se estaban preparando naves para conquistar las nuevas tierras. En 1519, Hernán Cortés desembarca en el continente para tomar las nuevas tierras en nombre de Castilla y su rey Carlos I, comenzaba así la conquista de México.
Hernán Cortés empezó a contactar con las poblaciones locales y así tuvo noticia de la existencia de hombres blancos que habían sido tomados como prisioneros por los mayas y algunos eran ahora esclavos de los mayas. Cortés ordenó inmediatamente partir en su búsqueda, pagar el rescate convenido y traerlos de vuelta. Por encima de razones humanitarias, Cortés sabía que estos españoles podían serle de mucha ayuda al aportar una valiosa información sobre los mayas a la hora de intentar conquistarlos por la diplomacia o por las armas.
El primer español con el que tuvieron contacto fue Fray Gerónimo de Aguilar, el fraile antes de volver con los suyos dirigió a Guerrero para contarle las últimas noticias y pedirle que regresara con él. Una vez ante el Gerónimo se encontró con un perfecto maya, Guerrero estaba casado y con hijos, además estaba perfectamente integrado en la comunidad. El fraile intentó razonar con él, exponerle que su lugar era entre los españoles y no entre unos salvajes, pero Guerrero había hecho su vida y se sentía uno más, era feliz y tenía pensando quedarse entre su gente. Contrariado, Gerónimo de Aguilar partió hacia la costa donde una nave la esperaba para llevarlo a la Española.
Al poco tiempo regresó con Hernán Cortés y le sirvió como traductor, además de ayudarle en su periplo por las selvas al conocer algo la zona.
No se sabe más sobre Guerrero en los siguientes años, Hernán Cortés terminaría conquistando el corazón del imperio azteca la ciudad de Tenochtitlan. Con los españoles ya asentados en tierra firme, se comienza a explorar e intentar extender el territorio conquistado, poco a poco, todos los países de Centroamérica van cayendo.
El 13 de agosto de 1536, en el Valle de Sula (Honduras), un grupo de nativos se prepara para una última batalla contra las fuerzas invasoras. Al frente de ellas Gonzalo Guerrero, transfigurado totalmente en un indio encuentra la muerte en el campo de batalla defiendo su nueva tierra, a la debe más lealtad que a su propia patria.
Tras vivir como un esclavo, terminó formando una familia y convirtiéndose en un auténtico maya, con mujer e hijos. El día de la batalla del Valle de Sula había alcanzado la categoría de cacique, su color de piel no le impidió ganarse el respeto y admiración del pueblo que sería aniquilado por sus antiguos compañeros.

