La Coctelera

Avalon

5 Julio 2008

97 Curiosidades de la Historia: Unión Europea de Católicos

En el año 1955 nace en Europa la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, verdadero germen de la actual Unión Europea, su objetivo era la supresión de aranceles entre los países miembros y la creación de un mercado común de estos productos para conseguir de esta forma precios más bajos y abastecimiento sin interrupción. Después del éxito de esta medida, la producción de acero y carbón se dobló en apenas cinco años. Con el tiempo fueron apareciendo nuevas asociaciones en este seno, hasta su total fusión en 1973 con la creación de la Comunidad Europea.
La idea partió de Robert Schuman, ministro francés de Asuntos Exteriores, el mismo que sostuvo la idea de crear una Alemania Occidental con la unión de las tres zonas ocupadas por las democracias occidentales. Schuman había poseído a lo largo de su vida tres nacionalidades, francesa, alemana y luxemburguesa y él mejor que nadie comprendía por lo tanto la complejidad de Europa como la necesidad de unirse. El 9 de Mayo de 1950 lanza su famosa declaración abogando por someter a una única autoridad común en manejo de las producciones de acero y carbón, aunque su primer objetivo era mejorar el mercado y aumentar la producción, la idea era someter y controlar la producción para evitar un nueva rearme.
El canciller alemán de la época Konrad Adenauer apoyó la idea y de esta forma Francia, Alemania, Italia y el Benelux formaron la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Deberemos de esperar hasta el año 1986 para adoptar una bandera común. En aquella época ya estábamos hablando de Comunidad Europea y aprovechando el centenario del nacimiento de Robert Schuman las instituciones europeas adoptan la famosa enseña azul con 12 estrellas dispuestas en círculo. Con la firma del Tratado de Maastricht en el 1992 por el que nace la actual Unión Europea el emblema pasa a ser oficial.
La bandera adoptada entonces y vigente hoy en día no era un diseño nuevo, se trataba de la bandera del Consejo de Europea, un organismo europeo constituido en 1949 y que actualmente forman 47 países, su finalidad es la defensa de los derechos humanos y de la democracia parlamentaria. Este organismo eligió su distintivo oficial a raíz de la celebración de un concurso en el año 55 donde cientos de artistas europeos presentaron sus propuestas. La ganadora fue la actual bandera formada por 12 estrellas dibujada por Arséne Heitz. Lo que casi nadie sabía y él mismo declaró no hace muchos años, es que su inspiración había sido la Virgen María, concretamente las representaciones que de ella realizaban los artistas en base a un extracto del Apocalipisis de San Juan “Un signo grandioso apareció en el cielo, una mujer iluminada por el sol, la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.”
La misma Unión Europea que rechaza hacer mención a las raíces cristianas de Europa en la Constitución Europea había elegido como su signo más importante un detalle de las representaciones marianas. De haberse sabido previamente el verdadero significado de la bandera, muchos de los que en su día se rasgaron las vestiduras ante el sueño del Papa Juan XXIII en su encíclica Pacem In Terris de crear un super-Estado católico europeo habrían pedido su retirada.
Y es que el sueño de crear una organización de Estados de países católicos poco tiene que ver con los deseos de Felipe II al intentar invadir Inglaterra y devolver a la pérfida Albión al redil de la Santa Madre Iglesia de Roma. Margaret Thatcher se opuso desde el principio a la creación de una Comunidad Europea con estructura federal, para ella, Europea debía limitarse a asegurar el libre comercio y fomentar una competitivad efectiva dejando a un lado las ideas de centralizar las decisiones.
La Dama de hierro llegó a un más lejos, en su momento definió a la posible Unión Europea como una conspiración católica. La idea de una Europa católica chocaba frontalmente contras las ideas laicistas pero también contra las ideas la rama protestantes del cristianismo. La bandera de Europea nació de un concurso del año 1955, la ganadora fue el diseño basado en la corona de virgen que venció de forma subrepticia, la mayoría de las ideas para la bandera incluían una cruz al estilo de la utilizada por los países escandinavos, sin olvidar la presencia de la misma en Grecia o el propio Reino Unido. No se tomó este camino por miedo a herir sensibilidades, estábamos en aquel entonces en plena guerra fría y la cruz podría recordar al momento de más unión de Europea para un objetivo común, las Cruzadas.
Tras rechazar transmitir al mundo la imagen de un Europa Occidental en cruzada permanente contra la Rusia atea, fue ganando enteros en la votación la posibilidad de diseñar una bandera europea con una gran E en el centro, en la votación final salió vencedora por abrumadora mayoría la actual insignia creyendo en su significado aséptico y común para todas las culturas. De esta forma, las doce estrellas representaría la plenitud y no los Estados miembros como muchos creen, la idea de Arséne Heitz siempre fue respetar el significado de la corona duodecaestaleada de la Vírgen María del apocalipsis.
Cuando Margaret Thatcher se refería a la posibilidad de una Unión Europea como una posible conspiración católica estaba pensando concretamente en que la mayoría de los promotores de la idea eran devotos católicos. Esclarecedor es el caso de Schuman, el cual se encuentra actualmente en proceso de beatificación. Atrás quedarían entonces los tiempos en los que protestantes rechazaban el culto a María por considerarlo al contrario párrafo del Éxodo que dice “"No tendrás dioses ajenos delante de mí"

