La Coctelera

Avalon

23 Agosto 2007

75 Curiosidades de la Historia: El príncipe de Elba.

Tras la retirada en 1812 del ejército francés de Rusia, las tropas de Napoleón estaban diezmadas. Más de medio millón de soldados franceses perecieron en el regreso a casa. Quizás la caída del corso más universal empezó mucho antes, pero tras la derrota en Leipzig sus 100.000 soldados no pudieron hacer frente a una coalición que le superaba numéricamente por 5 a 1. Napoleón había sido derrotado.
París fue ocupada por las potencias extranjeras el 31 de marzo de 1814. Presionado por sus mariscales, 6 días después abdica a su hijo pero los aliados, que piden su cabeza, consiguen una rendición incondicional.
El Tratado firmado en París establecía la deportación de Napoleón a una pequeña isla del Mediterráneo, la isla de Elba. Situada a unos a no muchos kilómetros de la costa italiana, su pequeño tamaño de apenas 225 km² parecía darle a Napoleón un apacible retiro. Apacible sin duda puesto que la idea no era esa.
Los franceses monárquicos de acuerdo con el Zar de Rusia y el resto de las potencias vencedoras opinaban que esta era la única salida para el depuesto Emperador. Al comienzo de las negociaciones esta no parecía ser la salida más probable para el problema que suponía la captura de Napoleón. Muchos opinaban que la mejor receta sería un exilio en una isla lejana y otros en cambio abogaban por la muerte.
Desde luego los partidarios de la vuelta de los Borbones al poder se oponían tajantemente. No querían convertir a Napoleón en un mártir, después de todo eran consciente que si bien, parte de la población civil ya no veía a Bonaparte como un salvador de la patria, seguían sintiendo recelo por la monarquía tras haber pasado 25 años de la Revolución francesa.
Consciente de todo ello, Napoleón ratificó el acuerdo firmado en Fontainebleau. Salvaba la cabeza y recibiría un reino y una renta de 2 millones de francos anuales. Seguiría conservando el título de Emperador pero con la única posesión del Principado de la isla de Elba.
Sabemos por los escritos de la época que Napoleón hizo sus maletas y cargó en ellas los cientos de libro que siempre le habían acompañado en las batallas rumbo a su exilio. Creía Bonaparte ser el verdadero dirigente de la isla, mandó construir un par de villas para su uso y además s propuso reformar las leyes, podría ser un interesante reto llevar a cabo sus propuestas legislativas en una pequeña isla y mejorar la vida de sus nuevos súbditos. No parecía que la idea le disgustara mucho, era consciente que lo normal hubiera sido su fusilamiento o un final más indigno de un genio militar como la horca. Podemos llegar a decir que su exilio como Príncipe de esa pequeña isla de la Toscana le planteaba nuevos retos, por mucho que añorara su gran poder o su amada Francia. Por desgracia para él, desde el primer momento se dio cuenta que los acuerdos firmados con los Aliados eran papel mojada y su poder en la isla era casi testimonial.
Mientras tanto la situación en Francia empeoraba por momentos la imagen de Luis XVIII, nuevo monarca de Francia, se desgastaba a pasos agigantados por su empeño en derribar cualquier símbolo que recordara a la revolución sufrida. En Elba, Napoleón empezaba a ver no como Jefe del Estado de su isla sino como un vulgar prisionero. Muy pronto deja de recibir su asignación económica y es vigilado constantemente por espías del monarca francés. En 1814, las potencias deciden reunirse en Viena, allí se propone trasladar a Napoleón a la isla de Santa Helena. Al enterarse de ello, el Emperador comienza a preparar su plan de huida, su reinado en la Isla de Elba había sido un engaño.
El 1 de marzo de 1815 desembarca en Francia y rápidamente entra en París entre el júbilo del pueblo. Después de organizar un ejército de voluntarios es derrotado en Waterloo y desterrado para siempre a la isla de Santa Helena. Allí, perdido en mitad del Atlántico, murió en 1821 a los 51 años posiblemente envenenado. A los ingleses, mantener recluido a Napoleón les resultaba muy costoso y el temor a que volviera a escapar estuvo latente durante sus últimos años.

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