La Coctelera

Avalon

13 Agosto 2008

98 Curiosidades de la Historia: La historia de Alfonso y Ena

Un 17 de Mayo del año 1886 venía al mundo Alfonso XIII, meses antes había muerto su padre sin llegar a conocerlo víctima de la tuberculosis. El hijo póstumo de Alfonso XII vivió el desastre el 98 sin haber llegado aún al poder, tuvo que esperar a 1902 para con 16 años ser declarado mayor de edad y asumir las funciones constitucionales del Jefe de Estado.
No tardía mucho Alfonso XIII en ser requerido para ejercer sus deberes como soberano de los españoles entre los que se encontraban uno muy importante, casarse. Y la cuestión resultaba de vital importancia, su padre había muerto con 27 años, sus otras dos hermanas María de las Mercedes y María Teresa habían fallecido con 24 y 30 años respectivamente, parecía como si existiera un componente hereditario en la frágil salud de los Borbones. Ante este panorama urgía la llegada de sucesores, el Siglo XVIII vio la llegada de la Casa Borbón al trono español tras la muerte sin descendencia de Carlos II y la consecuente Guerra de Sucesión, en el XIX la muerte sin descendiente varón de Fernando VII trajo consigo las Guerras Carlistas de las que aún a principios del Siglo XX quedaban rescoldos, debía evitarse que el nuevo Siglo hiciera renacer de nuevo los viejos fantasmas de las Guerra Sucesorias.
El 17 de mayo de 1904 coincidiendo con su 18 cumpleaños una comisión de diputados felicitó al Monarca recordándole de paso la urgencia de su boda y negándose éste en rotundo a una boda que no fuera por amor. En aquella época lo habitual eran los noviazgos entre la realeza previos a que los futuros contrayentes se conociesen siquiera. Por este motivo desde hacía tiempo se estaba trabajando en buscar una buena candidata para el Rey.
Desde el principio se establecieron dos caminos. Por un lado el marcado por la madre del Rey y hasta hacía poco Regente María Cristina de Habsburgo, partidaria de encontrar una princesa alemana como ella, con lazos familiares y católica. El Gobierno en cambio se decantaba más por buscar una inglesa que acercara a España a la primera potencia mundial en ese momento.

Como la Reina Madre llevaba tiempo intentando ser apartada de la vida política su opinión tuvo muy poco peso. El entonces Ministro de Exteriores el Marqués de Villaurrutia eligió como futura reina de España a la princesa Patricia de Connaught, nieta del rey Eduardo VII. En un viaje oficial a Inglaterra programado para tal efecto, Alfonso conoció a la princesa. Lamentablemente esta se hallaba locamente enamorada de otro por lo que la relación no pudo prosperar. Habría que sumar a esto el hecho de que Alfonso XIII no era especialmente agraciado, a diferencia de su padre, él había heredado los rasgos de su madre, la cuál era muy poco atractiva.