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12 Septiembre 2007

82 Curiosidades de la Historia: Los asustaniños.

Según la psicología moderna el éxito de las leyendas sobre el hombre del saco o cualquier otro personaje que intenta raptar niños, se basa en el temor infantil a ser separado de sus padres. Todos ellos tienen una base real que se ha ido modificando con el peso de los años o incluso de los siglos.
El primer caso de este tipo lo encontramos con el cuento sobre Barba Azul, la historia está basada en el noble francés Gilles de Rais. En el relato original de Charles Perrault Barba Azul había ya matado a sietes esposas anteriores y estaba a punto de terminar con su nueva mujer antes de ser salvada en el último momento. La verdadera historia era incluso más terrible pues el personaje en el que se basa la historia fue condenado a muerte por el rapto de cerca de mil (cifra que habría que tomar con precaución) niños a los que violó y torturó. Difícil de creer que este macabro pedófilo fuera en su tiempo mano derecha de Juana de Arco, cuya muerte no pudo evitar, quizás fuera esta la causante de su esquizofrenia.
Pero el mito de Barba Azul no está tan extendido por España, su fama ha llegado a nosotros a través de las recopilaciones de cuentos infantiles, todo ello debido a que disponemos de nuestro propio mito patrio. El hombre del saco, un oscuro personaje que se lleva a los niños que se portan mal, no terminan de comerlo todo o no se duermen. Por desgracia el hombre del saco fue real y existió no hace mucho tiempo un persona en la que se basa el mito.
La historia transcurrió en el pueblo de Gador en Almería. En 1910 el hombre más poderoso del pueblo era Francisco Ortega, apodado el moruno, la enfermedad se había cebado con él a la edad de 55 años. Viendo que los médicos no eran capaces de curar su tuberculosis recurrió a dos curanderos de nombre Agustina Rodríguez y Francisco Leona. Francisco estaba convencido de tener la cura perfecta, beber sangre caliente de un niño y untarse el pecho con la grasa de éste.
El descabellado plan se encontró con un hombre poderoso y con dinero, creyendo en el milagro antídoto entregó a tres mil reales a Francisco, la otra curandera Agustina prestó a su hijo para ayudar en la búsqueda de un pobre infeliz que sirviera como víctima.
El 28 de Junio Bernardo González estaba jugando tranquilamente con sus amigos cerca del pueblo, al caer la noche regresaba tranquilo y despreocupado para su casa, tenía siete años y nada hacía presagiar lo que el destino le deparaba. Francisco y el hijo de Agustina usaron cloroformo tras sorprender por detrás al niño, lo introdujeron en un saco y lo llevaron al cortijo de Francisco González
Reunidos el terrateniente y los dos curanderos sacaron a Bernardo del saco para extraerle la sangre y la grasa del cuerpo, procediendo Francisco a realizar el ritual pactado de la sangre y el ungüento. El pobre Bernardo aún vivía cuando terminaron dándole muerte al golpearlo con una pierda en la cabeza. Su cuerpo fue abandonado en lugar cercano y escondido detrás de unos matorrales.
El hijo de Agustina se llama Julio pero todo el mundo lo conocía como el tonto debido a un cierto retraso psíquico. Para cometer el crimen se había pactado con él entregarle una pequeña cantidad de dinero, 50 pesetas. Al ver que nadie se hacía cargo del pago acudió a la Guardia Civil donde denunció los hechos que según él había observado escondido entre la maleza.
Después de encontrar el cuerpo del pequeño, ser produjo el arresto de todo los implicados. El terrateniente y la inspiradora de la idea Agustina fueron condenados y ejecutados por el método del garrote vil. Francisco Leona murió en la cárcel a la espera de ser ejecutado. El hijo de Agustina, Julio, fue indultado.
La muerte del pequeño Bernardo y sobre todo el hecho de cogerlo y esconderlo en un saco conmocionó a la sociedad andaluza de la época, poco a poco el mito fue extendiéndose gracias a la emigración a todos los rincones del país. A mediados de los años 50, en plena época franquista, el hombre del saco el principal asustaniños.
Hoy en día el coco recibe el nombre del hombre del saco, pero no siempre fue así. Antes del crimen de Gador existió un personaje aún más siniestro, el sacamantecas.
La historia del sacamantecas también está basada en hechos reales, a diferencia con las demás historias, el personaje del sacamantecas existía en la imaginario popular y terminó haciéndose real.
A finales del siglo XIX corrió el rumor por toda España, pero a modo de anécdota, que los mejores lubricantes para engrasar las máquinas de vapor eran la grasa humana. Como todo bulo este fue cada vez haciéndose más grande, el siguiente paso fue creer que la mejor grasa humana era de los niños, pues era aún más densa. Se hablaba ya entonces de grupos de personas al servicio de las empresas de ferrocarriles merodeando por las calles en busca de niños, los sacamantecas eran ya famosos aunque no se hubiese dado ningún caso.
Pero la realidad supera a la ficción, y llegó Juan Díaz de Garayo para convertirse en el más famoso asesino en serie de finales de siglo.
Desde la provincia de Álava se dedicó durante años a secuestrar y agredir sexualmente a mujeres de edades comprendidas entre 13 y 55 a las que finalmente estrangulaba y desgarraba en el momento el vientre con su cuchillo.
En esos nueve años de crímenes, la violencia ejercida sobre las víctimas era cada vez mayor, las muertes se convertían cada vez en más violentas aumentando poco a poco su sadismo. El ejemplo perfecto de un psicópata.
Desde el primer momento la búsqueda del sacamantecas fue constante. Su captura resulta bastante inverosímil pero los informes policiales parecen confirmar la rocambolesca historia de su detención. Ana era un niña que jamás había visto a Garayo, pero sus padres si le habían hablado de él, asustándola de muy pequeña con su presencia sino se portaba bien. Un día Garayo bajó del monte y se encontró con la niña, no tenía intención de atacarla porque simplemente estaba de paso, pero su rostro de hombre primitivo, mandíbula prominente y rasgos muy marcados hizo poner a la pequeña en alerta que comenzó a gritar sin parar creyendo que la historia contada por sus padres se estaba haciendo realidad.
Los vecinos, alertados por los gritos creyeron que Garayo había atacado a la niña y fue rápidamente reducido. Puesto a disposición de las autoridades podría haber sido puesto en libertad rápidamente, pero quizás cansado de huir y de la vida que había llevado decidió confesar sus crímenes.
Fue ahorcado en Vitoria el 11 de Mayo de 1881 por haber matado a seis mujeres, aunque se sospecha que podían haberse sido muchos más, al tratarse de prostitutas y mendigas nadie había denunciado su desaparición.
Garayo fue el prototipo de enfermo mental con una grave psicopatía, quizás heredada por la neurosis que su madre alcohólica sufría o por la terrible infancia que pasó junto a su padre, también alcohólico. Su cerebro fue usado por la ciencia que no pudo determinar el origen de su trastorno.