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27 Junio 2008

96 Curiosidades de la Historia: La Tulipomanía

Quizás por nuestra historia reciente sean muy conocidos los efectos tanto positivos como negativos de la especulación inmobiliaria. Los bienes inmuebles alcanzan año a año precios récord y saber comprar y vender en el momento oportuno otorga pingues beneficios.
El caso español palidece frente al vivido en la década de los 90 en Japón. Durante esta época y parte del nuevo siglo, el precio de la vivienda en Japón descendió año tras año, la economía entró en recesión y apareció un concepto nuevo en la sociedad nipona, el desempleo. El baburu keiki o boom de la burbuja tiene su explicación en el superávit económico japonés en la década de los 80, justo antes de estallar los analistas discutían si Japón era ya la primera superpotencia económica del mundo, por encima de los EEUU. Durante la bonanza económica, el dinero obtenido por la balanza comercial exterior se invertía en inmuebles y así bancos, empresas y particulares comenzaron una carrera que terminaría multiplicando el valor de los pisos por 75 y catapultando a la bolsa del país del Sol Naciente de poco más de 10.000 puntos a casi 40.000, todo humo, puesto que las empresas no tenían esa rentabilidad. Cuando el Banco Central del país tomó medidas para frenar un desastre aún mayor elevando los tipos de interés, dificultando así la compra, el desplome total de la Bolsa y de los precios durante los siguientes diez años hicieron de este período lo que los japoneses llaman “la década pérdida”.
Pero la especulación irracional no es algo propio de nuestros tiempos. Buena cuenta de ello podría darlo la Compañía de los Mares del Sur, cuyo precio de sus acciones a base de mentiras sobre los grandes negocios que podría llevar a cabo en el nuevo continente desataron la euforia y las ganas de invertir en la empresa. El resultado fue el paso de las 128 libras por acción a las 1000 en su momento más álgido para terminar el año de 1721 en 100. Personajes como Isaac Newton y buena parte de la burguesía inglesa perdieron muchísimo dinero en lo que parecía un negocio seguro. Pero sin duda, la historia de la especulación sobre los bulbos del tulipán merece un capítulo aparte.
El tulipán es una planta muy apreciada aún hoy en día y con un mercado en el comercio próspero y consolidado. Su principal y podemos decir única cualidad está en su belleza, que ha sido objeto de innumerables cuadros, digo única cualidad porque su flor no tiene olor y no posee cualidades medicinales. El tulipán es la flor nacional de Holanda, llegó procedente de Turquía a los Países Bajos en 1559, tras pasar por los Jardines Imperiales de Viena e introducirse en Holanda de la mano del botánico Carolus Clusius.
El propio Clusius guardó celosamente su existencia, cultivándolos de manera secreta hasta que un robo hizo que la planta se diera a conocer al pueblo holandés. Los tulipanes requerían para su óptima producción de un suelo arenoso, Holanda y sus extensiones de terrenos ganadas al mar con la construcción de diques.
El cultivo de tulipanes comenzó a extenderse por todo el país, pero con ciertas peculiaridades, los tulipanes cultivados en Holanda sufrían variaciones de su color que transforman su apariencia. Así, comenzaron a surgir tulipanes multicolores que aumentaban el exotismo de los mismos, empieza de esta forma a formarse un próspero mercado. La gente pudiente adquiría los tulipanes que tuvieran los colores más hermosos o llamativos y después podían venderlos por un precio aún mayor.
En su momento la mutación sobre el color de los bulbos intentó ser controlada para producir de esta forma variedades más valiosos, fue imposible. De cada cien tulipanes uno mudaba su color al primera siguiente y su color podría ser el de una variedad muy apreciada. Hemos tenido que esperar hasta el Siglo XX para conocer la respuesta a esta mutación que se debía al pulgón común, un parásito que se transmite a la planta y esta al enfermar varía su color. Que el proceso no pudiera ser controlado por los horticultores aumentaba el valor de los especímenes más extraños y que ocasionó que el precio aumentase progresivamente 6 años, en cambio fueron suficientes 6 días para que se produjera el desplome.
Los tulipanes podían reproducirse por polinización o por pequeños bulbos, bajo este segundo proceso se creaban clones idénticos al tulipán madre, para desgracia de los poseedores de los especímenes más extraños, este método por bulbos era lento y con poco éxito.
Las variedades más raras tenían el honor de ser bautizadas con nombres de personajes ilustres de la época. El ejemplar más cotizado de este periodo fue el Semper Augustus. En el año 1624 existía una docena de ejemplares, en Amsterdam fue vendida una de las residencias más caras de la ciudad por este ejemplar. La residencia de un rico por un solo tulipán. Estos doce ejemplares eran propiedad de un solo coleccionista que se negó una y otra vez a venderlos, finalmente se deshizo de uno de ellos que a su vez produjo dos vástagos de la misma variedad, de haber aguantado más podría haber sido todavía más rico.
Con la escasez de los bulbos exóticos y el alto precio que estos podían alcanzar en el mercado, todo el mundo se lanzó a la compra masiva de los mismos. En las tabernas de Holanda se producían la mayoría de las ventas, escapaban por tanto al mercado regulado de la bolsa, pero aún así existían reglas que cumplir. En primer lugar era necesario obtener una licencia para ejercer como vendedor en la taberna. Una vez conseguida existían dos métodos: El primero vendedor y comprador escribían en un papel su oferta, un negociador ajeno al negocio proponía su solución. El segundo método era una subasta; en ambos casos el comprobador debía pagar también la comida, la cerveza y el tabaco al vendedor.
El cultivo del tulipán es una actividad muy lenta, desde su plantación hasta su floración pasan siete años. De esta forma comenzaron los holandeses a tomar un camino equivocado, en lugar de vender los tulipanes en mano, convirtiéndose por tanto en una actividad de temporada, se empiezan a vender los posibles clones de un tulipán, nace así el mercado de futuros de bulbos, más tarde los holandeses lo llamarían “el negocio del aire”.
En el año 1623 por un solo bulbo se llegó a pagar 1.000 florines, en aquella época un trabajador normal recibía un sueldo de 150 florines al año. En su época de mayor esplender, la década de los 30, un comerciante podría obtener un beneficio del 500% mediante la especulación, era imposible no contraer esta enfermedad y de esta forma entra en el mercado la clase media, esta no dudaba en hipotecar sus casas o herramientas de trabajo para entrar en el mundo de la especulación de los bulbos.
En el año 1637, un próspero comerciante falleció repentinamente en su mansión dejando huérfanos a sus 7 hijos de muy corta edad. Este comerciante poseía una excelente colección de bulbos y las autoridades del lugar decidieron subastarlos para procurar un futuro a sus huérfanos. El 5 de Febrero de ese mismo año salió en subasta su lote formado por 99 tulipanes que adquirió una cifra récord, se pagaron por ellos 90.000 florines de la época lo que hoy vendría a ser 14.000 millones de euros, los huérfanos no sólo tenían ahora su futuro asegurado sino que serían una de la mayores fortunas de Holanda. Al día siguiente la burbuja estalló, un lote de medio kilo de bulbos de una variedad muy apreciada no encontró comprador por los 1.200 florines de su precio de salida. Durante 6 días comenzó a correrse el rumor por todas las ciudades del país y todos se dieron cuenta de golpe que los precios de los tulipanes no se correspondían con el valor real del productor, para muchos era ya demasiado tarde para bajarse de la locomotora a la que previamente se habían subido soñando con hacerse ricos.
El mercado se había colapsado pero las deudas seguían en pie. Un problema añadido en esta época fue que muchos de los compradores no tenían un verdadero respaldo a la hora de comprar, nadie les había preguntado si podrían hacer frente a la obligación contraída si el mercado bajaba porque se suponía que eso no ocurriría. Al declararse en bancarrota personas por todo el país los Tribunales se vieron saturados de trabajo y tuvieron que intervenir los ayuntamientos de Holanda al promulgar leyes que dejaban sin efecto las obligaciones contraídas a partir de cierta fecha. Era ya demasiado tarde porque muchos ya lo habían perdido todo.
Después del crack toda la población comenzó a odiar a los tulipanes, habían traído de la ruina a todas las clases sociales, desde los ricos comerciantes que habían perdido sus mansiones hasta los más humiles artesanos que habían entregado como aval sus herramientas de trabajo. No obstante no debieron de aprender del todo la lección, porque un siglo más tarde volviera a ocurrir un suceso parecido pero estaba sustituyeron los tulipanes por jacintos.