Tras este pequeño o gran traspiés depende como se mire, Alfonso fue el invitado de honor de una cena de gala en el palacio de Buckingham, allí conoció a Victoria Eugenia de Battemberg, nieta de la reina Victoria y sobrina de Eduardo VII. Como su padre se había casado con una condesa ella carecía en ese momento de tratamiento de Alteza Real, nada que no pudiera solucionarse más adelante. Ena para los amigos, tenía los ojos azules y el pelo prácticamente blanco además de ser muy agraciada de cara, tras los primeros contactos en la cena comienzan a cartearse.
No pondremos en duda el amor a primera vista que pudo sentir Victoria Eugenia por Alfonso XIII, desde luego no se puede negar que era lo que se llama un buen partido. De golpe, Ena podría encontrarse no sólo con recuperar el honor de su familia maltrecho tras la boda de su padre con su madre, sino que además optaría al título de Reina de España. Pero como siempre en los matrimonios de Estado se organizaron dos bandos, los que apoyaban la relación y los que intentarían a toda costa ponerle trabas. Gracias a la campaña orquestada por el ABC Victoria Eugenia era ya la candidata favorita por los españoles, en cambio el Ministro de Exteriores no olvidó con facilidad la humillación de Patricia de Connaught y mandaba constantemente informes en contra de la nueva novia del Rey. La madre y la hermana del Rey estaban también en contra de la relación, suspiraban porque Alfonso entrara en razón y realizara una gira por Austria y Alemania en busca de una princesa católica. Y es que el mayor fallo de Ena no era que no tuviera el suficiente rango real o que era portadora de la hemofilia (algo que traería gravísimas consecuencias en la saluda de sus descendientes) sino el hecho de ser protestante.
Pero el Rey seguía en sus treces, hasta Madrid tuvo que trasladarse el hermano mayor de la novia para formalizar el noviazgo. Por fin los novios volvieron a verse tras aquella primera cita en el palacio de Buckingham, esta vez la pareja se encuentra en San Sebastián. Alfonso solicitó entonces formalmente a la madre de la novia la mano de su hija y le regaló a ésta una joya de gran valor, un corazón de rubíes rodeado de unos brillantes de gran valor.
Ahora venía la parte más dura, Ena vuelve a separarse de Alfonso y se traslada a Francia, concretamente al Palacio de Versalles, ahí recibe la catequesis para poder confirmarse y convertirse al catolicismo. Un obispo inglés se encarga de la tarea y la ceremonia tiene lugar el 7 de marzo en ausencia de cualquier miembro de la Casa Real inglesa por estar ante una abjuración de la fe anglicana. Quien en cambio no tuvo más remedio que asistir fue el jefe del Gobierno español en ese momento, Segismundo Moret, un masón reconocido que cumplió no obstante con sus obligaciones. A la nueva católica se le añadió el nombre de Cristina para intentar calmar el enfado de su suegra, quien seguía sin aceptar a la inglesa.
Con Victoria Eugenia ya preparada para ser Reina de España, Eduardo VII le concede el tratamiento de Alteza Real y título de Princesa, pero en cambio por adjurar de la Iglesia de la Iglesia de su patria no recibió dote alguna y por supuesto, su nuevo status no le permitía obtener derechos sucesorios al trono de Inglaterra, después de todo la concesión no era más que una formalidad para la boda.
Comienzan así los preparativos de la gran boda real, un acontecimiento que situará a Madrid en el centro informativa de toda Europa. No era una boda de un simple heredero al trono, sino que el contrayente era el mismísimo Rey de España, como consorte, la que entonces presumía ser la princesa más bella de Europa. Sin con todo esto la expectación era máxima, había que sumar a todo lo dicho el seguimiento que por parte de la prensa se había realizado del noviazgo, como consecuencia de ello muchos españoles se sentían identificados con la pareja.

