La Coctelera

Avalon

9 Abril 2008

92 Curiosidades de la Historia: La hambruna irlandesa

Desgraciadamente sobran en la historia ejemplos de terribles carestías que provocaron la muerte por inanición; desde la República romana, pasando por las cíclicas y mediáticas hambrunas de África o las que han sacudido China prácticamente en cada siglo. Los aumentos extraordinarios de población en sociedades que aún no están preparadas para producir los alimentos necesarios han sido los causantes de estos devastadores hechos en países poco desarrollados, pero no debemos olvidarnos de los ocasionados por la política.
Dos historia son de sobra conocidas. El primero ocurrió en Ucrania entre los años 1932 y 1933, el régimen stalinista y su política de colectivizar la producción agrícola ocasionó entre dos y diez millones de muertes dependiendo del país de donde provenga las fuentes. La “Holodomor”, también sacudió a Kazajistán, donde al igual que en Ucrania, cientos de personas yacían muertas en las calles.
En la misma línea de reformas sociales y económicas, Mao Zedong, padre de la China comunista, inició “El gran salto adelante” en la década de los 50. Millones de chinos fueron obligados a dedicar su tiempo a la producción de acero para la fabricación de maquinaria pesada, también se tomaron otras medidas absurdas como eliminar los pájaros que se comían el grano que ya comenzaba escasear lo que a su causó plagas de insectos. El resultado de este experimento fue la muerte de entre 20 y 30 millones de personas, aunque durante esos años China no emitió estadísticas demográficas aunque sí de producción agrícola previamente falseadas, hasta el año 1964 China no fue capaz de recuperar los niveles anteriores de producción.
Quizás más desconocida pero con unas importantísimas repercusiones fue la sucedida en Irlanda a mediados del siglo XIX. Es necesario en primer lugar explicar ciertos hechos que contribuyeron al gran desastre demográfico. Nos remontamos al año 1171 cuando Enrique II desembarca en Irlanda e invade la isla, los sucesivos gobiernos ingleses implantan el régimen feudal en los nuevos territorios conquistados. Estos cambios en la estructura social fueron más o menos aceptados, no ocurrió lo mismo con la reforma anglicana. El pueblo irlandés no toleró sustituir al Papa de Roma como cabeza de la cristiandad por el rey Enrique VIII. Molesto con las revueltas y el descontento reinante ordenó confiscar las tierras a los rebeldes y entregárselas a los súbditos leales a la nueva confesión o aquellos que de forma demostrada cambian de bando.
Pero lo peor estaba aún por llegar. En 1653 Oliver Cromwell reconquista para la nueva república inglesa la isla de Irlanda, la cual había permanecido leal a Carlos I a cambio de conseguir nuevos derechos para los católicos de la isla. Como represión por el apoyo a la causa de los Estuardo, se aprueban una serie de leyes que endurecen aún más la vida de los católicos. A partir de este momento, nacen en Irlanda en las pequeñas fincas; con la reforma de Cromwell los anglicanos irlandeses al morir, trasladan la titularidad de sus tierras al completo al hijo primogénito, similar a nuestro mayorazgo, en cambio los católicos tienen que dividir la tierra entre todos sus hijos, comienza así la atomización de las haciendas.
Nos encontramos a partir de ese momento con dos tipos de campos, los latifundios de los protestantes y las pequeñas fincas de los católicos. Los primeros crían ganando y diferentes tipos de cereales, los otros se dedican al monocultivo. La salvación para las familias numerosos irlandesas fue la llegada de la patata. Recién llegada de América triunfó en pocos años, crecía en los terrenos que siempre habían tenido fama de poco productivos, lo hacía de forma muy rápida, aportaba un gran valor nutritivo y además tenía buen sabor; una bendición para el campo irlandés.