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6 Mayo 2008

95 Curiosidades de la Historia: Samuel Wilson, el verdadero Tío Sam

Los símbolos nacionales están compuestos principalmente por sus banderas e himnos, estos constituyen sus principales estandartes. Además de estos podemos encontrarnos con otras manifestaciones de la nación como puede ser el otorgar ese carácter a ciertos productos, fiestas o cualquier manifestación cultural (básicamente dentro del folklore).
Quizás más desconocidos y poco usados hoy en día, pero existentes en la mayoría de los países son las personificaciones nacionales. Una personificación es una representación antropomorfa de la nación, a través de ellas se exaltan los valores y principios sobre los que se sustenta la sociedad. Estos personajes son tan antiguos como los propios Estados, ya en la Antigua Grecia y Roma se utilizaban a sus dioses para representar a toda la nación o por ejemplo en Esparta se utilizaba la figura de un guerrero espartano como representante de los valores de este pueblo guerrero.
En la Europa actual, quizás encontremos el ejemplo más claro en , figura alegórica que representa a la República francesa. Con su gorro frigio ha encargado desde la Revolución los valores de libertad, igualdad y fraternidad. Su nombre proviene de la contracción en francés de los dos nombres más comunes para las clases bajas francesas, María y Ana (Marie y Anne). Precisamente, el hecho de ser los nombres más comunes entre el pueblo llano y estar casi ausentes entre la aristocracia constituía un símbolo casi perfecto del cambio de régimen.
Pero si existe una personificación nacional conocida mundialmente y que es asociada inequívocamente con un país, ese el Tío Sam. La figura de este personaje es de sobra conocida, larga barba blanca, figura estilizada, ropa con colores de los Estados Unidos y un sobrero de copa. Durante toda su existencia ha servido de inspiración a humoristas que lo han añadido a sus tiras cómicas, manifestantes que lo han usado como símbolo del imperialismo yankee o a patriotas que ven en él al símbolo de la madre patria. Son abundantes los carteles donde el Tío Sam aparece en diferentes poses, durante la Segunda Guerra Mundial aparecía con las mangas remangadas trabajando en las fábricas o comprando bonos para la guerra. Durante la Gran Depresión aparecía con los pantalones roídos y la chaqueta llena de remiendos como reflejo de la situación por la que atravesaban los ciudadanos de los Estados Unidos.
Pero sin duda el dibujo más conocido es el del Tío Sam señalando con el dedo índice al espectador y con la frase “I WANT YOU TO U.S. ARMY” (Te quiero para el ejército de los Estados Unidos. Este retrato fue creado por el ilustrador James Montgomery Flagg en 1917, coincidiendo con el año de la entrada del país en la Primera Guerra Mundial, aunque ha seguido siendo utilizado en los sucesivos conflictos bélicos en el exterior en los que han participado los Estados Unidos.
A diferencia del resto de personificaciones nacionales, no es un personaje ficiticio, aunque el verdadero Tío Sam no era ni mucho menos como el actual. En el año 1766 nació Samuel Wilson quien más tarde participaría de adolescente n la Guerra de la Independencia contra los ingleses. En 1812 Estados Unidos intenta expandirse por la actual Canadá, entonces en poder del Imperio Británico, y comienza una nueva guerra contra Inglaterra. En aquel momento Sam Wilson era un próspero hombre de negocios que sustentaba su fortuna en la venta de carnes, durante los primeros días de la guerra fue nombrado inspector de suministros de alimentos del Ejército para la zona de Nueva York y Nueva Jersey. Anteriormente a esta época, Sam Wilson era conocido por sus conciudadanos por ser un gran trabajador y un reconocido patriota. En una visita al almacén donde Wilson almacenaba el alimento con destino a las tropas pudo comprobar el entonces gobernador de Nueva York, Daniel D. Tompkins, el gran estado y lo perfectamente ordenado que estaba todo. Los barriles llenos de carne llegaban impresas las iníciales de su destinario, U.S. (United States – Estados Unidos) al ser estas enviadas con posterioridad al ejército. Al preguntar por el significado de las mismas alguien contestó que U.S. significaba “Uncle Sam” (Tío Sam), nombre con el que comúnmente se conocía a Samuel Wilson en la ciudad. Este hecho transcendió y los soldados comenzaron a bromear sobre los alimentos que el Tío Sam les enviaba.
La anécdota fue repetida hasta la saciedad por todo el país, que comenzó a considerar a Samuel Wilson el típico americano. Había combatido en la guerra de la independencia, trabajando duro había conseguido amasar un importante patrimonio y en la nueva guerra, al no poder luchar por su edad se había puesto al frente de del sistema de suministros en la retaguardia, el Tío Sam era un patriota.
En al año 1961 el Congreso norteamericano aprobó una resolución por la que declaraba como representante del símbolo nacional de los Estados Unidos al Tío Sam. En esta declaración se considera a Sam Wilson de Troy como inspirador del personaje. Un momento en Arlington señala el lugar de nacimiento de Samuel Wilson en el Estado de Massachusetts. Con la intervención del Congreso se cerraba una discusión que tuvo lugar en los años anteriores entre los historiadores americanos, para algunos Sam era el acrónimo gaélico de Stáit Aontaithe Mheiriceá, es decir Estados Unidos de América en el idioma de los miles de irlandeses que emigraron al país. Esta teoría jamás puedo ser demostrada, siendo la historia de Sam Wilson perfectamente comprobable.
Lo que si sabemos por los registros históricos es que Sam Wilson no se parecía mucho a la figura del Tío Sam, fue el actor Walter Botts quien prestó su imagen para los famosos carteles de reclutamiento, añadiéndosele después las patillas en honor de Abraham Lincoln, con el que guarda cierto parecido.
La representación del Tío Sam no fue la única, antes de la Guerra de 1812 existía el Hermano Jonathan, un revolucionario americano que usaba sombrero de copa y representaba al pueblo americano, con la llegada del Tío Sam desapareció totalmente. Mejor suerte corrió la versión femenina, Columbia, con su gorro frigio y su falda de rayas blancas y rojas sigue adornando varios edificios oficiales hasta caer en el desuso tras la Primera Guerra Mundial por la popularidad de su versión masculina.
El Tío Sam constituye junto con la Estatua de la Libertad uno de los símbolos más conocidos de los Estados Unidos. Las personificaciones nacionales son un recurso estético muy aprovechado en muchas ocasiones pasa totalmente desapercibido. La Madre Rusia (Rusia), Germania (Alemania), Adelita (México), Britania (Reino Unido) o Helvetia (Suecia) En España tenemos a nuestra “Hispania” muy representada durante las dos Repúblicas, su imagen aparece en billetes y monedas de forma más o menos constante. En forma de estatua podemos encontrarla en la Biblioteca Nacional o en el friso de la entrada del Congreso de los Diputados.

