76 Curiosidades de la Historia: Los Reyes Excomulgados.
Para la iglesia católica el mayor castigo posible es la excomunión. Si a través del bautismo las personas se unen a Cristo y su Iglesia, la excomunión es el mecanismo contrario y excluye a los sancionados de la recepción y administración de los sagrados sacramentos.
Precisamente esto tiene su relación con una historia acaecida en el siglo XV. El 19 de Octubre de 1469 contraían matrimonio Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en Valladolid. Nadie diría por el escaso número de asistentes y el poco calor con el que transcurrió la ceremonia, que estaban asistiendo los allí presentes a un hecho transcendental para la historia universal. Podríamos calificar a la boda como secreta. Isabel y Fernando estaban contradiciendo lo pactado por Isabel con su hermano, Enrique IV, en ese momento Rey de Castilla.
El Rey de Castilla había contraído matrimonio con Juana de Portugal. Su primer matrimonio fue anulado por el Papa al comprobarse, según los textos de la época, su no consumación. Mucho se ha hablado sobre el misterio que envuelve a Enrique IV, para muchos historiadores era impotente y otros en cambio opinan que sus problemas conyugales se debían a su homosexualidad. De este segundo matrimonio nació una hija, Juana, a la postre conocida como Juana la Beltraneja por ser, supuestamente, hija de Beltrán de la Cueva y no del Rey. Por lo tanto el Rey, a ojos de la oposición no tenía hijos legítimos. Presionado por las deudas y los peligros de revuelta firmó un tratado por el que nombra a su hermano Alfonso como heredero del trono castellano. Alfonso muere y aparece en escena Isabel, esta llevaba tiempo conspirando y sus partidarios extendieron las sospechas sobre las infidelidades de la reina. Isabel fue nombrada heredera, pero con una condición, necesitaría la aprobación del Rey.
La unión con Fernando era demasiado jugosa e Isabel supo verlo rápidamente. El Rey no lo hubiera aceptado y al enterarse de la violación del acuerdo tuvo la excusa perfecta para desheredar a Isabel y nombrar sucesora al trono a su hija Juana, jurando públicamente que era ella era su hija legítima.
Isabel había cometido un acto ilegal, Enrique IV tenía la excusa perfecta para poder de nuevo acosar a su hermana que se había ganado el favor de la pequeña nobleza castellana. Además consiguió la excomunión de los contrayentes. Isabel y Fernando eran primos y por tanto necesitaban una dispensa papal. Existiendo este grado de consanguinidad la dispensa preceptiva necesitaba el visto bueno del Rey, algo que por supuesto no se iba a dar.
Pero lo más curioso fue que el Papa Paulo II recibió una carta del Rey solicitando la autorización del matrimonio, era una falsificación. Irritado el Pontífice la negó y en poco tiempo llegó a sus oídos que la joven pareja estaba usando una bula papal falsificada. La paciencia del Papa llegó a su fin y decretó la excomunión de los futuros reyes católicos.
El futuro Papa Borgia consiguió con su influencia levantar la sanción eclesiástica y más tarde nombraría Rey Católico a Fernando II. La historia transformó otorgó también ese título a Isabel aunque esta no lo recibió. Es necesario recordar que en ese momento el Rey de Francia ha conseguido también del futuro Papa Alejandro VI el título de Rey Cristianísimo y esta fue una forma de compensar al gran valedor del Papa.
Los que serían considerados por todos como dos de los más grandes defensores de la fe católica, fueron durante un tiempo prófugos de la Iglesia. La pena de la excomunión aplicada a herejes o personas que crean un cisma cayó sobre los hombres de los futuros Reyes Católicos.



Ramsés .... dijo
Interesante artículo. No tenia idea de este dato historico.
Saludos.
24 Agosto 2007 | 02:28 PM