Grandes Batallas - La Batalla de Cannas.
La batalla de Cannas (o Cannae) fue la gran batalla de la Segunda Guerra Púnica, por un lado un temible ejército liderado por Aníbal Barca, y en frente los ejércitos romanos con sus dos cónsules Paulo Emilio y Cayo Terencio.
Aníbal había alcanzado la ciudad de Roma pero prefirió no entrar, creía que era mejor esperar y se retiró a Abulia a pasar el invierno, estableció su campamento en las cercanías del río Aufidus. Roma estaba nerviosa, jamás pensaron que Aníbal acometiera semejante hazaña de cruzar los Pirineos y los Alpes y habían sido ya derrotados en 3 batallas. Formaron un ejército los romanos con unos 80000 efectivos, una grandiosa cifra para la época; las cartaginesas no llegaban a la mitad, además los galos que habían reforzado el ejército de Aníbal ya no estaban a gusto, estaban demasiado lejos de sus casas y Aníbal se temía lo peor.
Terencio Varrón creyó haber elegido el escenario de manera perfecta, dispuso sus infantes por el centro y a los lados la caballería, Aníbal hizo lo mismo pero con particularidades.
Puso en el centro a los galos, porque tenía miedo que en el caso de ponerse mal las cosas, estos abandonaran el campo de batalla, en vez colocarlos en línea dibujó una U con su infantería y en los laterales puso su temible caballería. Los cónsules romanos no podían crearlo cuando comenzó la batalla, su plan de dividir al ejército cartaginés en 2 se ponía demasiado sencillo, entrarían por el centro, destruirían a los galos que eran los peores guerreros y dejarían al ejército enemigo incomunicado. No contaban los romanos con que su caballería se viera ampliamente superada, la caballería cartaginesa empujó entonces a los romanos hacia el centro y la U que estaba resistiendo muy bien, se cerró sobre los romanos. La masacre fue indescriptible. La batalla había comenzado por la mañana y al mediodía había finalizado con un saldo de bajas de romanos de 70.000 soldados según nos ha llegado hasta nuestros días por los historiadores romanos, el resto fueron hechos prisioneros y muy pocos consiguieron escapar. Aníbal perdió solo 6000 hombres, de los cuáles 4000 eran galos y no le importaban mucho. Tuvo el gran Escipión que cortar los suministros desde Hispania para poder vencer a Aníbal en Zama.
La táctica empleada por Aníbal en la batalla de Cannas se convirtió en un modelo clásico a la que se puede llamar "Madre de todas las batallas", todos los grandes estrategas que vinieron después intentaron imitarle, conseguir creer al enemigo que tiene la ventaja, utilizar de manera perfecta sus mejores armas, minimizando el impacto de los puntos débiles. Como anécdota contar que las Academias militares alemanas cuando un alumno resolvía mal un problema táctico la respuesta del profesor era “Otra vez Cannas”, fue quizás la mayor derrota de Roma en toda su Historia.