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6 Mayo 2008

La renovación del PP

Cuando me preguntaban en estas últimas elecciones si votaría al PP, mi respuesta era clara “No puedo votar a un partido donde existen dirigentes como Zaplana o Acebes”. Con la salida de estas dos personas uno podría pensar que es ahora el momento de volver a replantearse la posibilidad de votar al PP. ¿Pero sabemos si el PP se va a presentar a las próximas elecciones?
La renovación del Partido Popular, por el bien del Estado, ha de ser total, se sigue necesitando un partido de centroderecha fuerte para mantener los contrapesos necesarios en toda democracia. Mariano Rajoy tiene muchos problemas internos, si Aguirre no se presenta su legitimación estará en entredicho ¿Partido democrático sin otros candidatos? ¿Y si se presenta Esperanza y uno de los dos candidatos gana por muy poco? ¿Inestabilidad por la fuerte división? Al PSOE la jugada le ha salido bastante bien y si existe después lealtad al resultado de los militantes no deberían existir más conflictos.
Desde luego, lo más sano para el PP es un Congreso donde se enfrenten diferentes posturas sobre qué hacer y cómo hacerlo, que mensajes dar y reformar conseguir. Y más cuando parece que se avecinan tiempos oscuros para la economía mundial.

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6 Mayo 2008

94 Curiosidades de la Historia: La isla de Gorée

Durante cinco terribles años permaneció totalmente operativo el campo de exterminio alemán de Auschwitz. En esos años miles de seres humanos fueron masacradas cerca de un millón trescientas mil almas humanas. Los campos de concentración nazis son hoy símbolo un símbolo de la maldad a la que es capaz de llegar en algunos momentos la humanidad, como el ser humano puede llegar a degradar de tal manera a sus semejantes que desprecie su bien más preciado que es la vida.
Antes de asistir a la creación de Auschwitz, Mauthausen o los gulags rusos existió frente a la costa de Senegal una pequeña isla de escasas dimensiones, 900 metros de largo por 300 de ancho, de la que se calcula partieron 20 millones de esclavos rumbos a las colonias americanas como mano de obra barata. No es de extrañar por tanto que se conozca a la isla de Gorée como la puerta del infinito dolor.
Durante más de tres siglos, la isla de Gorée fue uno de los más importantes mercados de esclavos del mundo. Desde ella se aprovisionaron miles “XXXX” de mercancías humanas para ser transportadas al Caribe, los Estados Unidos y Brasil principalmente. La isla fue descubierta en el año 1444 por los portugueses, que fueron los primeros en usarla para almacenar esclavos a la espera de ser enviados al Nuevo Mundo. En 1617 pasa a manos holandeses que aumentan y aumentan aún más los intercambios comerciales. Finalmente termina siendo conquistada por los franceses tras varias luchas con los ingleses por el control de ciertos enclaves estratégicos de la costa. La isla, deja de tener su uso como mercado de esclavos con la abolición de esta execrable institución por parte de Francia en el año 1848
Desde la llegada de los primeros portugueses, comenzaron a cerrarse los primeros pactos con los líderes locales de la zona. Estos se comprometían a capturar y vender a los comerciantes occidentales los futuros esclavos que fueran capaces de capturar, siendo las primeras presas las de sus clanes rivales, aunque lamentablemente con el tiempo, también cazaron a su propia gente.

