47 - Curiosidades de la Historia: No mostrar miedo
En la fría mañana del 30 de enero de 1649, el pueblo de
Londres permanecía expectante esperando la decapitación de su Rey, Carlos I.
Nunca antes los vasallos de un monarca habían visto la cabeza de su Rey rodar
por el cadalso. Oliver Cromwell, dueño ahora del país, quería que Carlos I, nombrado
el sanguinario en un juicio sumarísimo, al ser ejecutado se eliminara la última
piedra para proclamar la Commonwealth, una especie de república. Pero Carlos I
no perdía la esperanza que algún día la casa de los Estuardo volviera al poder,
pensando un poco en su hijo Carlos II o su hermano Jacobo II. Era importante
por tanto dar una lección de dignidad y al darse cuenta del frio del invierno
inglés en el que Londres estaba sumida mandó que se le abrigara, no quería ante
el regocijo de Cromwell tiritar delante del hacha del verdugo. Fue así como
agarrando fuertemente su abrigo y rezando sus oraciones hizo una señal para que
el hacha fuera descargada sobre su cuello. Eso sí, protegiendo hasta el último
momento su cuello.