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6 Septiembre 2007

80 Curiosidades de la Historia: El pastelero de Madrigal.

Esta historia tiene todos los tintes para convertirse en una gran película, puesto que posee todos los ingredientes necesarios. Un gran reparto donde aparecen las personas más influyentes de la época en la Península Ibérica, misterio y sucesos paranormales.
Corría el año 1578 cuando las tropas portuguesas comandadas por su rey Sebastián acudieron a ayudar al sultán depuesto de Marruecos Muhammad Al-Mutawakil enfrentándose contra el nuevo sultán Abd el-Malik. El rey de Portugal era primo de Felipe II rey de España. Desde siempre había ambicionado conquistar para Portugal y la cristiandad el norte de África convirtiéndose en una obsesión. Con el apoyo de España y algunos países europeos se embarcó rumbo a (Arcila) Marruecos para auxiliar al depuesto sultán marroquí.
El 4 de Agosto de 1578 se enfrentaron los contrincantes en la batalla de Alcazarquivir o también conocida como la Batalla de los Tres Reyes porque en ella perecieron el Rey de Portugal y los sultanes que se disputaban el trono marroquí. El cuerpo del Rey Sebastián no fue encontrado jamás, posiblemente debido a las altas temperaturas, al robo de sus ropas o bien su cuerpo puedo desfigurarse en el combate.
El monarca portugués no tenía sucesor directo, su tío el cardenal Don Enrique ocupó el trono pero no pudo arreglar el descontrol en el que estaba sumido todo el país. Finalmente las tropas dirigidas por el Duque de Alba entraron en Portugal y reclamaron el trono para el primo del difunto Rey, Felipe II. De esta forma por segunda y última vez toda la península ibérica estaba controlada por una sola persona.
Años más tarde aparece un nuevo personaje en escena, de no ser por este suceso sería un ciudadano más del siglo XVI. En 1594 llega a Madrigal (Ávila) un hombre que responde al nombre de Gabriel de Espinosa y se ocupa de la honrada profesión de ser pastelero, en esta época los pasteleros no trabajaban el dulce sino los pasteles de carne y las empanadas. Pero algo llamaba la atención sobre este desconocido, dominaba varios e idiomas y destacaba por unos modales muy superiores a los de su estrato social
Otro de los personajes principales de esta trama es Fray Miguel de los Santos, un agustino de origen portugués y vicario del convento de Nuestra Señora de Gracia, además se daba la circunstancia que había sido confesor del Rey Don Sebastián, a la muerte de este apoyó al hermano del difunto Rey frente a las pretensiones de Felipe II, lo que le valió el destierro a Castilla.
Y como en toda gran película nos falta la mujer, y esta será la hija de Don Juan de Austria nada menos. Juan de Austria era hijo bastardo de Carlos I y un héroe en su época, había vencido a los turcos en Lepanto y se ocupó personalmente de la rebelión morisca en las Alpujarras. La hija de Juna se llama María Ana de Austria y de muy niña ingresó en el convento de Agustinas de Madrigal enviada por su tío el Rey Felipe II. Parece que claro que Doña María no sentía una vocación religiosa. Gastaba la mayor parte de su tiempo en soñar despierta con aventuras y amoríos lejos de los muros del Convento y pudo ser así como la hija de Juan de Austria creyó en el sebastianismo quizás influenciada por las visitas de Fray Miguel de los Santos.
El sebastianismo era un movimiento que aunaba nacionalismo y misticismo, con la muerte del Rey Sebastián en el campo de batalla marroquí comienza a forjarse la leyenda. Al llegar la corona lusa a manos de Felipe II, los portugueses veían como el poder de su país estaba en manos de extranjeros. Los portugueses que seguían esta corriente creían que su Rey no estaba muerto y estaba esperando el momento preciso para volver a Portugal y ocupar su trono. Esto caló hondo en la población, en el fondo no dejaba de ser un halo de esperanza para muchos sobre todo por la delicada situación en la que se encontraba Portugal en esos momentos.
