60 Curiosidades de la Historia: Dios no lo quiere
El siglo XVII supuso para España el principio del fin. Si bien es cierto que se empezaba ya hace tiempo a atisbar los síntomas de debilitamiento de la monarquía.
Ni sus monarcas, ni la sociedad española eran los mismos que tras la reconquista habían levantado un imperio. Quizás, si comparamos con otros países de Europa la culpa fuese de la mentalidad atrasada. En Holanda por ejemplo se empezaba a desarrollar la medicina, mientras que en España, cualquier práctica que incluyese abrir al ser humano muerto, y mucho menos vivo, sería perseguida por el Santo Oficio. Prueba del atraso cultural fue este suceso.
La empresa hidrográfica más importante que ha tenido a España ha sido sin duda el canal de Castilla, una magnifica forma de transportar mercancías hasta desde Castilla hasta su salida al mar por Reinosa que lamentablemente, por falta de fondos hubo de abandonarse el proyecto, por lo menos algunas proyectos y partes del trazado han visto la luz y aún hoy pueden visitarse. Un siglo antes, el Conde Duque de Olivares, el auténtico dirigente del país por encima del propio Felipe IV, encargó algo un poco más sencillo. Quería conocer la posibilidad de unir los ríos Tajo, Jarama y Manzanares. La respuesta de los llamados expertos en la materia da una idea de la ola de oscurantismo en la que se encerraba España. A juicio de los expertos los canales no podían unirse porque la voluntad divina, de haberlo querido, los hubiera creado unidos. Sería por tanto una abominación contra la Creación y contra Dios querer cambiar esa realidad.
Tal era la mediocridad de Olivares, que aceptó la explicación y abandonó un proyecto que hubiera sido muy útil incluso en nuestros días.


