63 Curiosidades de la Historia: El caso Dreyfus
El caso Dreyfus es algo más que la historia de un error judicial. Supuso un escándalo en toda regla que hizo tambalearse la concepción que los franceses tenían de sí mismos marchando un hito en la historia del antisemitismo en toda Europa. Pero hay quien va más allá y cree que nos podemos encontrar ante el nacimiento del movimiento sionista.
Mucho antes de que estallara el escándalo se funda en Francia el diario “La libre Parole” (La palabra libre) en 1892. A través de este instrumento empiezan a difundirse la idea de los judíos como enemigos de la patria y traidores en potencia. Muy pronto las autoridades franceses pusieron el grito en el cielo y el periódico cambió sus formas dejando sus ataques tan directos.
Poco tiempo después, en 1894 el Servicio de Inteligencia francés descubre en la embajada alemana unos documentos muy comprometedores. Se trata de una carta donde se anunciaba que próximamente llegarían unos documentos secretos. La carta estaba sin firmar y se acusó a Dreyfus como autor de la misma sin tener casi ninguna prueba.
Dreyfus se declaró inocente y rechazó todas las acusaciones. Comienza así un rápido proceso judicial que terminará con la condena de Dreyfus. El procedimiento está lleno de irregularidades, se manipularon informes al más alto nivel para involucrar a Dreyfus además de existir contradicciones entre los testigos. Rápidamente la extrema derecha francesa se posiciona claramente en la lucha por condenar a Dreyfus y por hacer entender al pueblo galo que los judíos son posibles traidores.
Al año siguiente aparecen en Alemania nuevos documentos ¿Cómo podían seguir filtrándose secretos después de detener a Dreyfus. Las investigaciones posteriores involucran al mayor Ferdinand Walsin Esterhazy.
El golpe al ejército es brutal, el mayor Esterhazy recibe la protección del alto mando y se le declara inocente. Mientras tanto Alfred seguía cumpliendo condena y fue sometido a un nuevo juicio donde otra vez se le declara culpable pero se le atenúa la pena de prisión a simplemente 10 años.
Mientras tanto la sociedad gala sigue dividida. Las irregularidades y las maquinaciones son cada vez más evidentes por lo que tras un fuerte campaña a favor de Dreyfus el presidente de la República Loubet concedió el indulto a Alfred el 19 de Septiembre de 1899 pero sin reconocer la inocencia de éste. La lucha en la calle y en la opinión pública continuaba hasta que finalmente la Corte de Casación anuló definitivamente la sentencia.
No fue fácil llegar la Corte de Casación. Los liberales, los grupos por los derechos civiles, socialistas y anarquistas además de importantes intelectuales como Émile Zola consideraban a Dreyfus un símbolo y la posibilidad de parar el antisemitismo que creía en Francia. La derecha nacionalista en cambio seguía intentado echar más leña al fuego. Hasta que Émile Zola escribo para el periódico “L’Aurore una carta abierta al presidente de la República titulada “J’accuse” (Yo acuso). En ella no dejaba apenas títere con cabeza. Daba pruebas de la implicación de los altos militares en acusar a Dreyfus conociendo su inocencia y protegiendo al traidor Esterhazy, que acabaría exiliándose más tarde y reconociendo en Londres haber enviado los informes a Alemania.
Con la última sentencia, Alfrend Dreyfus fue reintegrado al Ejército con todos sus honores, y se le concedió tanto la Legión de Honor como un mando de artillería en Vincennes.
El caso Dreyfus supuso un antes y un después en Francia por el debate suscitado y sobre todo era un fiel reflejo de cómo se estaba extiendo un sentimiento anti-judío ya vivo en Alemania o Rusia. Theodor Herzl era corresponsal en ese momento, quedó tan impresionado por lo que allí se estaba viviendo y que no dudó en afirmar que ahí comenzaba el movimiento sionista. Se habían vertido tantas acusaciones sobre los judíos y las acusaciones eran tan graves que muchos de ellos se convencieron que la única solución serían fundar su propio Estado independiente.