Cuando Fray Miguel conoció a Gabriel creyó encontrarse ante el mismo Rey Sebastián, tenían rasgos muy parecidos y ambos eran pelirrojos, algo muy poco habitual en la Castilla de la época. No sabemos si el pastelero se creía su propia historia o no estaba en sus cabales pero Fray Miguel convence a Doña Ana y esta se promete a Gabriel. Eso sí, ambos necesitarán la dispensa papal para que ella abandone el convento, pero no va a ser muy difícil al pedírselo el verdadero Rey de Portugal.
Muy pronto, el rumor empieza a crecer y llega a Portugal. Madrigal es testigo de cómo varios nobles portugueses visitan a escondidas al reaparecido monarca, empiezan así también los complots y los planes de futuro.
Ahora que tiene apoyos en Portugal, Gabriel necesita dinero y recurre a Doña Ana. Esta le cede gustosa unas valiosas joyas para que en Valladolid pueda convertirlas en dinero efectivo. Pero el “reaparecido” no tiene una noble lengua y de camino a la actual capital castellana cuenta su plan a todo aquel que quiera escucharla en las tabernas del camino. Pronto es denunciado y detenido por el alcalde del crimen, Don Rodrigo de Santillán.
Al principio los cargos por los que se acusa son ofensas graves a la corona por algún insulto soltado en voz alta. Pero la sorpresa es mayúsculas cuando junto con las joyas, que rápidamente son incautadas, se encuentran cuatro cartas, dos de Fray Miguel y una de Doña Ana donde se refieren al detenido como “Su Majestad”.
La tortura hace el resto y la confesión no deja lugar a dudas, se está intrigando contra el Rey. El asunto pasa directamente a manos del mismísimo Felipe II que toma medidas de inmediato y exige investigar hasta el fondo.
Es lógico que por edad de ambos personajes, así como las circunstancias que rodearon a la muerte del Rey hicieran pensar en que Gabriel realmente fuera Sebastián de Portugal. Al ser sometido los tormentos propios de los interrogatorios de la época, la posición del pastelero de Madrigal fue de lo más ambigua. De reconocerse impostar pasaba a explicar con todo lujo de detalles como se ocultó tras su supuesta muerte y reclamaba ahora lo que era suyo.
No hubo piedad con él. El 1 de Agosto de 1595 fue ahorcado por encontrársele culpable de un crimen de lesa majestad, atentar contra la vida del Rey o familiares del mismo. Dicen las crónicas de la época que durante la ejecución se comportó con la dignidad de los monarcas ajusticiados, siempre con la cabeza alta y el rostro sereno. Tras el ahorcamiento su cuerpo fue descuartizado como marcaban las normas de la época por tan infame crimen y sus restos expuestos en las cuatro puertas de la ciudad de Valladolid.
La suerte para el verdadero cerebro de la trama, Fray Miguel, fue igual de trágica. Tras verse degradado a la condición de laico fue ajusticiado por ahorcamiento. Antes que el hacha sesgara vida gritó ante el gentío que Gabriel era realmente el Rey.
Mejor suerte corrió la sobrina de Felipe II. Condenada a una estricta vida como monja de clausura en Ávila, a la muerte del monarca español fue perdonada por Felipe III. Más tarde pasaría ocupar el importante puesto de Abadesa Perpetua en las Huelgas Reales de Burgos, la mayor dignidad en materia eclesiástica que una mujer podía tener en el Siglo XVI.
Los tres personajes centrales de la historia tenían objetivos diferentes. Gabriel soñó con cambiar el destino que la vida le tenía preparado como simple pastelero. Fray Miguel como cómplice, quería un Portugal libre de la influencia española y Doña Ana simplemente quería huir de una vida para la que no estaba preparada. Por mucho que cueste creerlo, en tan solo tres meses, un humilde pastelero estuvo prometido a la sobrina del Rey más importante de la cristiandad y reclamando para sí el trono de un importante reino como el de Portugal.
Pero, existe una teoría al respecto. Según algunos historiadores que han trabajado el tema, Gabriel no iría muy desencaminado, al atribuírsele, siempre según estas fuentes no confirmadas, el hecho de ser hijo bastardo de Juan Manuel de Portugal, que era el padre del desaparecido monarca luso, algo que haría aún más rocambolesca la historia.

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