58 Curiosidades de la Historia: El viaje de Rozhestvenski
En 1904 Japón ataque la base naval rusa de Port Arthur. Decida por China a Rusia, representaba la punta de lanza de todos los problemas que Japón y Rusia tenían por el control de Asia. Los intentos de acuerdos habían fracasado y la guerra dada la situación y las ambiciones de ambos países eran inevitables.
Nicolás II veía como los intereses rusos eran atacados y saboreaba el golpe de popularidad que le proporcionaría la victoria. Había subestimado a su rival.
Rusia apostó por rápidamente hacerse con el control absoluto del mar, pero el vicealmirante Makarov murió por culpa de una mina. ¿Qué podía hacer el zar?. Pues una locura o quizás la única solución, mandar a la flota del Báltico a China.Se rebautizó como Segundo Escuadrón del Pacífico.
El viaje duraría varios meses y sería largo, más aún después que Inglaterra apoyara abiertamente a Japón y no permitiera el paso de la flota rusa por los estrechos de Gibraltar y Suez. Para esta alocada misión se buscó al mejor almirante ruso del momento, Rozhestvenski. La esperanza de este era que la guerra terminara antes de llegar a Port Arthur. Algo que ocurrió en los más de 7 meses que tardó la flota en recorrer medio mundo. . El puerto cayó antes de su llegada pero la lucha continuaba más al norte, donde nuevamente el ejército imperial ruso perdió.
Los barcos que acudían al rescate se podían calificar fácilmente como amasijo de hierro que flotante Los buques Suvoroff estaban tan mal construídos que no podían transportar armamento secundario inferior. Los barcos sufrían problemas de estabilidad que restaban velocidad. Rozhestvenski recibió una orden subrealista, debía deshacerse de los banderines y estandartes para restar peso de sus barcos. Esta era la flota que se enfrentaría a la armada imperial japonesa con los barcos más modernos del mundo, recién salidos de los astilleros ingleses.
La tripulación soportó durante el largo viaje una mala alimentación, los desmayos por hambre y sed eran continuos además del mal trato recibido por los oficiales. Los casos de malaria y tuberculosis se multiplicaban e incluso en alguna de las paradas hubo deserciones además de un suicidio y tres casos de demencia.
El comandante de la flota del Báltico navegaba al desastre siendo perfectamente consciente de ello él y los que le rodeaban. A mitad de trayecto el Zar dio la orden de esperar un nuevo escuadrón de barcos. Creyendo que por fin llegaban barcos a altura de lo que estaba sucediendo, asistió con incredulidad al momento en el cuál los barcos que él había desechado para la gran empresa se incorporaban a su flota. El Zar no veía ya tan clara la victoria y quería echar toda la carne en el asador.
Llegó la hora de la verdad y sus fuerzas se enfrentaron un rival japonés que estaba a su altura, Heihachiro Togo. El duelo no podía ser más desigual, aunque Rozhestvenski dio rápidamente muestras de su gran capacidad de mando e improvisación, poco se podía hacer contra la armada japonesa, que aniquiló a los rusos y capturó a Rozhestvenski.
Estas derrotas más los problemas internos que el zar vivía en su país le llevaron a firmar la paz con Japón, un país desconocido y pequeño había humillado al gigante ruso.



El Tajaíta Puerto Harto dijo
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31 Julio 2007 | 07:20 PM