Durante su época de apogeo, millones de hombres, mujeres y niños fueron secuestrados de sus aldeas en el continente y trasladados a la isla donde los negreros comerciaban con esta mano de obra barata. Dentro de la isla existían las casas e esclavos. Aquí fueron apiñados en minúsculas celdas durante días sin posibilidad de ver la luz del Sol, los que sobrevivían eran vendido lo más rápido posible para no ver devaluado su valor, pues la enfermedad terminaba haciendo mella en todos al convivir en una situación de insalubridad total. Prueba de ello fue el brote de peste que diezmó la isla en el año 1799.
En las casas de esclavos por norma general se procedía a separar a las personas capturadas dependiendo de su sexo y edad. La sala para hombres y mujeres estaba especialmente pensada para que los futuros esclavos recuperan peso. En el extremo se encontraba la sala de niños, de esta forma los llantos de los niños no podían perjudicar la salud de sus madres, sin duda una macabra psicología.
El valor de los esclavos fluctuaba en el tiempo. Dependiendo de las necesidades de cada época las cantidades pagadas variaban, no obstante siempre resultó ser un fructífero negocio. Las mujeres tenían un precio superior al de los hombres, no sólo podían trabajar sino que además podían producir otros esclavos, era la degeneración total del ser humano al estado de los animales. Para todos los esclavos eran fundamental su dentadura porque esta era sinónimo de salud, a las mujeres además se le realizaban mediciones del busto. Todos los hombres debían tener un peso mínimo de 60 kilos, hasta alcanzarlo permanecían encerrados mientras el comerciante dueño de la casa de esclavos intentaba que ganara peso. En cuanto a los niños, se valoraba su fortaleza y posibilidades de crecimiento, las adolescentes vírgenes eran las más cotizadas de todo el mercado.
En el lugar más céntrico de la isla se encontraba una escalinata donde se realizaban las subastas. Antes de ella, todo futuro comprador tenían derecho a comprobar las características de los esclavos y sus condiciones físicas, la forma de manipularlos era semejante a la del ganado, pero aún así los exámenes eran concienzudos, no todos los esclavos aguantaban el viaje hacia América y era importante comprar a los mejores.
Los esclavos que no pudieron ser vendidos tenían un destino aún peor que sus semejantes, si estaban enfermos o su precio en el mercado no merecía continuar con su alimentación eran arrojados al mar en una zona llena de tiburones por la abundancia de alimento.
Los veleros europeos arribaban a las costas de Gorée con dinero para comprar esclavos, estos serían más tarde vendidos en las plantaciones americanas de café, caña de azúcar o algodón. Cargados de materias primas regresarían a Europa donde venderían estos productos. La triangulación comercial y el aprovechar cada viaje para transportar algo originaron alguna de las mayores riquezas que todavía hoy se mantienen.
Por las estimaciones realizas recientemente, en la isla perecieron seis millones de esclavos a la espera de ser embarcados. Con toda seguridad un número aún más superior falleció durante el viaje. Aún hoy en día debemos seguir avergonzándonos al ver a países como Mauritania seguir consintiendo estas prácticas, todavía en este país del noroeste africano los hijos son obligados a continuar con el trabajo de sus padres a cambio de sustento sin ningún derecho, ni siquiera han cambiado las formas de uno de los mayores actos criminales de toda la historia de la humanidad.

