65 Curiosidades de la Historia: El dinero en carretillas
Con el Tratado de Versalles se ponía fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial. Todos los países en conflicto, quizás a excepción de EEUU, llegaron exhaustos al final de la contienda. Las condiciones del Tratado fueron muy duras para Alemania. En primer lugar se le consideraba única responsable de la guerra lo que supuso una grave humillación en los círculos ultranacionalistas germanos. Se limitaba el ejército reduciendo drásticamente el número de efectivos, además Alemania perdía sus colonias y parte de su territorio.
Pero lo que sin duda dio lugar a unas consecuencias más dramáticas fueron las indemnizaciones que Alemania debía pagar a los países vencedores. En este momento el economista británico John Maynard Keynes asistía a las discusiones sobre los términos de la paz. De sus observaciones durante la negociación del Tratado de Versalles publicó un libro “Las consecuencias económicas de la paz de 1919” al que más tarde seguiría “Una revisión del Tratado”. Keynes buscaba con ellos denunciar públicamente lo excesivo de las obligaciones económicas para Alemania y que su economía no aguantaría el pago a los países excesivos. Todas estas predicciones parecían confirmarse con el fenómeno que sacudió Alemania de la hiperinflación que asoló Alemania durante 1923. Tal y como Keynes argumentó, Alemania terminó pagando una exigua cantidad de las reparaciones pactadas.
La hiperinflación de 1923 llegó unos extremos insostenibles para el pueblo alemán. Un dólar pasó a tener un valor en aquel año de 4200 millones de marcos, el litro de leche, una simple barra de pan paquete de tabaco superaban los millones o billones de marcos. No sólo eso, los precios cambiaban costamente a lo largo del día, los días en los que los trabajadores recibían su sueldo tenían que llevárselo a casa en carretilla.
Por este motivo millones de alemanes quedaron arruinados y la desesperación se apoderó de ellos llegando en muchos casos al suicidio. No tardaron mucho en salir a flote los especuladores. Por el contrario las potencias vencedoras en la guerra presionaban más y más a Alemania llegando a ocupar Renania por no poder hacer frente al pago de las indemnizaciones.
La inflación fue fruto de una mala política económica por parte de la República de Weimar. Para hacer frente a las fuertes deudas, el gobierno comenzó a emitir papel moneda sin control lo que ocasionó que este perdiera todo su valor, además la población al ver que su dinero perdía valor constantemente lo gastaba según llegaba a sus manos.
De 1922 a 1923 la tasa acumulada de inflación ascendió a un billón por ciento. El ritmo de emisión de billetes manaba a raudales y las máquinas de hacer dinero no daban abasto. La situación, con todo, tuvo solución rápida y brillante. El gobierno alemán, que nombró a Hjalman Schacht , un prestigioso banquero y miembro del Partido Democrático delegado de la moneda y luego presidente del Reichsbank, procedió a crear un nuevo marco al estar el anterior totalmente desbordado, el rentemmark, equivalente a un trillón de marcos viejos, y a tomar drásticas medidas de ahorro y contención del gasto, en pocos meses la situación quedó totalmente controlada.
No fue este fenómeno algo único en la Alemania de Weimar. En Hungría, tras la segunda guerra mundial los precios solían multiplicarse por dos cada día. En Argentina a finales de los años 80 una persona podía entrar en un supermercado a comprar, coger un producto y a la hora abonarlo en caja ver que se precio había subido. Las políticas antiinflacionistas aplicadas en todos estos casos fueron las mismas, control del gasto público o restricción monetaria, lamentablemente también son las que tienen un efecto más negativo para la población.