Entre los invitados a tan alto acontecimiento se encontraban representantes de las principales Casas Reales europeas. Por parte de Inglaterra asistiría el futuro Rey Jorge V, entonces Príncipe de Gales, el heredero al trono del Imperio Austrohúngaro Francisco Fernando, la familia Real de Baviera, el Gran Duque de Rusia y los herederos de Portugal, Bélgica o Mónaco entre otros. Todos tuvieron que alojarse en las mansiones de diferentes nobles madrileños o empresarios al tener en aquella época Madrid solamente un hotel en toda la ciudad. El Conde de Romanones organizó a las grandes familias de la zona para surtir de alojamiento a los invitados.
El momento estelar del día sería el desfile del cortejo nupcial, algo inédito hasta la fecha. De esta forma aunque el pueblo llano no pudiera acceder a la Iglesia de los Jerónimos podría saludar y felicitar a los nuevos Reyes al paso de las carrozas. Y no sólo Alfonso y Ena desfilarían, soldados y caballos con sus vestidos de gala y también Grandes de España en impresionantes carrozas.
El recorrido incluía buena parte de la capital de España, desde la Iglesia hasta el Palacio Real. Al paso por la Calle Mayor, uno de los tantos ramos de flores arrojados al paso del cortejo desde el cuarto piso del número 88 contenía en su interior una desagradable sorpresa, dos bombas de fulminato de mercurio con ácido sulfúrico en su interior altamente explosivo. Mateo Morral, un anarquista catalán, llevaba días preparando minuciosamente el atentado pagando incluso 25 pesetas de la época por la habitación. Pero el destino quiso que sus planes no se cumplieran, al arrojar la bomba desde el balcón ésta se golpeó contra el tendido del tranvía y salió desviada hacia el público en lugar de hacia la comitiva. El balance final arrojó 24 muertos y 104 heridos muchos de ellos parte del séquito. Milagrosamente y pese a la violencia de la explosión los Reyes salieron indemnes.
La nueva Reina de España estaba horrorizada, su impoluto vestido blanco estaba totalmente manchado con la sangre de las víctimas, el Rey en cambio intentó controlar la situación de desconcierto creada y ordenó al chófer continuar hacia Palacio sin acelerar el ritmo. Como es lógico el banquete nupcial fue suspendió aunque si continuaron las corridas de toros programadas.
Por el otro lado, Mateo Morral consiguió huir de Madrid hasta Torrejón de Ardoz donde fue reconocido por varias personas. Un guarda de seguridad de nombre Fructuoso Vega consiguió detenerlo pero tras una lucha entre los dos hombres de camino al cuartelillo, Mateo disparó hiriendo de muerte al guarda, acto seguido decidió suicidarse. Posteriormente, los demás implicados en el intento de magnicidio entre los que se incluían José Nakens, un conocido periodista republicano hasta la médula, fueron encarcelados y más tardes indultados por el Gobierno de Antonio Maura.
Tras el nacimiento de sus siete hijos la pareja comenzó a distanciarse aunque no llegaron a separase mientras permanecen en el trono, algo muy típico en una España tan tradicional. Además de los continuos escarceos de Alfonso, buena prueba de ello son los tres hijos extramatrimoniales, el Rey llegó a mantener incluso una relación con una prima de Ena.
Cuando se conocen los resultados de las elecciones municipales del 12 de Abril de 1931, Victoria presiona a su marido para abandonar el país. Teme que la situación termine precipitando los acontecimientos y puede desembocar en su arresto y posterior fusilamiento como había ocurrido en Rusia con los Zares, donde el propio Alfonso XIII hizo cuanto estuvo en su mano a través de la diplomacia para evitarlo. Así pues, el 14 de Abril la Familia Real partía al exilio.
Su primer destino fue Francia para más tarde instalarse en Italia donde ya no había motivos para seguir manteniendo la convivencia. De vuelta a Inglaterra con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la antigua Reina de España instala su residencia Lausana, Suiza, tras ser invitada a abandonar su antigua patria al dejar de pertenecer a la Familia Real. Por su parte Alfonso pasó los últimos años de su vida en Roma, tras intentar sin éxito la restauración de la monarquía en España al lograr el General Franco la victoria en la contienda civil.
La última ocasión en que Ena y Alfonso se encontraron fue 1940 en Roma, durante el bautizo del futuro Rey de España Juan Carlos de Borbón donde Victoria actuó como madrina. Tras la muerte de su marido en 1941 regresó a España fugazmente para un nuevo bautizo, esta vez el de su bisnieto Felipe de Borbón donde nuevo ejerció de madrina. Moriría un año después en 1969 en su residencia suiza. Sus restos responsan junto a los de Alfonso XIII en el Monasterio del Escorial.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

jesus villa gutierrez

jesus villa gutierrez dijo

Entrañable y peculiar aporte.

Cuestiones que me hacen pensar es como un rey "no muy guapo" en menos de lo que se puede esperar cambia una furura reina por otra, cómo el destino o..., lo que sea, nos hace virar en la vida de la manera más insospechada.

La otra reseña que me parece relevante (por lo anecdótica) es leer que las fiesta nacional por excelencia "los toros" no se suspenden pese a la tragedia, será por lo de "pan y circo"???

Gracias Moises por hacerme pensar y repasar el papel que juegan en la historia las "casualidades".

Me gusta ampliar información y ver imágenes al respecto, para ello merece la pena pasarse por:
http://sentaditoenlaescalera.blogspot.com/2007/07/hijos-del-puebl...

Un libro sobre este anarquista:
http://books.google.es/books?id=scfW0WhzEqEC&dq=mateo+morral&sour...

16 Septiembre 2008 | 08:50 AM

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