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30 Abril 2008

93 Curiosidades de la Historia: Las ciudades vedadas para los occidentales - 2ª parte

La otra historia tanto o más interesante que la de Ali Bey fue sin duda la búsqueda de la mítica ciudad de Tombuctú. Esta ciudad era el punto de entrada al inmenso desierto del Sáhara y estaría situada en el centro de la actual Mali; allí se reunían las caravanas de los camelleros de la tribu bereber de los Tuareg fundándola en el año 1100. En el Siglo XIV vivió su apogeo y se construyó su muralla actual y su primera mezquita. En su época de esplendor llegó a albergar a más de 100.000 habitantes que vivían casi exclusivamente del comercio.
Tombuctú formó parte de dos imperios que poco tienen que ver con los países que han hoy heredado sus nombres, Ghana y Mali. Las riquezas de esta ciudad del centro de África eran legendarias puesto que antes del descubrimiento de América todo el oro que circulaba por Europa procedía en su mayor parte de este lugar. La ciudad bañada por el Niger (se creía entonces que este río era un afluente del Nilo de ahí su nombre en latín “el Nilo de los negros) era objeto de toda clase de historias, pero muchos dudaban de su existencia hasta que precisamente cuando más poder tenía la ciudad su soberano el emperador de Mali Kankan Musa peregrinó a la Meca como buen musulmán, para sus gastos en el viaje y el de su séquito llevó consigo el impresionante tesoro de 300.000 piezas de oro, lo que lógicamente provocó la caída de la cotización de este metal precioso en todo el Mediterráneo. Se demostraba de esta forma que Tombuctú era real. Cada vez llegaban más testimonios de personas que decían haber estado en ella, todos no europeos, se hablaba de una ciudad llena de médicos, jueces, edificios perfectamente ornamentados y hombres sabios que visitaban a diario sus innumerables bibliotecas, un paraíso para los sentidos como algunos lo calificaban. En 1590 el sultán de Marruecos decidió atravesar el Sáhara con su ejército para conquistar tan rico país. Al frente de la expedición un almeriense, Yuder Pachá, criado como esclavo desde niño cuando fue secuestrado por unos piratas berberiscos, había ascendido socialmente hasta convertirse en caíd de la Guardia Española del Sultán, un grupo de renegados que servían al soberano de Marruecos. Pachá se apoderó rápidamente de la ciudad pero descubrió que en sus minas ya no quedaba oro. Marruecos se olvidó entonces de la ciudad y parte del ejército se estableció en ella mezclándose con la población civil, siendo soberanos de la misma hasta el Siglo XVIII.
Pero seguía siendo un sitio cerrado para los no musulmanes al igual que lo anteriormente dicho con la Meca. Un lugar tan fascinante, del que se conocía su existencia y ubicación y ningún europeo se había adentrado en él y regresado después para contarlo. En 1824 la Sociedad Geográfico de París ofrece un suculento de premio de 2.000 francos de la época al primer europeo que desvelara el mito. Pero realmente, no era del todo cierto que ningún europeo hubiera visitado la ciudad. Algunas personas habían llegado a visitarla pero ninguna había regresado para contarlo, el escocés Alexander Gordon Laing estudiando la cuenca del Níger había dado con la ciudad pero se había sido asesinado. Robert Adams logró llegar a la ciudad prohibida pero asesinado por un grupo de tuaregs en el viaje de vuelta.
Antes de conocer al héroe de la historia, debemos referirnos a Paul Jubert, este marino francés sufrió un naufragio en las costas de Senegal, hecho prisionero fue conducido a Tombuctú donde fue vendido como esclavo, terminó sus días como cautivo en Marruecos, no logró su sueño de regresar a Europa y contar lo que allí había visto.
La gloria de esta aventura estaba reservada para el hijo de un panadero, René Caillié. Mientras en Europa se organizaban expediciones entre intrépidos exploradores o geógrafos reuniendo dinero y provisiones, Caillié se armó de valor y decidió viajar a tierras exóticas con lo puesto. Se enroló como simple marineo de un mercante francés y llegó a la costa occidental de África. Su falta de dinero para el viaje fue suplida por su ingenio y coraje. Se unió a una caravana de comerciantes y dijo haber sido un niño egipcio secuestrado por Napoleón, llevado a Francia, su deseo ahora era regresar a su patria. Por el camino aprendió árabe y los fundamentos de la religión musulmana, su ignorancia fue acachada a sus años en Francia y la historia pareció colar. Tras 1.500 kilómetros, enfermo de escorbuto por falta de frutas llega el 20 de Abril de 1828 a Tombuctú. A partir de ese momento, para diferenciarse de los desdichados que anteriormente lo habían intentado, debía regresar.
Ante sus ojos se encontraba la ciudad fantástica, inexistente para muchos y mágica para otros. Seguramente le vino en ese momento a la cabeza un dicho malí que aprendió durante el viaje “El oro viene del sur, la sal del norte y el dinero del país del hombre blanco; pero los cuentos maravillosos y la palabra de Dios sólo se encuentran en Tombuctú.”. Tuvo que recordarlo, porque debió parecerle falso. Lo que encontró fue una ciudad pobre en mitad del desierto con cientos de casas de barro en un estado bastante lamentable, si antaño fue la capital de un gran imperio ya no quedaba rastro.
Tal fue la decepción, que pasó sólo dos semanas en la ciudad, lo suficiente para coger fuerzas y emprender de nuevo el camino. Como tenía que continuar con su farsa del origen de egipcio tuvo que realizar el viaje más largo y peligroso, caminó hacia al norte del Sáhara unos 3.000 kilómetros hasta llegar a Tánger, en aquel momento ya no tenía dientes y su piel parecía la de un anciano. Había tardado 19 meses permaneciendo casi la mitad enfermo, había cruzado a pie África desde el golfo de Guinea hasta el Estrecho de Gibraltar.
Una vez en su Francia natal nadie le creyó. En primer lugar porque era imposible que alguien sin estudios ni preparación hubiera conseguido semejante hazaña y también, porque estaba destruyendo el encanto de Tombuctú, los edificios recubiertos de oro, las inmensas bibliotecas y los bellos jardines no aparecían.
Por suerte para René Caillié él era francés, bastó el ataque de Inglaterra al calificarle en los círculos académicos como un impostar para obtener automáticamente el reconocimiento de sus conciudadanos. Recibió entonces la Legión de Honor y una pensión vitalicia además de cierto reconocimiento social. Lo cual duró poco, el viaje le había destrozado tanto la salud que falleció poco después a los 39 años de edad en la pobreza. Ese fue el triste final del primer europeo que visitó Tombuctú y regresó para contarlo.

