89 Curiosidades de la Historia: El destino del Delfín.
La suerte del Delfín.
Quizás el caso más conocido de impostura real y conocido sea el de la princesa Anastasia.
Tras la revolución comunista de octubre de 1917, el nuevo gobierno ruso había planeado un proceso público con el que depurar responsabilidades sobre el Zar. La idea primigenia sería que el encargado de todo el procedimiento fuera León Trotsky. La familia Romanov, mientras tanto, permanecía prisionera en los Urales, en Ekaterinburg a la espera del juicio contra Nicolás II. Para sus desgracias surgieron imprevistos, en el verano de 1918 las contrarrevolucionarios del ejército blanco amenazaban con tomar la ciudad y liberar a la familia imperial. Ante esta situación se ordenó su inmediatamente ejecución, posiblemente por orden de Yakov Sverdlov. Precisamente la ciudad donde se realizó la ejecución pasó a llamarse Sverdlov en honor este dirigente nacido allí.
Para impedir que se convirtieran en mártires no se anunció oficialmente su muerte y sus cuerpos fueron enterrados en el bosque. No obstante toda Europa conocía ya su terrible destino y se empezó a correr el rumor de la supervivencia de algún hijo de Nicolás II. Así fue como un día de 1920 las autoridades encuentran a Ana Anderson apunto de suicidarse en el río Spree de Berlín. Totalmente desorientada y hablando en ruso presentaba múltiples cicatrices fue internada durante dos años en una institución mental hasta que un buen día descubre su gran secreto, dice ser la Gran duquesa Anastasia a la que todo el mundo creía muerta.
Parientes de la familia Románov creen la historia a pies juntillas, otros en cambio lo consideraban una gran farsa para poder exigir una indemnización al gobierno de la URSS. Finalmente fallece en 1984. Años más tarde se encuentran los cuerpos de Alexia y Anastasia en un lugar diferente a donde estaban enterrados el resto de su familia. Las pruebas de ADN son concluyentes, Anna Anderson no era Anastasia y podía ser miembro lejano de la familia Romanov.
En esta conocida historia el objetivo de la supuesta gran duquesa Anastasia no era conseguir el trono ruso, su condición de mujer y la existencia de varios pretendientes varones como Nicolás Romanovich, jefe de la Casa Romanov pero que acepta el fin de la monarquía rusa tras la renuncia al trono de Miguel IV. En el caso del desaparecido delfín de Francia si se quería recuperar la línea dinástica y el trono.
El 27 de marzo de 1785 nace París el segundo hijo varón de Luis XVI y la austriaca María Antonieta con el nombre de Luis. Tras la muerte de su hermano mayor se convirtió en delfín de Francia y por lo tanto heredero al trono francés.
Tras el comienzo de la Revolución, Luis XVII al intentar huir del país es apresado junto con su esposa e hijos en la prisión del Temple en París. Era el año 1792 y el pequeño Luis contaba con 7 años, aunque su padre fue el año siguiente guillotinado junto con su madre los revolucionarios no se atrevieron a pasar por la picota a un niño de tan corta edad. Mientras tanto los monárquicos los proclamaban como Rey con el nombre de Luis XVII.
Tras pasar más de un año en prisión donde estuvo al cuidado de un zapatero llamado Antoine Simon que según las fuentes de la época trataba bastante mal al pequeño infante. Tras las terribles condiciones que tuvo que soportar comenzaron a hacer mella en su salud y así el 10 de Agosto de 1795 muere en prisión.
El misterio y secretismo que envolvía su muerte, al igual que la de Anastasia, dio pie a toda clase de leyendas, con el tiempo no tardaron en aparecer personas que decían ser Luis XVII, quizás el más conocido sea Karl Wilhelm Naundorff.
De las casi treinta personas que proclamaron ser el delfín de Francia, destaca la historia del relojero prusiano Karl Wilhelm. En 1824 dio a conocer sus aspiraciones por lo que fue encarcelado durante 4 años. Ya en 1831 publicó sus novelas e intentó sin éxito reunirse con su supuesta hermana, María Teresa, a la que se le había permitido salir del país después de un largo presidio.
Con la monarquía restaurada en Francia, acude a París para reclamar la herencia de su padre con su hermana y librar una batalla judicial contra otro pretendiente, el Duque de Richemont. Por todo ello fue expulsado de Francia y pasó a vivir a los País Bajos donde murió en 1845.
Con su muerte sus herederos siguieron litigando, en 1851, 1874 y 1910 acudieron de nuevo a los tribunales franceses y el Senado en busca de limpiar el nombre de Luis XVII. Hoy en día todavía sigue su último descendiente intentando hacer valer sus derechos dinásticos. Cuando Karl Wilhelm Naundorff fue enterrado se inscribió en su tumba el nombre de Luis Carlos de Francia, tras varias presiones el epitafio de la lápida fue retirado.
Pero como se decía antes hubo más supuestos Luis XVII. Eleazar Williams (1789-1859) había nacido en Caughnawaga (Canadá), durante un tiempo ejerció como misionero cristiano y se estableció en la zona donde habitaban las tribus iroquesas ya que su madre pertenecía a esta tribu. Hacia el año 1839, sin haber salido jamás de América comenzó a sostener ser que él era en realidad Luis XVII.
Todas estas conjeturas llegaron a su fin cuando en el año 2000, un grupo de expertos comparó los restos de los descendientes franceses de Luis XVII con un supuesto corazón disecado perteneciente a él. Con las pruebas científicas en la mano se pudo demostrar que Luis XVII murió en el temple.
La discusión sobre quien debería reinar en Francia ha carecido desde hace muchos años de sentido, Francia es una república estable y pocos son los monárquicos que aún quedan en el mismo. No obstante los legitimistas consideran siguiendo las normas de sucesión vigentes de la época como la ley sálica, a Luis Alfonso de Borbón, Duque de Anjou y también pretendiente al trono de Navarra.


