91 Curiosidades de la Historia: ¿Quién es el padre del heredero?
Este hecho dio lugar a la Primera Guerra Carlista, cuando las tropas leales al infante Carlos principalmente en Navarra y el País Vasco se alzaron en armas. Mientras esto sucedía, la madre de la futura Reina se casaba en secreto con el sargento Agustín Fernando Muñoz y Sánchez, el 28 de Diciembre d 1833, unos meses después de la muerte de su marido. Se puede imaginar fácilmente el escándalo que supuso. 7 años después debería exiliarse tras entregar la regencia a Espartero.
Con semejante inestabilidad en el país, la pequeña Isabel II fue declarada mayor de edad con trece años. Tres años más tarde, se casaba con su primo Francisco de Asís de Borbón, una boda consensuada internacionalmente porque no se iba a permitir que un matrimonio rompiera el equilibrio europeo. Desde el principio la relación fue realmente mala, para muchos historiadores el Rey era homosexual y existe la leyenda, no confirmada, pero no deja de estar muy extendida, que comentando la noche de bodas Isabel II exclamó “¿Qué pensarías tú de un hombre que la noche de bodas tenía sobre su cuerpo más puntillas que yo?”.
Las infidelidades de la Reina fueron de sobra conocidas, extraña por tanto que no perdonara jamás a su madre por su matrimonio morganático (entre personas de rango social desigual) siendo ella tan liberal en sus relaciones afectivas. De hecho llegó a tener 10 hijos aunque se podrían incluir dos embarazos más que terminaron en aborto. De esos 10 hijos, los estudios más reciente atribuyen sólo dos a su marido legal y de ellos sólo la Infanta María de la Concepción llegó a vivir varios meses.
De su séptimo embarazo nacería el deseado heredero varón, después de dos Guerra Carlistas parecía que se cerraba ya una herida. Eso no impediría que años más tarde estallara una tercera.
El día 28 de Noviembre de 1857 21 salvas de cañón anunciaban la noticia esperada por todo Madrid. A los gritos de viva el príncipe se unieron también los de “¡Ha nacido el Puigmoltejo!”. El mote del heredero tenía una explicación, en ese momento todo el mundo consideraba al nuevo príncipe de Asturias hijo de Enrique Puigmoltó, y no de Francisco de Asís. La convivencia de la Reina con su amante era la comidilla de toda la capital del reino, pero el deseo de un hijo varón que pusiera fin a la sangría carlista bien podía hacer pasar por alto la identidad del padre.
La relación entre el Rey y la Reina jamás fue muy buena, Isabel II disponía de una larga legión de amantes entre militares, aventureros y playboys de la época. Quizás fuera esto lo mejor que le podía pasar a su descendencia, después de todo los hijos de los reyes tenían nada menos que 8 veces seguidas los apellidos Borbón y Borbón, los sucesivos matrimonios consanguíneos de la familia real habían producido una degeneración de los hijos sin precedentes. No debemos olvidar el caso de Carlos II (el hechizado), por este mismo problema de consanguinidad extrema nació raquítico, enfermizo, no podía resistir los viajes y lo peor de todo y que ocasionó una Guerra de Sucesión, estéril.
No obstante, aunque Francisco de Asís no apreciara excesivamente a su mujer, no consentiría tan alegremente las infidelidades. El primer niño varón de la pareja murió a las pocas horas y todo Madrid sabía que el padre seguramente era el Marqués de Bedmar, tanto es así, que la Gaceta de Madrid (antiguo Boletín Oficial del Estado) tuvo que emitir un comunicado para desmentir supuestas informaciones inventadas sobre “hechos absurdos”, aunque en ningún momento menciona a los Reyes ni los hechos. En un informe enviada a París, el embajador de Francia en Madrid contaba como el Rey había ordenado al pintor Federico Madrazo retratar la cara del niño y así buscar al verdadero padre.
El siguiente hijo varón si parece ser de Francisco de Asís, aunque lamentablemente falleció a los cinco minutos por los problemas antes mencionados. Con la primera hija de la Reina que llegó a la vida adulta, la Infanta Isabel (La Chata), no hay casi dudas, ni siquiera para el Rey pues era hija del comandante José Ruíz de Arana. Uno puede entender fácilmente en lo que se había convertido la corte, no es de extrañar por tanto que nueve grandes de España no asistieran al bautizo de la infanta, nadie quería existir a semejante espectáculo.
Cuando las burlas hacia la familia real no podían ya ir a más, fueron. En otro embarazo de la Reina las risas se extendían ya por todo el país, el Rey consorte estaba en París y el favorito de la Reina Enrique Puigmoltó fue nombrado en agradecimiento Vizconde de Miranda. En aquella época gobernaba Ramón de Narváez, un general que asistía atónito al espectáculo que se vivía en palacio, no es de extrañar que amenazara con presentar su dimisión sino desterraba al querido de la Reina, cosa a la que esta se negó.
Sólo la intervención de la Iglesia y la prohibición de recibir comunión sino entraba en razón consiguieron convencer a la Reina. En 1860 el padre del futuro Alfonso XII abandonaba palacio rumbo a Valencia, esto propició la vuelta de Francisco de Asís de Francia para cubrir las apariencias.
Fruto de todo esto Isabel II no fue nunca una Reina muy popular, siendo destronada en la Revolución de 1868 que traería consigo la llegada al trono de Amadeo I de Saboya y posteriormente la primera República, mientras tanto, exiliada a la Reina en París se separa de su marido y abdica a favor de su hijo Alfonso XII. Nunca más volvió la Reina a intervenir en política hasta su muerte en la capital gala el 9 de Abril de 1904.


