Las dos crisis
¿Cuándo comienza una crisis de verdad? El día que quiebre un banco, justo lo que hoy ha ocurrido. ¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Qué hemos hecho mal?
En primer lugar nos encontramos ante una crisis nacional y otra internacional; la nacional se veía venir y la internacional tocaba ya.
Pero vayamos por partes e intentemos no ser alarmistas. La quiebra de Lehman brothers es importante precisamente porque es un banco muy importante, pero no deja de ser un banco de inversión con un modelo de negocio muy diferente al de los banco españoles. El año pasado sin ir más lejos algunas de nuestras entidades financieras con más solera presentaron beneficios récord, y estamos hablando de beneficios, no de ingresos o facturación, ellos han seguido ganando dinero porque sus ingresos son algo más que las hipotecas.
Es indudable también que el petróleo está por las nubes. El crudo ha subido de los 30 dólares a los 150 en un par de años, no obstante el precio de la gasolina no se ha multiplicado por cinco porque esto respondía más a una especulación del mercado. Ese el precio de vender petróleo pero Repsol saca su propio crudo y lo transforma en sus refinerías, el precio del mercado le importa pero no en demasía. No obstante no deja de ser buena noticia que con esta crisis energética se comienza a pensar más en fabricar coches más ecológicos o en productos que ahorran energía, una cosa es no consumir y otra muy distinta derrochar.
Pero terminamos con el problema más español que tenemos, el ladrillo. La bonanza económica en España ha sido durante los últimos gobiernos del PP y PSOE totalmente irreal, o mejor dicho real pero sostenida por una base muy frágil. España fue durante los 80 y los 90 un país gris en el empleo, teníamos poco parados y poca actividad económica, con el boom de la construcción conseguimos poner mucho dinero y empleo en marcha pero no hicimos reformas para que cuando tocara a su fin pudiéramos seguir igual de bien. Y así estamos, España no cae, España vuelve a donde debería estar sin construcción porque no hemos generado nada nuevo para cuando este sector fallara. Es hora de preguntarles a nuestros gobernantes porque no han penalizado esta dependencia y han apostado por otros sectores en lugar de seguir primando a lo que da dinero a largo plazo.
Cada uno puede elegir el modelo que más le guste pero habría que preguntárselo ¿Mejor crear dos empleos temporales o uno indefinido?




JuanFran dijo
El problema no es el ladrillo leñe, es la liquidez.
15 Septiembre 2008 | 10:47 PM