62 Curiosidades de la Historia: La desgracia de ser hijo de Stalin.

En el año 1943 Alemania estaba empezando a mostrar síntomas de su agotamiento. La gran invasión a la URSS no había dado los resultados esperados y EEUU después del ataque a Perl Harbor había entrado en la guerra. Mientras tanto en un campo de concentración situado en Sachsenhausen un preso pide reunirse con una de las personas que esté al ando. Dice tener una información muy valiosa.
Tras acogerlo con desconfianza en un discreto barracón, el preso comienza hablar. Nervioso y consciente de la traición sus palabras dejan de piedra a los allí presentes. La información es tan jugosa y más en ese momento que vive la guerra que no puede ser cierta. Yako Dzhugashvili, un simple teniente de infantería era en realidad Yakov Stalin, el hijo de Josef Stalin.
Durante todo ese tiempo en el campo había consiguió mantener oculta su identidad, muchos de los internos conocían su identidad pero decidieron no delatarlo… hasta ese día.
Después de meses tratando de pasar desapercibido y que su identidad no fuera descubierta, aquel año de 1943 la suerte de Yakov cambiaría. Alguien, tal vez algún compañero molesto por algún asunto privado, dio el soplo a las autoridades alemanas, que intentaron entonces hacer todo lo posible por quebrar su voluntad y convertirle a la causa nazi, lo que habría sido todo un golpe para la moral soviética. Sin embargo, Yakov se mantuvo firme y obligó a los nazis a cambiar de estrategia. Lo máximo que lograron fue enviar una foto suya directamente a Moscú donde Yakov aparecía con uniforme de oficial de las SS, lógicamente obligado pero que en Alemania se usó como método propagandístico.
Tras el batacazo sufrido en Stalingrado, Hitler tenía nuevos planes para Yakov. Estaba claro que no era muy útil, la actitud del líder ruso respecto a su hijo era en ese momento una incógnita así que propuso un canje. El hijo del dictador sería intercambiado por el Mariscal de Campo Friedrich von Paulus. Cuenta la leyenda que la respuesta de Stalin fue muy en su estilo “Yo no tengo ningún hijo llamado Yakov”. Lo que sí sabemos que es que la respuesta fue oficial fue que no se pueden canjear soldados por mariscales de campo.
No podemos decir a la vista de los hechos, que Stalin fuera una persona muy familiar. Al funeral de su madre en 1937 no acudió, quizás jamás le perdonó que le hubiera obligado a inscribirse en un seminario. La madre de Yakov y primera esposa de Stalin murió al poco de dar a luz y se segunda mujer muy posiblemente se suicidó tras una discusión con el gran camarada.
Stalin siempre estuvo enfrentado a su hijo, no le gustaba su falta de carácter. De joven intentó suicidarse con un disparo en la cabeza tras un desengaño amoroso a lo que su padre declaró “Ni siquiera saber hacer eso”.
Stalin creyó que su hijo se había rendido así que tampoco iba a montar un drama cuando sus soldados rusos caían a miles en el frente. No olvidemos que Stalin acuñó la frase “Una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística”. Si realmente el hijo se hubiera entregado Stalin se encontraba en una gran encrucijada. La ley soviética dictaba que los desertores serían capturados y ejecutados además se tomarían represalias contra sus familias. Aquí si que surge la bondad del dictador ya que, lógicamente, no se arrestó a si mismo, pero si a la mujer de su hijo.
Yakov Stalin murió el 15 de Abril de 1943, hoy en día su muerte sigue rodeada del misterio. Los últimos informes desclasificados dicen que murió abatido por los disparos de los guardas del campo de Sachsenhausen al intentar escapar. Otros que intentó nuevamente suicidarse estrellándose contra la alambrada electrificada aunque esta vez, parece que con éxito.
¿Y qué suerte corrió Von Paulus? El canje propuesto para el hijo de Stalin se pasó al bando soviético y terminó sus días como inspector de policía en la República Democrática de Alemania.


