94 Curiosidades de la Historia: La isla de Gorée
Durante cinco terribles años permaneció totalmente operativo el campo de exterminio alemán de Auschwitz. En esos años miles de seres humanos fueron masacradas cerca de un millón trescientas mil almas humanas. Los campos de concentración nazis son hoy símbolo un símbolo de la maldad a la que es capaz de llegar en algunos momentos la humanidad, como el ser humano puede llegar a degradar de tal manera a sus semejantes que desprecie su bien más preciado que es la vida.
Antes de asistir a la creación de Auschwitz, Mauthausen o los gulags rusos existió frente a la costa de Senegal una pequeña isla de escasas dimensiones, 900 metros de largo por 300 de ancho, de la que se calcula partieron 20 millones de esclavos rumbos a las colonias americanas como mano de obra barata. No es de extrañar por tanto que se conozca a la isla de Gorée como la puerta del infinito dolor.
Durante más de tres siglos, la isla de Gorée fue uno de los más importantes mercados de esclavos del mundo. Desde ella se aprovisionaron miles “XXXX” de mercancías humanas para ser transportadas al Caribe, los Estados Unidos y Brasil principalmente. La isla fue descubierta en el año 1444 por los portugueses, que fueron los primeros en usarla para almacenar esclavos a la espera de ser enviados al Nuevo Mundo. En 1617 pasa a manos holandeses que aumentan y aumentan aún más los intercambios comerciales. Finalmente termina siendo conquistada por los franceses tras varias luchas con los ingleses por el control de ciertos enclaves estratégicos de la costa. La isla, deja de tener su uso como mercado de esclavos con la abolición de esta execrable institución por parte de Francia en el año 1848
Desde la llegada de los primeros portugueses, comenzaron a cerrarse los primeros pactos con los líderes locales de la zona. Estos se comprometían a capturar y vender a los comerciantes occidentales los futuros esclavos que fueran capaces de capturar, siendo las primeras presas las de sus clanes rivales, aunque lamentablemente con el tiempo, también cazaron a su propia gente.
Durante su época de apogeo, millones de hombres, mujeres y niños fueron secuestrados de sus aldeas en el continente y trasladados a la isla donde los negreros comerciaban con esta mano de obra barata. Dentro de la isla existían las casas e esclavos. Aquí fueron apiñados en minúsculas celdas durante días sin posibilidad de ver la luz del Sol, los que sobrevivían eran vendido lo más rápido posible para no ver devaluado su valor, pues la enfermedad terminaba haciendo mella en todos al convivir en una situación de insalubridad total. Prueba de ello fue el brote de peste que diezmó la isla en el año 1799.
En las casas de esclavos por norma general se procedía a separar a las personas capturadas dependiendo de su sexo y edad. La sala para hombres y mujeres estaba especialmente pensada para que los futuros esclavos recuperan peso. En el extremo se encontraba la sala de niños, de esta forma los llantos de los niños no podían perjudicar la salud de sus madres, sin duda una macabra psicología.
El valor de los esclavos fluctuaba en el tiempo. Dependiendo de las necesidades de cada época las cantidades pagadas variaban, no obstante siempre resultó ser un fructífero negocio. Las mujeres tenían un precio superior al de los hombres, no sólo podían trabajar sino que además podían producir otros esclavos, era la degeneración total del ser humano al estado de los animales. Para todos los esclavos eran fundamental su dentadura porque esta era sinónimo de salud, a las mujeres además se le realizaban mediciones del busto. Todos los hombres debían tener un peso mínimo de 60 kilos, hasta alcanzarlo permanecían encerrados mientras el comerciante dueño de la casa de esclavos intentaba que ganara peso. En cuanto a los niños, se valoraba su fortaleza y posibilidades de crecimiento, las adolescentes vírgenes eran las más cotizadas de todo el mercado.
En el lugar más céntrico de la isla se encontraba una escalinata donde se realizaban las subastas. Antes de ella, todo futuro comprador tenían derecho a comprobar las características de los esclavos y sus condiciones físicas, la forma de manipularlos era semejante a la del ganado, pero aún así los exámenes eran concienzudos, no todos los esclavos aguantaban el viaje hacia América y era importante comprar a los mejores.
Los esclavos que no pudieron ser vendidos tenían un destino aún peor que sus semejantes, si estaban enfermos o su precio en el mercado no merecía continuar con su alimentación eran arrojados al mar en una zona llena de tiburones por la abundancia de alimento.
Los veleros europeos arribaban a las costas de Gorée con dinero para comprar esclavos, estos serían más tarde vendidos en las plantaciones americanas de café, caña de azúcar o algodón. Cargados de materias primas regresarían a Europa donde venderían estos productos. La triangulación comercial y el aprovechar cada viaje para transportar algo originaron alguna de las mayores riquezas que todavía hoy se mantienen.
Por las estimaciones realizas recientemente, en la isla perecieron seis millones de esclavos a la espera de ser embarcados. Con toda seguridad un número aún más superior falleció durante el viaje. Aún hoy en día debemos seguir avergonzándonos al ver a países como Mauritania seguir consintiendo estas prácticas, todavía en este país del noroeste africano los hijos son obligados a continuar con el trabajo de sus padres a cambio de sustento sin ningún derecho, ni siquiera han cambiado las formas de uno de los mayores actos criminales de toda la historia de la humanidad.