No obstante, desde el siglo XVIII hasta la gran hambruna de 1845 el campo sufrió malas cosechas que se llevaron la vida de miles de campesinos. De cualquier forma, lo peor estaba aún por llegar. A mediados del siglo XIX Irlanda estaba ya superpoblada, 8 millones y medio habitaban en la isla Esmeralda, la mayoría de ellos subsistían con sus monocultivos de patata tras pagar impuestos. En 1830 arribó a la isla un hongo unicelular llamado phytophthora infestans, más conocido como roya o tizón tardío. En contacto con las patatas estas se convertían en una pasta blanca gelatinosa y de mal olor. Cuando el tubérculo era atacado por el hongo, no servía y como alimento ni para la siembra del siguiente año.
Aunque atacó toda Europa, Irlanda fue la zona más castigada del viejo continente. En primer lugar porque la población más desfavorecida sólo cultivaba este alimento y además, no existía diversidad genética, todas las patatas eran susceptibles de terminar enfermando. Desde el otoño de 1845 hasta 1851 los estragos de la hambruna se dejaron sentir y jamás volvería Irlanda a ser la misma.
La An Gorta Mór como se conocía en gaélico a la Gran Hambruna causó en menos de tres años más de un millón de muertos, es decir casi el 12% de toda la población. La muerte por inanición es quizás de las más terribles y dolorosas así que ahorraré detalles. Los primeros incapaces de resistir la falta de alimento fueron los niños y los ancianos, los adultos no tuvieron mejor suerte, la isla fue asolada al mismo tiempo por otro tipo de enfermedades relacionadas con la alta mortandad, tifus, disentería o el cólera asiático.
La catástrofe humanitaria podía sin duda haberse evitado, aunque a toro pasado es muy fácil hacer tal afirmación. Desde luego, la respuesta de las autoridades británicas, lejos de de paliar el sufrimiento de la población constituyó un cúmulo de negligencias de una magnitud tan considerable que la situación se agravó más aún. El primer ministro sir Robert Peel repartió al inicio de la hambruna maíz importado de la India, una vez agotado, lo cual ocurrió en días, se dio por terminada la operación. Para crear empleo se ordenó la construcción de carreteras y otro tipo de obras públicas, el resultado fue que los campesinos que aún estaban con fuerzas para trabajar dejaron los campos por el sueldo remunerado, no era desde luego en ese momento la mayor necesidad. Con la llegada de John Rusell al gobierno la situación continuó deteriorándose, el aumento de impuestos para los terratenientes protestantes causó disturbios y violencia en la isla, 16.000 soldados fueron desplegados en la zona, su gasto en mantenimiento fue sufragado con el cierre de los comedores sociales que proveían de sopa a tres millones de irlandeses. Mientras tanto, Irlanda seguía exportando alimentos a Gran Bretaña, 40 barcos cargados de harina, lácteos, aves o carne zarpaban de puertos como el de Dublín. Con esa comida, podría haberse alimentado a 18 millones de personas, el doble de la población de irlandesa. Nacía así un sentimiento antibritánico y soberanista que vería su culminación con la independencia en 1919.
Aún con todo, en el último período de la crisis, las cosas desde Londres se veían con optimismo ,hambre y las enfermedades remitían, la venda de sus ojos parecía impedirles ver la realidad. Los puertos irlandeses comenzaron a llenarse de miles de campesinos famélicos que buscaban huir del hambre hacia los Estados Unidos y Canadá. Además, la gran cantidad de muertos suponía menos bocas que alimentar, la superpoblación había llegado a su fin y de los 9 millones de habitantes previstos para 1851, al final de la hambruna había poco más de 6. En los sucesivos años, debido a la situación económica y social heredada de este período, la población irlandesa siguió creciendo en otros países, especialmente Estados Unidos debido a la diáspora irlandesa, mientras que en Irlanda aún hoy en el siglo XXI viven apenas cuatro millones y medio de personas.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

fullofgrace

fullofgrace dijo

Me encanta su blog!! ahí te dejo el mío, para cuando quieras echarle un vistazo
saludos
http://lascrestasdelosbeciberris.blogspot.com/

17 Abril 2008 | 05:20 PM

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