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29 Abril 2008

93 Curiosidades de la Historia: Las ciudades vedadas para los occidentales - 1ª parte

Hoy en el Siglo XXI los ojos del mundo están puestos en el espacio, hacia los lugares más recónditos de nuestra galaxias se dirigen nuestras próximas aventuras aunque aún quedan por explorar las profundidades marinas. Hace menos de dos siglos, la superficie de nuestro planeta seguía albergando increíbles misterios sumergidos en la leyenda y en la fascinación de lo prohibido, lo vedado para la mirada de los extraños.
Podrían contarse infinidad de historias sobre ciudades ocultas, civilizaciones perdidas e importantes hallazgos arqueológicos, pero hay dos viajes que tienen algo en común, fueron las primeras visitas de occidentales a lugares vetados para ellos.
Domènec Badia i Leblich nació en Barcelona en el año 1767 y pasaría la historia por ser el primer europeo en visitar la Kaaba (en la Meca). Esta piedra de negra es según la tradición islámica un aerolito que el Ángel Gabriel entregó a Abraham, las cinco oraciones de todo musulmán se dirigen hacia este lugar de la tierra. Badia sintió desde joven fascinación por la aventura y el mundo árabe a raíz de su traslado a Córdoba, allí comienza a estudiar la lengua y se rodea de de moriscos que habían vuelto a la tierra de sus antepasados (hay que recordar que fueron expulsados en 1609).
Desde su puesto de funcionario entra en contacto con el hombre más poderoso de la España de la época, Manuel Godoy, Primer Ministro de Carlos IV y auténtico gobernante de la nación. Domènec le convence para financiarle un viaje por el África musulmana, Godoy obtendría así información sobre como una posible invasión de Marruecos. En aquel momento, el Sultán había roto las relaciones con la corona española y los barcos de nuestro país no tenían puertos seguros donde atracar, era por tanto necesario obtener alguna plaza en la costa atlántica.
Para preparar semejante aventura Badía intenta transformarse totalmente en un musulmán, se circuncisa, se deja crecer la barba al estilo árabe y se vista con sus ropas; por supuesto su operación estática no fue vista con buenos ojos por la sociedad católica de la época. Esta aventura científica y de exploración ponía a España a la misma altura de las empresas que Francia e Inglaterra estaban realizando. No obstante la vida de Badía corría peligro, podía en cualquier momento ser descubierto, su atrevimiento se castigaba con la muerte. Godoy no tuvo mejor idea para mantener la identidad de este intrépido catalán en el anonimato que publicar su salida del país en el Diario de Madrid el 28 de Noviembre de 1801 con todos los detalles sobre la misión. Por suerte, no llegaron copias al Magreb.
En cuanto llegó a Marruecos, Domingo Badía cambió su nombre cristiano por el de Alí Bey el Abbasy, descendiente de la familia del profesta Mahoma. Esto hecho le dio renombre le granjeó la amistad del mismísimo Sultán y los nobles de la corte. Con su nueva personalidad viaja hasta Arabia, allí consigue lo que ningún otro cristiano había hecho antes, entrar en la Meca y besar la Kaaba.
Aún hoy en día sigue siendo requisito para visitar la Meca o la ciudad de Medina la condición de musulmán. Continuos carteles en un llamativo color rojo recuerdan al viajero el peligro de saltarse tal regla. Este hecho ha convertido a la Meca en una ciudad que vive exclusivamente del turismo generado por la peregrinación que todo musulmán debe hacer al menos una vez en la vida a este lugar sagrado. En la época en que Domènec visitó la ciudad era requisito saber hablar árabe, hoy en día ya no es necesario puesto que muchos de los peregrinos son de origen asiático. Si sigue vigente, y los policías islámicos pueden pedírnoslo, la obligación de conocer la Fatiha (algo así como el Padrenuestro de los musulmanes) y algún que otro texto importante dentro del Corán, sin olvidar por supuesto el estar circuncidado.
Así fue como este aventurero del Siglo XIX pudo rodear siete veces la Kaaba, tocar la Piedra Negra y finalmente beber del Pozo de Zamzam como manda la tradición.
Después de visitar la Meca decide emprender la localización de los restos de la Atlántida por el norte de África pero los acontecimientos que en esos momentos suceden en España le hacen regresar. Tras una reunión con Carlos IV sale tan decepcionado por el tipo de persona con el que se encuentra que decide prestar sus servicios a Napoleón, que en esos momentos había invadido España. Tras varias misiones al servicio de los franceses, es enviado a Damasco bajo el nombre de Alí Othman donde en 1818 muere envenenado con por espías ingleses. En aquel momento ya se había convertido al islam.
Aunque su muerte le privó de vivir nuevas aventuras y de explorar más sobre un mundo hasta entonces cerrado a los occidentales, sus libros sobre las narraciones de sus aventuras fueron leídos por toda Europa, promoviendo la curiosidad por la cultura islámica. Uno de sus futuros lectores será el aventurero inglés Sir Richard Francis Burton que también lograría siguiendo minuciosamente el plan de Badía llegar también a la Meca sin ser descubierto y escribiría con mayor amplitud sobre lo allí visto.
Como toda carrera hacia un objetivo donde las pruebas son difusas, otro personaje lucha por ostentar el honor de ser el primer no musulmán en pisar la Meca, un italiano de nombre Ludovico di Barthema que podría haber llegado a la ciudad Santa a principios del Siglo XVI, aunque existen serias dudas sobre si pudo llegar a entrar o tocar la Kaaba.

