La Coctelera

Avalon

2 Octubre 2007

87 Curiosidades de la Historia: La guerra de Crimea, el horror no se organiza.

La Guerra de Crimea se desarrolló entre los años 1854 y 1856, pasando a la historia por muchos motivos. Supuso una nueva revolución al engranaje que sustentaba el sistema de contrapesos europeo, fue germen de las crisis que la casa Romanov, reinante en Rusia, y que ocurriría tiempo después y fue testigo del comienzo del ocaso austríaco y el nacimiento de la futura Alemania. Pero también como veremos, fue un ejemplo de falta de coordinación y de mal planteamiento.
Ya desde las luchas en las guerras Médicas entre las antiguas polis griegas y el todopoderoso Imperio Persa cualquier excusa es buena para declarar una guerra. La ambición y el ansia expansionista siempre estarán buscando cualquier recoveco, y esto fue lo que hizo el Zar de todas las Rusias.
En el Siglo XVIII estaba claro el desmoronamiento paulatino del Imperio Otomano. A diferencia de las potencias europeas su nivel de modernización había decaído y los tiempos de esplendor de la ciencia musulmana durante la Edad Media habían pasado a mejor recuerdo. No era de extrañar que pronto los países dominantes del viejo continente pusieran sus ojos en sus territorios. Tras la caída de Napoleón, y buscando un equilibrio total entre las naciones más fuertes de Europa, había que intentar mantener al muerto con vida, por eso, en lugar de darle la estocada mortal se consideraba más beneficios para todos mantener al decrepito Imperio con vida a base de ayudas y protección.
Por ello, Francia se convirtió en guardián de los Católicos Romanos que visitaran los Santos Lugares, por su parte Rusia haría lo mismo con los Cristianos Ortodoxos. La titularidad de dos iglesias tan importantes como la de la Natividad o el Santo Sepulcro no resultaba ser en aquel tiempo un tema menor, aunaba prestigio e imagen a ojos de la opinión pública; por ello, tras unas disputas entre ambas corrientes cristianas el Sultán intervino a favor de los monjes católicos que pasaron a controlar ambos lugares sagrados. El Zar tenía así su oportunidad de actuar.
En el año 1850 Rusia no tenía una buena salida al Mar Mediterráneo, debía atravesar para ello el Estrecho del Bósforo de sus bases en Crimea y ambos lados del Estrecho estaban controlados por los turcos. Una guerra expansiva le daría el control total sobre el Mar Negro, también podría ser la oportunidad para anexionarse territorios como Moldavia o Valaquia en poder otomano.
No de extrañar que el Zar Nicolás I actuara rápido entrando en territorio turco con la excusa de ayudar a las comunidades ortodoxas, además creía en la no intervención de las demás potencias por su ayuda durante las revoluciones liberales de 1848 donde Rusia acudió en ayuda de estos países.
Tras varios intentos negociados los demás Inglaterra y Francia no vieron más salida que declarar la guerra a Rusia y enviar tropas a la zona del conflicto.
No se puede decir que Napoleón inventase los trámites burocráticos pero sí que los perfeccionó, una administración eficiente era sinónimo de productividad en todos los ámbitos y el militar no era una excepción. Cuando las tropas inglesas y francesas desembarcan en territorio ruso deciden tomar un puerto cercano a Sebastopol, en Crimea, para operar más eficazmente desde él. Rápidamente emprendieron camino hacia Sebastopol, verdadera plaza fuerte, sin percatarse que sus mochilas estaban en los barcos de carga, barcos de carga que no tenían intención de volver hasta pasados seis meses. Abrumados por tal incompetencia logística, los soldados británicos y franceses estuvieron seis meses sin poder cambiarse de ropa, durmiendo con ella húmeda, como consecuencia de esta situación murieron más soldados por las enfermedades que por las balas rusas. El primer error se basó en un nuevo sistema de transporte, antiguamente un soldado jamás se hubiera separado de su mochila, pero lo peor estaba por llegar.
Como en toda guerra con Rusia apareció el General Invierno, la nueva era de la organización militar que tanto se cacareaba desde el Estado Mayor, hizo que los soldados no llevaran ropa de abrigo, según los mandos eso sería algo que en el momento adecuado se proporcionaría. El primer diciembre de la guerra permanecían retenidos en suelo ruso 9000 de los 12000 capotes fabricados, lo que provocó la muerte por congelación de algunos soldados, el motivo para no repartir más rápidamente el material eran las solicitudes administrativas que debían ser cumplimentadas con cada petición lo que convertía la lista de espera en un montón interminable de papeles, todo para evitar que un soldado tuviera por error dos capotes.
No fue único el problema con los capotes, los sacos de dormir llegaron a Rusia sin la paja necesario para usarla de relleno, con lo que prácticamente no servían de abrigo, lo que también se tradujo en la muerte de los caballos por la falta de forraje, seguía en vigor la mentalidad de las guerras de la Europa occidental donde un ejército podía abastecerse, o saquear normalmente, las poblaciones conquistadas.
Los demás fallos en equipación de los soldados británicos sólo podrían entenderse si el encargado de los mismos fuera el propio Nicolás I. El número de botas fabricado no se correspondía con el número que calzaban los soldados, al ser estas más pequeñas era literalmente imposible calzarse por lo que tuvieron que recurrir a robárselas a los soldados enemigos o compañeros caídos. Parece irónico aquellos que tuvieron que robar las botas fueron los que corrieron mejor suerte, la baja calidad de las suelas hacía que en el barro esta se desprendiera por lo que aquellos soldados que las usaban terminaban a las pocas semanas recorriendo el fango en calcetines.
Lo increíble de todas estas historias es que Inglaterra y sus aliados consiguieran en dos escasos años vencer a Rusia. Y no ocurrió antes la rendición por la cabezonería del Zar que constantemente se negaba a aceptar su derrota. Aunque el estratégico puerto de Sebastopol cayó en septiembre de 1855, los rusos no cedieron en la lucha hasta que Austria amenazó con declarar la guerra a Rusia.
La guerra de Crimea fue un desastre en cuanto a organización e intendencia, pero sobre todo fue un drama humano, el ejemplo más claro fue la llamada “Carga de la Brigada Ligera”, la caballería británica atacó por un error en las órdenes a una masa de cañones rusos en lugar de otros que partían en retirada; en campo abierto y sin obstáculos se produjo una auténtica carnicería, de 600 jinetes no sobrevivieron ni siquiera 200.
Hechos como este y los anteriormente descritos nos hablan de lo absurdo que resultó esta guerra, como en el fondo son casi todas las demás.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

gata

gata dijo

eu quero o de moldavia

24 Abril 2009 | 02:11 PM

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