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9 Abril 2008

92 Curiosidades de la Historia: La hambruna irlandesa

Desgraciadamente sobran en la historia ejemplos de terribles carestías que provocaron la muerte por inanición; desde la República romana, pasando por las cíclicas y mediáticas hambrunas de África o las que han sacudido China prácticamente en cada siglo. Los aumentos extraordinarios de población en sociedades que aún no están preparadas para producir los alimentos necesarios han sido los causantes de estos devastadores hechos en países poco desarrollados, pero no debemos olvidarnos de los ocasionados por la política.
Dos historia son de sobra conocidas. El primero ocurrió en Ucrania entre los años 1932 y 1933, el régimen stalinista y su política de colectivizar la producción agrícola ocasionó entre dos y diez millones de muertes dependiendo del país de donde provenga las fuentes. La “Holodomor”, también sacudió a Kazajistán, donde al igual que en Ucrania, cientos de personas yacían muertas en las calles.
En la misma línea de reformas sociales y económicas, Mao Zedong, padre de la China comunista, inició “El gran salto adelante” en la década de los 50. Millones de chinos fueron obligados a dedicar su tiempo a la producción de acero para la fabricación de maquinaria pesada, también se tomaron otras medidas absurdas como eliminar los pájaros que se comían el grano que ya comenzaba escasear lo que a su causó plagas de insectos. El resultado de este experimento fue la muerte de entre 20 y 30 millones de personas, aunque durante esos años China no emitió estadísticas demográficas aunque sí de producción agrícola previamente falseadas, hasta el año 1964 China no fue capaz de recuperar los niveles anteriores de producción.
Quizás más desconocida pero con unas importantísimas repercusiones fue la sucedida en Irlanda a mediados del siglo XIX. Es necesario en primer lugar explicar ciertos hechos que contribuyeron al gran desastre demográfico. Nos remontamos al año 1171 cuando Enrique II desembarca en Irlanda e invade la isla, los sucesivos gobiernos ingleses implantan el régimen feudal en los nuevos territorios conquistados. Estos cambios en la estructura social fueron más o menos aceptados, no ocurrió lo mismo con la reforma anglicana. El pueblo irlandés no toleró sustituir al Papa de Roma como cabeza de la cristiandad por el rey Enrique VIII. Molesto con las revueltas y el descontento reinante ordenó confiscar las tierras a los rebeldes y entregárselas a los súbditos leales a la nueva confesión o aquellos que de forma demostrada cambian de bando.
Pero lo peor estaba aún por llegar. En 1653 Oliver Cromwell reconquista para la nueva república inglesa la isla de Irlanda, la cual había permanecido leal a Carlos I a cambio de conseguir nuevos derechos para los católicos de la isla. Como represión por el apoyo a la causa de los Estuardo, se aprueban una serie de leyes que endurecen aún más la vida de los católicos. A partir de este momento, nacen en Irlanda en las pequeñas fincas; con la reforma de Cromwell los anglicanos irlandeses al morir, trasladan la titularidad de sus tierras al completo al hijo primogénito, similar a nuestro mayorazgo, en cambio los católicos tienen que dividir la tierra entre todos sus hijos, comienza así la atomización de las haciendas.
Nos encontramos a partir de ese momento con dos tipos de campos, los latifundios de los protestantes y las pequeñas fincas de los católicos. Los primeros crían ganando y diferentes tipos de cereales, los otros se dedican al monocultivo. La salvación para las familias numerosos irlandesas fue la llegada de la patata. Recién llegada de América triunfó en pocos años, crecía en los terrenos que siempre habían tenido fama de poco productivos, lo hacía de forma muy rápida, aportaba un gran valor nutritivo y además tenía buen sabor; una bendición para el campo irlandés.
No obstante, desde el siglo XVIII hasta la gran hambruna de 1845 el campo sufrió malas cosechas que se llevaron la vida de miles de campesinos. De cualquier forma, lo peor estaba aún por llegar. A mediados del siglo XIX Irlanda estaba ya superpoblada, 8 millones y medio habitaban en la isla Esmeralda, la mayoría de ellos subsistían con sus monocultivos de patata tras pagar impuestos. En 1830 arribó a la isla un hongo unicelular llamado phytophthora infestans, más conocido como roya o tizón tardío. En contacto con las patatas estas se convertían en una pasta blanca gelatinosa y de mal olor. Cuando el tubérculo era atacado por el hongo, no servía y como alimento ni para la siembra del siguiente año.
Aunque atacó toda Europa, Irlanda fue la zona más castigada del viejo continente. En primer lugar porque la población más desfavorecida sólo cultivaba este alimento y además, no existía diversidad genética, todas las patatas eran susceptibles de terminar enfermando. Desde el otoño de 1845 hasta 1851 los estragos de la hambruna se dejaron sentir y jamás volvería Irlanda a ser la misma.
La An Gorta Mór como se conocía en gaélico a la Gran Hambruna causó en menos de tres años más de un millón de muertos, es decir casi el 12% de toda la población. La muerte por inanición es quizás de las más terribles y dolorosas así que ahorraré detalles. Los primeros incapaces de resistir la falta de alimento fueron los niños y los ancianos, los adultos no tuvieron mejor suerte, la isla fue asolada al mismo tiempo por otro tipo de enfermedades relacionadas con la alta mortandad, tifus, disentería o el cólera asiático.
La catástrofe humanitaria podía sin duda haberse evitado, aunque a toro pasado es muy fácil hacer tal afirmación. Desde luego, la respuesta de las autoridades británicas, lejos de de paliar el sufrimiento de la población constituyó un cúmulo de negligencias de una magnitud tan considerable que la situación se agravó más aún. El primer ministro sir Robert Peel repartió al inicio de la hambruna maíz importado de la India, una vez agotado, lo cual ocurrió en días, se dio por terminada la operación. Para crear empleo se ordenó la construcción de carreteras y otro tipo de obras públicas, el resultado fue que los campesinos que aún estaban con fuerzas para trabajar dejaron los campos por el sueldo remunerado, no era desde luego en ese momento la mayor necesidad. Con la llegada de John Rusell al gobierno la situación continuó deteriorándose, el aumento de impuestos para los terratenientes protestantes causó disturbios y violencia en la isla, 16.000 soldados fueron desplegados en la zona, su gasto en mantenimiento fue sufragado con el cierre de los comedores sociales que proveían de sopa a tres millones de irlandeses. Mientras tanto, Irlanda seguía exportando alimentos a Gran Bretaña, 40 barcos cargados de harina, lácteos, aves o carne zarpaban de puertos como el de Dublín. Con esa comida, podría haberse alimentado a 18 millones de personas, el doble de la población de irlandesa. Nacía así un sentimiento antibritánico y soberanista que vería su culminación con la independencia en 1919.
Aún con todo, en el último período de la crisis, las cosas desde Londres se veían con optimismo ,hambre y las enfermedades remitían, la venda de sus ojos parecía impedirles ver la realidad. Los puertos irlandeses comenzaron a llenarse de miles de campesinos famélicos que buscaban huir del hambre hacia los Estados Unidos y Canadá. Además, la gran cantidad de muertos suponía menos bocas que alimentar, la superpoblación había llegado a su fin y de los 9 millones de habitantes previstos para 1851, al final de la hambruna había poco más de 6. En los sucesivos años, debido a la situación económica y social heredada de este período, la población irlandesa siguió creciendo en otros países, especialmente Estados Unidos debido a la diáspora irlandesa, mientras que en Irlanda aún hoy en el siglo XXI viven apenas cuatro millones y medio de personas.

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